
¡NOTICIAS CANDENTES!
Robert Fripp se autoexpulsa de King Crimson, quienes incorporan al Chizzo de La Renga. Por otra parte, Paul McCartney sella un contrato millonario con los renacidos The Romantics, mientras que Slash admite que ha sido tentado por la gente de Keane. Paul Stanley apadrina a 30 Seconds To Mars. White Stripes incorpora un bajista y Alice Cooper declara su nueva afición por el gospel. Rod Stewart anuncia que el fútbol nunca significó nada para él, y los hermanos Gallagher lloran delante de la prensa, reconociendo su poca originalidad. Diana María y Belinda tributan a Nightwish y Gerardo Zoo-fovich le insufla aires renovadores a Vox Dei: llevar a Broadway una versión 'dance' de “La biblia”, junto a Brian Adams y gran elenco.
Y Pier obtiene el galardón de "mejor banda argentina de todos los tiempos". Pier es más grande que los Redondos. Pier es más grande que los Beatles y Jesucristo juntos. Pier, Pier y más Pier. ¡Piermanía!
Claro. Ustedes se preguntarán: ¿Qué imbecilidades está diciendo este tipo? ¿Se volvió definitivamente loco? No tan loco como cuando me enteré, en 1983, que Ian Gillan sería el vocalista de Black Sabbath, pero mucho menos loco y nervioso que cuando supe, en 1989, que un necio de la talla de Joe Lynn Turner reemplazaría a Ian Gillan... ¡en Deep Purple!
El definitivo “rainbowamiento” de la más grande banda de hard rock inglesa de todos los tiempos ya había sido consumado. Y era tarde para lágrimas. Bueno, en realidad esto me molestó un poquito nada más. Ni ahí como para suicidarme. Hacía rato que yo ya estaba en otra cosa.
Que se entienda. Para mí, la banda británica falleció el día en que ofreció su detestable último concierto en Japón, el 15 de diciembre de 1975, con un Tommy Bolin perdido en su niebla de heroína y un Glenn Hughes mucho más cerca de Parliament Funkadelic que de la auténtica esencia del rock and roll.
.
Años más tarde, la reunión hipócrita de 1984 no hizo más que reavivar los viejos odios entre Ritchie Blackmore y Ian Gillan, situación que se aceitaba una y otra vez, a fin de no echar a perder el rentable negocio. Durante ese período hasta hoy, Deep Purple editó varios álbumes cuyas valuaciones fluctúan entre ‘mediocre’ y ‘pasable’. Muy atrás quedaban los tiempos de gloria absoluta de auténticas obras de arte como “In rock”, “Machine head” o “Burn”. Con la expulsión de Gillan, en 1989, una marioneta llamada Joe Lynn Turner fue burdamente retirada del baúl personal del señor Blackmore -un arcón con forma de ataúd, cuya placa rezaba “Property of Rainbow”- y puesta a trabajar en una banda que le iba como anillo al apéndice.
El resultado no se hizo esperar. Un enjambre de pésimas canciones tapizadas de regurgitaciones melódicas del peor coiffeur-rock que jamás se haya visto, todo coronado por una tapa al mejor estilo gitano vulgar del más grasiento disco de Rata Blanca, cuyo guitarrista (todos lo saben y dicho sea de paso) le debe la vida, la identidad, el alma, la imagen y la razón de ser al bueno de Ritchie.
Estimado Walter: ¿Cuándo demonios vas a ir a visitar al viejo Ritchie para decirle TODO lo que él significó para vos en tu vida? ¿No te remuerde la conciencia? ¡MORALMENTE LE DEBES CADA TRISTE PESO QUE GANASTE, MAN!
.
Todo aquí es relleno para canelones de la peor fonda. Nada se salva de este álbum mefítico, paradigma absoluto de la involución, donde el peor desacierto se lo lleva la canción “Love conquers all”, cuya letra reza: “Oh, nena. Aunque esto me lleve la vida entera, te juro que derribaré cada muro. El amor todo lo conquista. Y éste durará para siempre”. Madre mía. Alto concepto, ¿no?
“Slaves and masters” también encierra en sus letras toda esa filosofía cursi acerca del invariable devenir de la vida y las monstruosidades que acechan desde los rincones recónditos de la muerte piadosa. El bien y el mal, y toda esa lacra letrística penosa de caballeros andantes y pusilánimes poses de bateristas que hacen destrezas innecesarias con sus palillos, filmados a través de cámaras con filtros azulados, que también efectúan tomas de piernas de mujeres increíblemente esbeltas y lánguidas. Bulto-rock de gimnasio en su máxima expresión. Por favor... ¿QUÉ MAL HICE YO? ¿QUIÉN NECESITA ESTO? ¿QUIÉN PUEDE SENTIRSE ORGULLOSO DE ESTA VERGÜENZA? A VER... ¿QUIÉN?, DIJE, QUE ME LO COMO CRUDO, CARAJO. CON LOS PROBLEMAS QUE HAY EN SOMALÍA Y EN PAKISTAN, Y YO, COMO UN BOLUDO, DEDICANDO TIEMPO Y ESFUERZO A ESTA INMUNDICIA.
n
Síntesis: Si tenés esta porquería en tu discoteca, vos sos un seguidor incondicional de Pier.
Único... Irrepetible...
(Gracias a Dios.)
g
Jamás me quieran cuestionar
el porqué yo este disco tiré.
Y menos pretendan honrar
esta novela de Alberto Migré.
OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "The battle rages on" (1993) ó "ABandOn" (1998).
ANTIDOTO: "Deep Purple in rock" (1970).





