The Rock and Roll Hall of Shame

31/10/07

THE VELVET UNDERGROUND - Squeeze


Padres de la ‘no wave’ y del ‘noise’, y abuelos del ‘indie’, las influencias de la Velvet Underground son hoy en día incalculables. Formados en 1964 por el guitarrista y cantante Lou Reed y el bajista y organista John Cale, el grupo fue apadrinado y promocionado por el inventor del pop-art, Andy Warhol, como una extensión 'número vivo' de sus excéntricas performances, llevadas a cabo en su demencial atelier neoyorquino: The Factory.
La banda se hizo notoria (no exitosa) por combinar atonalidad, cabaret, ruido, vanguardismo, distorsión y un pop oscuro, cuyas letras versaban acerca de drogas duras, marginalidad, transexualidad y abierto sado-masoquismo. ¡Y todo en plena era hippie, señores!
Una vez que Reed y Cale se unieron al guitarrista Sterling Morrison y la baterista Maureen Tucker, salieron al ruedo con un show incomprensible e indigesto para la época, llamado “The Exploding Plastic Inevitable”, donde abundaban las proyecciones bizarras en el sentido de los tópicos ya mencionados.
Grabaron cuatro obras esenciales entre 1967 y 1970: “Velvet Underground & Nico”, “White light/White heat”, “Velvet Underground” y “Loaded”, más un disco en vivo en el Max’s Kansas City, y sufrieron el reemplazo de John Cale por Doug Yule, ocurrido en 1968, y Billy Yule por Maureen Tucker en 1970, quien ya había sustituido a Angus Maclise en 1965.
Pese a su corta carrera, la banda pasó a integrar el panteón de las leyendas, sitial reservado sólo para unos pocos iluminados en la historia de la música. Perfecto, pero…
¡SIEMPRE HAY ALGUIEN QUE LE PONE AJO MOLIDO AL MEJOR BANANA SPLIT!
.
En 1970, Lou Reed se toma el buque a la casa de mamá, en Long Island, Sterling Morrison se toma el olivo para iniciar una carrera universitaria, y Maureen Tucker no se toma la píldora, quedando embarazada. Se imponía un final con honores, pero…
El “amigo” Doug Yule vive la epifanía de su vida, alucinando tener el talento suficiente como para tomar el lugar de letrista y compositor absoluto de la banda, y para rodearse de músicos tan poco representativos de la Velvet como lo fueron el batero Ian Paice (Deep Purple), el cantante y tecladista Willie Alexander –quien reemplazó en 1971 a Sterling Morrison, y que trajo consigo toda su “magia” sureña de country & western, al estilo de camioneros con bocinas “hoooonk, hoooonk” y, ¿porqué no?, un simpático chimpancé como copiloto-, y el guitarrista Walter Powers -también poseedor de un vigoroso ‘mionka’ Mack Vision Sleepers, con cuernos en el capot, y ejecutor de solos groseros de hard-rock, dignos de pistoleros de la talla de Atlanta Rhythm Section o The Allman Brothers-.
.
La pregunta es: ¿qué diablos hacía esta gente acá? Es algo absurdo. ¿Se imaginan a un Van Halen formado por Walter Giardino, Glen Matlock, Neil Peart y, claro, Sammy Hagar? No, ¿no es cierto? Entonces, ¿alguien me puede explicar este aborto de la naturaleza?
El caso es que “Squeeze”, de 1973, contiene mucho estiércol muy poco aprovechable. Nada de originalidad y menos de esencialidad. Doug Yule toca muchos instrumentos y canta imitando miserablemente a Reed. A esto hay que sumarle ciertas vocecillas femeninas que terminan de arruinar el estofado. Las canciones intrascendentes se suceden con total desparpajo y mal gusto, como ser la horrenda polka “Louise”, la ‘kinkesca’ “Jack and Jane”, la glamorosa pop estilo Osmond Brothers “Caroline”, la asquerosa imitación beatle “Crash”, y el vil ensamble de “Pinball wizard” con “Sympathy for the devil”, llamado “Little Jack”. El resto es impropio de la Velvet, pues la banda suena por primera vez en su historia demasiado bien producida y limpia. ¿LIMPIA? ¿QUE CLASE DE VELVET UNDERGROUND ES ESTA COSA? Ningún fan del grupo reconoce este disco y la crítica lo despreció en su momento. Entonces… ¿Será esto “VELVET MAINSTREAM” o qué?
.
No obstante, siempre hay algo rescatable para todo estofado que se ha perdido por la quemazón, y es que cualquiera tiene un perro que eternamente tiene hambre. Para él son estas buenas canciones, a saber: “Friends” y “Mean old man”. Y me pregunto: ¿Qué hacen estos temas acá?” Tal vez hayan sido olvidados por Doug Yule en el master final y alguien los incluyó por error. Digo esto porque es una lástima haber "alterado con algo de calidad" una obra tan perfectamente patética. Hubiese sido 100% abono de exportación, pero no... Ni siquiera tiene el purismo de horripilancia suficiente como para ranquear en una lista de los 100 peores discos de todos los tiempos. Así de olvidable, mediocre e intrascendente es este “Squeeze”.
n
Conclusión: Tener el original de este álbum en tu casa, no es algo tan malo, pues es como si tuvieras un cheque al portador de cuatro cifras. El disco nunca fue reeditado, y su rareza y valor se han incrementado, por lo que muchas copias truchas están circulando en el mercado negro.
Canjealo por varios discos buenos, o ponelo como seña de tu próximo Rastrojero. No alucines que vas a comprar un Mack. Hay que ser amigo de Doug Yule para eso. O chimpancé. O ambos.
g
Como señalé en mi comentario:
"Friends" es una bella canción.
Lo demás me resulta un calvario
y "Squeeze" me anuncia traición.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: no hay.
ANTIDOTO: "The Velvet Underground & Nico" (1967)

26/10/07

CAL***EROS - Rocanroles sin destino


Queridos lectores:

Sólo por esta vez, me he tomado la licencia de no realizar mi acostumbrada crítica, la que he reemplazado por un poema propio. Espero que el mismo capte el espíritu de la “banda” en cuestión, más allá del álbum que hoy nos compete.

ROCANROLES CON DESTINO… LA CARCEL

Rock de la parca, cántico del garca.
Rock de rituales, ignorantes y fatales.
Rock humeante, rock farsante.
Rock de la muerte, veloz y sofocante.

Rock impune, que no sustenta ni une.
Rock de escaparate, cretino y botarate.

Rock basura, grasiento y pasta base.
Parábola del bardo, que no es pero se hace.
Rock cobarde, de simios negligentes.
Altar del dinero, nimio e inconciente.

Pobre poesía con intenso olor a pis.
Cruenta alcancía que engorda en cada bis.
Farsa rollinga, alcahueta y de estación.
Quién los nombraría, de no ser por Cromañón.

Rock carroñero, rock usurero.
Mito de aguarrás, falaz y embustero.
Rock cretino, rock ladino.
Rock del vino, torpe y asesino.

Heredera blusera, mala copia ricotera.
Forma antigua, letra ambigua,
pobre impronta de madera.

Rock que convoca a miles,
aunque no haya más lugar.
Que alecciona la moral de giles,
cuando es tarde para actuar.

Sitial del ego, de la lacra y del ‘tres tiros’.
Ritual del fuego que masacra en dos suspiros.
Paladines del tuning, sin honor ni camiseta.
Rock de bolishopping, apolillado y berreta.

Rock que traicionó al rock,
que puso un puesto de bengalas.
Rock que vendió el stock,
pero oculta el cesto en las malas.

Rock del absceso que me saca de quicio.
Logia del exceso, que pronto irá a juicio.

Rock del peor suburbio.
Rock de impulsos turbios.
Rock de merca, rock de caño.
Rock de bebés en el piso de un baño.

Rock del negocio, primal y primate.
Todos son socios del letal disparate.
Rock de línea abyecta, de cuarta, de décima,
de venta directa y de la esencia más pésima.

Rock de la cerveza, obvio y cabeza.
Rock que sólo expresa odio y tristeza.
Ritmo pedorro, estón, del peor porro.
Voz de motochorro, que por suerte me ahorro.

Rock chabón, rock barrial.
Rock marrón, rock anal.
Medieval, animal, literal, retrasado.
Vividor, abusador, embaucador, limitado.

Rock que se defeca cabalmente en cada muerto.
Sin una disculpa, por mala acción, por todo entuerto.
Que intenta redimirse de los amigos invisibles,
por medio de abogados con pruebas inservibles.

Rock que adorna funcionarios,
y que ignora el delito.
Rock que tiene amigos varios:
pordioseros, gardelitos.

Rock del mal fernet, del spam de Internet.
Quiero al Pato Fontanet encerrado en su bidet.
Por la indignación que me cupo, por mi deseo indómito,
quiero al resto del grupo ahogado en su vómito.

A todo aquel necio que bufa,
“a Cal***eros no hay que culpar”.
Le digo que ya es banda mufa,
y nadie lo podrá remediar.
g
Memoria por las víctimas y castigo a TODOS los culpables.

.
OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: cualquiera de sus heces impunemente editadas.
ANTIDOTO: una ristra de ajos, un crucifijo y un juez con pelotas para dictar una condena como la gente.

ANEXO: Posteo realizado en Fotolog el 19/08/2009, día aciago en que la "justicia" argentina determinó la inculpabilidad de la "banda".

DÍA NACIONAL DE LA IMPUNIDAD

Este flog se viste hoy de negro en solidaridad con los familiares de las 194 víctimas de República de Cromagnon que en el día de la fecha asistieron al Festival de la Vergüenza, sito en los Tribunales de Buenos Aires. También se viste de negro en comunión con los que creyeron que en este país hay justicia y, asimismo, con todos los seres pensantes que comparten la idea de que el verdadero rock no es cancha, ni pirotecnia, ni sinrazón, ni ignorancia, ni negligencia, ni tráfico de identidades. Por eso hoy Los Peores Discos está de duelo, mientras los seguidores de estos forajidos festejan en las plazas de todo el país.

Y tienen motivos para celebrar. Porque para los jueces que "entendieron" en esta causa, el 30 de diciembre de 2004 ninguna banda de "rocanrol" llamada Cal***eros tocó jamás en ningún local llamado República Cromagnon, y ningún descerebrado en nombre de ningún ritual imbécil encendió ninguna candela que prendió ningún fuego de guata alguna.
Ningún seguidor de este grupo murió en ese lugar y ningún familiar vio su vida arruinada para siempre. Ningún local fue clausurado pues ninguna puerta estaba atrancada. Ningún inspector fue coimeado por ningún administrador, porque ese día ninguna persona concurrió al evento inexistente, siendo que ningún local podía albergar sólo a un cuarto de los que se podría haber proyectado meter.
Nada ocurrió ese día. Tiempo después esa misma agrupación no editó ningún álbum llamado "Señales", ni intentó brindar ningún show en ninguna provincia, ni se defecó en ningún familiar en lógico duelo -ni siquiera el de sus propios allegados-, porque, insisto, según la Justicia, nada le sucedió a nadie en ningún lado.
Es como cuando Jez Bollah se refiere al Holocausto: lisa y llanamente sostiene que no existió jamás.
Claro, porque si esto hubiese pasado en realidad, yo, como cualquier otro ser pensante, me habría horrorizado hasta morir. Yo, si hubiese ocurrido una catástrofe de esa naturaleza, y si fuera el responsable y portavoz de una banda con casi 200 muertes "teóricas" en mi conciencia, me habría suicidado de tanta infamia y deshonor. Pero, si así y todo, no hubiese tenido los cojones suficientes para quitarme la vida, al menos habría disuelto mi banda y dedicado el resto de mis días a pedir perdón por haber nacido. Disculpas eternas a los familiares de las víctimas por burlarme de su dolor, a mi público por llevarlo de las narices a una identidad falsa y peligrosa, y al rock en general, porque haber sido indigno del mote de "rockero".

Yo, si no hubiese sido quien soy, habría buscado la forma de no intentar triunfar a como dé lugar y habría tenido la dignidad de buscar otro tipo de negocios para "pasar al frente". Yo, si hubiese tenido el apoyo inicial y fundamental de mi "cómplice", el gerenciador del local malogrado, habría tenido un poco de códigos para no mandar en seguida al frente a mi mentor y otrora admirado amigo.

Pero, bueno, las cosas son como son y éste es el país que tenemos. Su Justicia no sólo es ciega, sino sorda, muda y negligentemente inepta. No, pero ¿qué estoy diciendo? Si los fallos fueron hechos a conciencia, ¿no? Debo estar equivocado, sí, sí. Debo estar completamente errado.

Ahora la banda que no fue partícipe de ninguna tragedia, seguramente festejará su triunfo con un Luna Park lleno de “inteligentes” que llevarán toneladas de explosivos, para perpetuar su ritual, completamente convencidos de que sin cohetitos no hay rock posible. ¡Todo en orden! Según algunas estadísticas jurídicas, podría llegar a haber unas 2.300 muertes, y aún así, no sería suficiente para condenar a nadie.

Tal vez el resto de los subgéneros que componen el rock, desde el metal hasta el indie pop, tendría que tomar el ejemplo de cómo se llega hasta las últimas consecuencias, con fallecimientos incluidos, y se sale indemne de cualquier fatalidad.

¡Vamos Fontanet! ¡Lo conseguiste! Ahora, a seguir con el negocio. A editar un álbum triple, lleno de estiércol de rock chabón resentido y repleto de letras con merca, faso barato y birra. Y fuego, mucho fuego para purificar toda evidencia y toda culpabilidad. Total, dentro de algunos años te van a dar las llaves de la ciudad, en tu carácter de nuevo ciudadano ilustre de Buenos Aires.

Mientras tanto, los familiares de las sacrificados en tu ritual ególatra seguirán llorando su impotencia. Y los que no somos seguidores de tu “rocanrol” para simios, aquellos que no tenemos nada que festejar, seguiremos estupefactos ante el cachetazo gratuito y arbitrario que hoy hemos recibido por parte de tus asociados: los jueces.
Y seguiremos sin entender nada. Es que tardaremos algún tiempo en entender lo que tanto nos costará entender… ¡SE HA HECHO JUSTICIA Y EN CROMAÑON NUNCA PASÓ NADA!

De todos modos, por alguna razón utópica, déjenme declarar esta jornada como "DIA NACIONAL DE LA IMPUNIDAD". Yo sé por qué. Y se me ocurre que cualquier ser con más de medio dedo de frente también.

23/10/07

DAVID BOWIE - Never let me down


“Ya no tenés porqué conformarte con tu tono de pelo, pues ahora podés elegir el que más te favorezca, sin renunciar por ello a la salud del cabello. Todas las encuestas confirman que cualquier mujer se siente renovada y radiante cuando se tiñe el pelo. Es un cambio que la hace verse diferente, más hermosa y con más energía.”
(Gentileza: Giorgio Coiffeur)

¡Bienvenidos al fondo del barril!
Luego de su etapa camaleónica, de excesos visuales con genialidad 'glam' innovadora, que destacó reliquias discográficas como “Ziggy Stardust”, “Hunky dory”, “Low” o “Diamond dogs”, la carrera de David Bowie pedía a gritos una renovación, y no de color de cabello precisamente.
Y fue así como el gran "duque blanco" se volvió bolichero con “Let’s dance”, se volvió desesperado con “Tonight”, y con “Never let me down” (1987), se volvió vergonzoso.
(En algún sitio vi que ambas inmundicias, “Tonight” y “Never…”, se venden en un pack común a un precio único de 10 dólares. Para mí… un exceso, aún a 5.)
Así las cosas, pocas carreras descendentes pueden compararse con la que David Bowie desarrolló en los ochentas tardíos. Épocas bravas en las que el astro salía de gira con ‘luminarias’ como Chaka Kahn y Madonna, y el ‘post-punk’ era pasteurizado por MTV para ser re-envasado como ‘rock alternativo’.
.
“Never let me down” no tiene nada que se pueda bailar. Nada que se pueda disfrutar. Nada que se pueda coleccionar en la memoria. Nada que estimule los sentidos. Nada que inunde la mente con recuerdos -ni gratos, ni tristes-. Nada que se pueda preservar del más absoluto olvido. Nada de nada. Y no voy a detenerme en definir la nada. El que nada no se ahoga, pero éste no es el caso.
.
Esta genuina barbarie ochentista -cuyo target inmediato fueron los teenagers y las amas de casa despechadas de hace más de 20 años-, no sirve ni de background para el más anodino coiffeur de suburbio. Un disco que ni siquiera el tipo menos fino del mundo, a saber: Joh*ny Al*on, podría llegar a atesorar en su escatológica discoteca.
Nota: los asteriscos utilizados se deben a la innombrabilidad del sujeto en cuestión, lo que traería aparejado un problema insoluble como, por ejemplo, el cierre de este blog.
El disco contiene notables ejemplos de cómo alguien, cegado por el dinero, intenta desesperadamente volver al ruedo del éxito que deparó el paradigma pop “Let´s dance”. El problema es que ya lo había intentado con “Tonight”, que, dicho sea de paso, contenía, entre otras monstruosidades, uno de los peores atentados a una de las más hermosas canciones de la historia: “God only knows”, y que volvería a fallar con estrépito en esta literal canallada, donde pululan heces descomunales como “97 and cry” o “Day in, day out”, un intento vacuo de experimentación fallida, plagada de ruiditos irritantes que panean por todo el rango del estéreo, sin sentido, sin ton ni son. Por otra parte, “Shining star” llega a ser tan mala que se hace completamente divertida. Las vocalizaciones en falsete, junto a una producción propia del paleolítico, acompañan la mentecata intervención del invitado Mickey Rourke, que rapea como un idiota, “enriqueciendo” con su impronta una de las más grandes inmundicias que Bowie haya grabado jamás. Errores garrafales como el cover de Iggy Pop “Bang bang” y la repugnante “Too dizzy” (que por algo no fue incluida en la reedición), aderezan este tuco inmundo, pletórico de deshechos cloacales que no podrían ser combinados ni siquiera con el más barato afrecho para hienas.
Sólo un puñado de temas zafa de la necesaria eutanasia musical, y éstas son “Never let me down”, que incluye una agradable armónica y un canto interesante, y “Time will crawl”, que es una buena tonada que no molesta, a pesar de su sobreproducción. Igualmente, no se trata de nada digno de tener en cuenta. A no ilusionarse, señores…
.
Luego de este insulto artístico, llegaría para Bowie el verdadero CAMBIO (palabrita muy en boga en tiempos electorales), mediante el cual, él armaría una banda nueva ¡de rock! llamada Tin Machine, que lograría un muy buen disco debut y un fiasco posterior, otro ejemplo de la típica irregularidad con la que nos tiene acostumbrados el duque blanco desde hace ya cuatro décadas.
n
Síntesis: Si tenés este disco, vos podrías ser el autor del texto capilar citado ut-supra y la mano derecha de Anamá Ferreira. Teñite el pelo, hacete un lifting, cambiate las facciones… ¡pero pronto! Hay una banda de seguidores de Therion, que vive a pocas cuadras de tu casa, que te tiene ganas, cosita.
g
"Never let me down": un verdadero video marrón. Tan marrón como el resto del disco homónimo, que hace juego con todo lo marrón que puedan expeler luego de una profusa borrachera con licor "Mariposa".
(Y no les pongo el cover de "God only knows", porque son demasiado jóvenes como para tener que llamar al Servicio Sacerdotal de Urgencia.)



OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: "Tonight" (1984) ó "Black tie white noise" (1993).
ANTIDOTO: "The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars" (1972).

13/10/07

MARILYN MANSON - The golden age of grotesque



Un hombre tenía la costumbre de tirar la basura todas las noches en el jardín de su vecino, el sr. Brian Warner. Cierta noche, Warner lo sorprende y le dice: “Si sigues tirando la basura en mi jardín no tendré más remedio que dar parte a la policía.”. “A mí me da igual”, contestó el hombre. “Si quieres se la das toda. Yo no la quiero para nada.”
.
Nadie con dos dedos de frente puede creerle al “reverendo” Brian Hugh 'Marilyn Manson' Warner. Su producto pseudo-terrorífico, que ya hemos deglutido en versión más naif de la mano del verdadero precursor del género, Alice Cooper, no puede ser más dañino que el que promueve el payaso Ronald, a través de sus “simpáticos” monstruillos, quienes son los que verdaderamente quieren alimentar nuestros estómagos con el más puro Uranio 235, cuya actividad dañina caduca recién en el año 710.667.
.
Ya he dejado pasar por alto los innumerables comentarios de fundamentalistas de la vergüenza ajena, que ponderaron discutibles “joyas góticas industriales”, del tipo “Antichrist superstar”, “Mechanical animals” o “Holy wood”, que enardecieron a los teenagers de la década del ’90, al grito de “soy muy rebelde, desagradable y destructivo; lo que no sé es para qué”, sin reparar en la maquinaria de dinero que se ha escondido siempre tras estas bufonadas. A ellos les recuerdo que…
¡SI REALMENTE SE TRATARA DE ATROCIDADES PERJUDICIALES PARA EL SISTEMA, NO HABRIAN SIDO PUBLICADAS POR SELLOS MULTINACIONALES PROTECTORES DE LA MORAL OCCIDENTAL!
Tal es el caso de Interscope Records –el sello de Manson-, creado en 1990, con el apoyo financiero de Atlantic, que luego se fusionó con otro gigante corporativo llamado MCA Records, rebautizado más tarde como Universal, una de las mayores cadenas discográficas del planeta.
Entonces, ¿de qué clase de trasgresión estamos hablando? El problema es que el joven Brian Warner no era un rebelde, sino un psicópata en ciernes, amén de un vivo de aquellos, que supo explotar muy bien su propia patología.
.
“Me hincharon de miedo. Miedo al Armaggedon, al infierno, a que el demonio se apareciera en medio de la noche debajo de mi cama por escuchar heavy metal”, solía decir.
Oh, ¡vaya trauma juvenil! Pero... ¡cuidado! Su afición por el metal también le trajo beneficios económicos, por lo que terminamos así de descifrar la verdadera naturaleza "garca" y peligrosa de este individuo... [Se cuenta que] "como en la escuela cristiana los chicos no tenían acceso al heavy metal, él les vendía los discos al triple de su precio real. Para rematar el negocio, al terminar el día de clases, Brian abría los casilleros de sus compañeros y les robaba los discos. Al otro día se los volvía a vender a otros compañeros." (Fuente: Wikipedia)
.
Dejémonos de patrañas, por favor. Si gustan del terror en serio, investiguen sobre el tocayo de Marilyn, el señor Charles Manson. Ahí van a ver sangre que no es de utilería. Todo lo demás es absoluta esquizofrenia histérica que no conduce a nada más que a confundir mentes crédulas e impróvidas, y que es alimentada por el marketing hasta lo indecible.
.
Vamos a hablar por fin de “The golden age of grotesque”, el peor disco de un Marilyn Manson muy distinto al conocido. He aquí a un ícono de plástico intentando ser jodón, afirmándose en su juego de pop-star, imitando la postura y el sonido de Linkin Park, abusando de malas letras infantiles y ofreciendo una música redundante, repetitiva, sobredimensionada, paródica de sí misma, y ladrona de riffs ajenos, como ser: de Tool, “Slutgarden”, de Faith No More, “mOBSCENE”, o de Filter, “This is the new shit”. (Entre nos: buen título para este CD.)
Del álbum sólo se salva el tema “Spade”, que es digno, sólo eso, pues todo lo demás no es ni siquiera Manson: es Brian Warner dejándose lavar el cerebro por su propia Yoko Ono, la actriz y directora porno Dita Von Teese, quien lo convenció de que este álbum es bueno, y que convertirse en artista de cabaret barato era una idea brillante. (Ya saben qué es lo que tira más que una yunta de bueyes...)
Si Alice Cooper vio coronar su carrera con los Muppets, no faltará mucho para que Manson lo haga con los chicos de Hi-5.
n
Síntesis: Si compraste este disco, para vos es esta reflexión: ¿Sabés cuál es la diferencia entre miedo, terror y pánico? Miedo es que te metan una sombrilla en el tujes. Terror es que intenten abrirla. Pánico es que, luego de eso, quieran sacarla.
Te digo esto porque siempre hay una Dita Von Teese -cámara en mano- dando vueltas por ahí, intentando convencer al primer idiota desprevenido de que eso es arte.
g
"This is the new shit". Y está todo dicho...


OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Smells like children" (1995), "Eat me, drink me" (2007) ó "The high end of low" (2009).
ANTIDOTO: "Mechanical animals" (1998).

12/10/07

CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL - Mardi gras


¿Cómo se supone que pueda mirar a los ojos a mis chicos? ¿Cómo será la forma correcta de decirle a mi mujer que la amo sabiendo que escondo algo oscuro y comprometedor? ¿Cómo diablos puedo salir con la frente en alto por la calle? ¿Cómo puedo dormir por las noches sin despertarme a cada rato sobresaltado? En resúmen, ¿cómo cuernos puedo, si alguna vez pasó por mis manos “Mardi Gras”, de Creedence Clearwater Revival? Ese horroroso albumejo de country & western, surgido por obra y gracia del ERROR.

.


Luego del tour de presentación del buen disco “Pendulum”, Tom Fogerty –hermano del genial compositor de la banda John- decide tomarse el buque. Acto seguido, este último conviene en democratizar al grupo, esto es, permitir (o forzar) a los demás fabricar material a la par de como lo había hecho él durante años. Nada mal desde la perspectiva de si hubiese habido en el combo otros talentos ocultos, pero no fue así, ni mucho menos. El batero Doug Clifford y el bajista Stu Cook son -aún hoy- una brillante sección rítmica, pero no pueden componer ni una variación decente de “La farolera tropezó”.

.

No soy precisamente un gran fan del género de los grandes sombreros y de los rodeos, donde se montan toros hasta caer uno desplomado, pero desde el aspecto del rock, esto es un ultimátum y posterior pena capital al buen gusto, amén de cualquier código que se precie de tal.

Y es una lástima, porque me hubiese gustado saber cómo habría sido este trabajo si lo hubiera compuesto John Fogerty en su totalidad. Como siempre, como antes, porque dos de las tres composiciones suyas sí se eximen. Me refiero al melancólico y encantador “Someday never comes” y al pasable número rocker genérico “Sweet hitch-hiker”. Por supuesto que el tercer tema no es otra cosa que una triste y sudorosa parodia de cualquier vulgar y marroneante temita rural yanqui promedio que se puede escuchar como fondo en una serie tipo “Dukes of Hazzard”.

.

Lo que queda de “Mardi Gras” es más de esa basura: desperdicio inorgánico que bien podría alimentar el repertorio de una banda de mariachis, cuyo inmediato plan de gira incluya ingresar ilegalmente a los EE.UU., cruzando el desierto y evitando morir en él.

.

De más está decir que éste fue el último álbum de la agrupación de El Cerrito (California), ya que el fiasco resultante desembocó en la lógica separación definitiva.

.

Hoy andan por ahí Doug y Stu, con un aborto denominado Creedence Clearwater Revisited, y John, con su propia banda, haciendo ambos exactamente lo mismo, brindando el mismo show, con los mismos temas (ninguno de “Mardi Gras", claro), mientras Tom Fogerty (muerto en 1990) los mira desde el cielo y se ríe. Se ríe a carcajadas de este disco y de la estafa reinventada y reiterada del rock & roll de nostalgia, junto a otros grandes fallecidos, los que se murieron sin decaer, en la plena gloria de su buen nombre.

n

Síntesis: Si tenés este disco, es porque en tu garage se encuentra estacionado un lustroso Cadillac, con dos enormes cuernos en el capot y un gigantesco calco parasol con la leyenda “Sweet home Alabama”.

¿Ah, no? Opción 2, entonces. ¡Sos un camionero de ley!

¿Cómo? ¿Que tampoco es así? ¿Decís que tenés el álbum y no hay ningún auto con cuernos en tu casa, y tampoco de dedicás al rubro del transporte?

Entonces sos esa clase de persona que vaga por la propia existencia sin encontrar jamás su identidad. Una persona cuya única meta personal es conocer personalmente a Mark Zuckerberg y agradecerle por “tanta felicidad” dispensada a través de FarmVille.

g

¿Saben lo que es la mediana edad? Es la altura de la vida en que el trabajo ya no da placer, y el placer comienza a dar trabajo.

(Dedicado a John Fogerty y Cía. Ltda., en agradecimiento por este álbum.)
OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: no hay. ANTIDOTO: "Cosmo's factory" (1970).

11/10/07

GENESIS - Calling all stations


Cada vez que Genesis editaba un nuevo disco, éste hacía que uno valorara un poco más el anterior, siendo que, en su momento, lo había detestado, y así, sucesivamente. En mi opinión, nada bueno, ni novedoso, y menos revolucionario, surgió de las mentes de Mike “Mecánico” Rutherford, Tony “Colchón” Banks y Phil “Adrogué” Collins, desde el decoroso “Duke”, de 1980.
Ya me había puesto como loco cuando Peter Gabriel dejó la banda en 1975, luego del magistral “The lamb lies down on Broadway”, algo así como el 'álbum blanco beatle' de esta legendaria banda británica, oriunda de Surrey. Yo, claro, era muy chiquito, y digamos que sufrí después, cuando me fui interesando más por el rock. En esa época lo único que me cabía era la mancha venenosa... y los soldaditos.
Pero, bueno, justo es decir que el pobre Phil se puso la banda al hombro y… ¡vaya si la sacó adelante! Pero la música ya no era aquel art-rock progresivo, sino que el tufo a FM complaciente -por no decir directamente a A.O.R.- comenzaba a hacerse sentir.
En 1977 se va Steve Hackett. Ayayay… Y la banda inicia su lento y sostenido declive artístico, volcándose de a poco hacia un pop-rock muy bien visto por los sponsors y las grandes casas discográficas, ni hablar de MTV, mucho más tarde.
.
A pesar de la decadencia musical, sus cuentas bancarias se van engrosando hasta tentar cualquier conciencia o código artístico. Y Phil lo logra. Inaugura su carrera de baladista insoportable, hasta poder comprarse, entre otras cosas, la primera limusina con piscina incluida de la que yo tenga memoria. Y Mike también lo hace. Forma aquella horripilante banda llamada Mike & the Mechanics. ¡Mi Dios! Nunca vi tantos pulóveres al hombro como en los shows de ese grupejo ultra careta y corporativo. No sé qué habrá hecho Tony, más que editar algún que otro álbum solista para demostración de calidad de sommiers. Hasta Peter Gabriel -que primero produjo discos muy extraños, demostrando su talento y originalidad- se terminaría vendiendo, cuando compuso temas que serían escuchados hasta el hartazgo, como “Sledgehammer” o el interminable “Biko”.
.
Entonces ocurre lo impensable, o no tan inimaginable, teniendo en cuenta el factor ÉXITO: Phil Collins se va. (Convengamos que Genesis sonaba para la época de “Invisible Touch” como una extensión pseudo-sinfónica de la carrera solista de este último). Y entonces quedan dos: Mike y Tony… Corría 1995... ¿Qué hacer? ¿Qué no hacer? Cuando no hay nada que decir, es mejor no decir nada. ¡Pero no! Reclutan a un buen cantante escocés, de 28 años, pero sin onda ni personalidad, llamado Ray Wilson (ex Stiltskin), que tiene que ponerse las botas más incómodas de la historia del rock: las de la súper estrella Phil Collins. ¡Qué momento! El resultado es “Calling all stations”, nuestro bodrio de hoy.
.
Un disco repetitivo, espantoso, aburridísimo, desesperadamente comercial, impersonal y prontamente descartable, que no condujo a ningún lado más que al desastre. Con unos Rutherford y Banks sin ideas ni rumbo claro, logrando la obra menos Genesis de toda su historia, y coronando (con espinas) una carrera brillante. A pesar de todo, el corte de difusión “Congo” llegó al top-2 de las listas británicas. ¡En épocas donde reinaban Radiohead, Pulp y Blur! ¿Qué les pasaba a los ingleses? ¿Son tan nostálgicos como nosotros, los argentinos? No creo…
En Estados Unidos el disco fue aborrecido, conduciendo esto al fracaso estrepitoso de la gira de presentación. El video de “Shipwrecked”, segundo corte de “Calling all stations”, y el mejor tema del álbum, se pasó una sola vez en la famosa cadena de Miami. Justo es decir que el pobre Wilson no tuvo ninguna culpa, pero luego de este trabajo, el grupo se disolvió definitivamente.
.
Crecieron los rumores de una reunión de los cinco que brillaron entre 1971 y 1975, aunque yo me conformaba con la vuelta de Phil, a quien en su momento aborrecí como frontman de la banda, para luego exclamar: “Volvé Phil... te perdonamos”. Esta reunión tuvo lugar en 2007, y se dio lo esperable: gente cansada conduciendo un show más cansado aún. Así y todo, creo que el honor de Genesis se merecía esta revancha histórica.
n
En síntesis: Si valorás este disco, puede ser que seas el gerente de marketing de alguna multinacional. Si no, sos un idiota.
g
"Shipwrecked": el temible anti-hit de la última y más patética formación de Genesis. Dicen las malas lenguas que, antes de incluir a Ray Wilson, habrían audicionado para el puesto Alex Ubago y Cristian Castro. Y no sé si es tan chiste. Basta con ver este video para dar absoluto crédito a la versión.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Abacab" (1981) ó "We can't dance" (1991)
ANTIDOTO: "Selling England by the pound" (1973)

10/10/07

FRANK ZAPPA - Francesco Zappa


Estoy buscando concentrarme. Lograr el equilibrio. Recuperar el tiempo perdido. Encontrar la perfección. Repaso las lecciones que aprendí hace tiempo del maestro Miyagi…
“Encerar, quitar cera, encerar, quitar cera… Izquierda en círculo, derecha en círculo, izquierda en círculo, derecha en círculo… Pintar la cerca, lijar el piso, pintar la cerca, lijar el piso…”
Por un pequeño instante me siento relajado. Nada me perturba. Nada me distrae. Nada me…
NO, ES INUTIL. ¡NO PUEDO DEJAR DE PENSAR QUE TENGO QUE ESCRIBIR EL COMENTARIO DE UNO DE LOS MAS OLVIDABLES E INNECESARIOS DISCOS DE LA HISTORIA DE LA MUSICA, GRABADO, PARADOJICAMENTE, POR UNO DE LOS MAS DESTACADOS E IMPRESCINDIBLES ARTISTAS DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD!
“Encerar, quitar cera, encerar, quitar cera…” Mmmm. “Izquierda en círculo…” OK, BASTA. ¡NO DA PARA MAS! Voy a abandonar. Si, voy a abandonar. Y es por haber tenido el inmenso displacer de escuchar el disco “Francesco Zappa”, del genial Frank Zappa, y éste es un recuerdo que vuelve a mi mente una y otra vez. Porque un periodista, que padece mal gusto crónico, me dijo que era especial para el relax y la concentración. Yo creo que mi visión de ese vinilo seccionando la cabeza del periodista es algo más relajante que su visión de la funcionalidad de esos soniditos.
.
Una discografía enorme y riquísima como la de Zappa -todos los saben-, pocas veces ha sido manchada por el sinsabor, pero cuando ha tenido que caer, se ha desplomado como un ramillete de yunques. Tal es el caso de este álbum tan atípico en la carrera de Frank; y es que acá no van a encontrar rock, ni jazz, ni progresiva, ni parodia, ni nada por el estilo. Es, de creer o no, vulgar música de cámara de finales del siglo XVIII, compuesta por un mediocre y ordinario compositor italiano de corte, que tuvo la “suerte” de ser rescatado del olvido absoluto únicamente por llamarse igual que nuestro héroe, y que -se sabe-, trabajaba sólo por dinero y no por amor a la música, de ahí que sus andantes farsantes, allegros suegros, minuetos escuetos y prestos indigestos sean tan repetitivos y planos. Los mismos son interpretados en este disco por su tocayo, utilizando un risueño sintetizador llamado ‘synclavier’. Lo que no termino de entender es porqué puso Frank tanto tiempo y esfuerzo en rescatar la obra de un compositor que no tuvo ninguna relevancia, más allá de ser su homónimo.
¿ACASO FUE UN MAL CHISTE DE ZAPPA? O tal vez alguien le susurró: “Oye, Frank. ¿Sabes? Me comentaron que hubo un músico italiano en 1780 que se llamaba igual que tú. Deberías hacer algo, ¿no lo crees?” El tema es que... ¡NO DEBIO HACER NADA!
.
Hay muchos ‘peros’ y advertencias para quienes tengan la osadía de acercarse a este disco tan aburrido, y a la vez tan irritante, pues el sonido de este sintetizador queda muy desfasado de la pureza que se consigue hoy en día. En la actualidad podríamos 'samplear' desde una orquesta entera hasta el sonido de un escape de ciclomotor, pero en 1984, evidentemente esa tecnología estaba aún en pañales, de ahí que todo suene aséptico hasta la intolerancia, y que remita a aquellos tecladitos que regalan muchos papás para Reyes, o algún tío trasnochado para el Día del Niño, y que terminan inexorablemente en un baúl.
No hay ninguna experimentación en este “Francesco Zappa”. Tampoco riesgo creativo o humor alguno. ¿Y qué es un disco de Frank Zappa sin esas características? UNA PERDIDA TOTAL DE TIEMPO. ¿Alguna duda?
n
En conclusión: Si este disco está en tu casa es porque tu papá es dentista. Algún fan de Zappa, que quiso sacárselo de encima, le había sugerido usarlo como música funcional para el consultorio, pero jamás cumplió tal fin. Todavía se conserva, sin usar, en tu discoteca familiar, plagada de vinilos al estilo de Lafayette, al lado de un lustroso grandes éxitos de Waldo de los Ríos. Ahora corré y robá el álbum. Derretilo y hacete un cenicero. Tranquilo. Él no se va a dar cuenta y vos estarás satisfecho por haber realizado al menos un acto positivo en lo que va del año. Y se te verá muy contento... Más contento que yo, que estuve como tres horas encerando y quitando la cera de un mueble que sólo le gusta a mi suegra.
g
Pasé varias semanas buscando algún video del disco "Francesco Zappa" y no encontré absolutamente nada. Pero, para no defraudar a la distinguida clientela, les presento este trailer de la película "Karate kid", que seguro hará las delicias de los lectores. Basura por basura: estamos a mano.



OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: "Thing-fish" (1984)
ANTIDOTO: "Hot rats" (1969)

9/10/07

THE VINES - Vision valley


Existen personas famosas del mundo musical que han sido diagnosticadas de síndrome de Asperger. Tal es el caso del fallecido creador de Pink Floyd, Syd Barrett, y el cantante del grupo australiano The Vines, Craig Nicholls. ¿Cabría entonces la obviedad de establecer una diferencia entre ambos personajes? ¿Qué el primero fue un genio y el segundo un posible retrasado?
Cuando una maestra pregunta a un niño con síndrome de Asperger "¿el perro se comió tu tarea?", el niño con Asperger permanecerá silencioso por no conocer la expresión, tratando de decidir si debe explicar a su maestra que no tiene perro y que además los perros no comen papel. El niño no comprende lo que su maestra está preguntando y no puede inferir lo que la maestra quiere decir o el hecho de que existe un significado NO LITERAL marcado por el tono de voz, postura o expresión facial, y es, por lo tanto, enfrentado a una pregunta con tanto sentido como "¿qué pintura escucha tu peludo matafuegos con guarnición de papas españolas?". Acto seguido, la maestra abandona la experiencia pensando que el niño es arrogante, rencoroso e insubordinado. El niño, mientras tanto, permanece callado, sintiéndose frustrado.
.
La mayoría de las personas son capaces de juntar información acerca de los estados emocionales de otras personas, basados en pistas otorgadas por el ambiente y el lenguaje corporal de la otra persona. Los individuos con síndrome de Asperger no poseen esta habilidad y se puede decir que tienen "ceguera mental". Para aquellas personas severamente afectadas por esta enfermedad, puede resultar imposible reconocer el significado de una burla o, en el peor de los casos, fallar en notar la burla, así como cualquier otro gesto facial, corporal o cualquier otro matiz de comunicación indirecta. En lo general son incapaces de "leer entre líneas". (Fuente: Wikipedia)
.
Craig Nicholls tampoco puede leer entre líneas. No puede entender que la mayoría del público concurre a sus shows a ver las ESTUPIDECES que hace en escena, y NO A VALORAR la música de su banda, como en cualquier otro caso más ortodoxo del mundo del espectáculo. Debemos entender entonces que ESE es el quid de la cuestión. Que de ESO se trata The Vines, y que es por ESO que sus discos son tan mediocres, y que es por ESO que, luego de la rehabilitación de Craig por exceso de cannabis y comida chatarra, la esencia de la banda "australopiteca" se murió. Y todo esto se confirmó con la llegada del álbum post-rehabilitación “Vision valley” (2006). Este container de absoluto excremento radiactivo representa una burda parodia de los discos anteriores de The Vines, “Highly evolved” y “Winning days”, que ya son una parodia en sí mismos del rock de los sesentas. Con la diferencia que esta estrategia seudo-sesentista de The Vines peca una y otra vez de oportunismo explícito.
.
Aquí sólo dos temas se salvan de la hoguera generalizada. La balada “Vision valley” es muy bella, a pesar de tener los mismos acordes que el clásico nirvánico “Polly”, y el muy buen número sicodélico “Spaceship” cumple, con sus 6 minutos de arpegios, reverberaciones encantadoras y bips electrónicos etéreos. ¡Así se hacen las cosas!
Todo lo demás es pura lacra consistente en no menos de ocho reversiones del tema “Get free”, y algunas de las peores y más afectadas baladas onda radio-lite grunge que tuve el disgusto de escuchar en mi vida. De hecho, “Don't listen to the radio” es una de las formas de inducción al vómito más efectivas de la historia de la música. Hablo de una típica producción de tiempo medio con las consabidas y remanidas intenciones de furia mentirosa, incluidas siempre en el formato de canción hecha a medida, donde la única dinámica consiste en salvar las papas pisando el infaltable pedal de guitarra llamado Heavy Metal.
.
¿A qué clase de inútil falto total de onda le puede gustar esta música? No es lo bastante pesada para ser thrash, no es lo suficientemente melódica para ser pop, y le faltan muchos huevos y velocidad para ser punk. Pobres aquellos chicos que han iniciado sus vidas musicales con estos mamarrachos, y no los culparía por terminar odiando al rock & roll por causa de este disco.

Querido Craig Nicholls:
Sinceramente te deseo éxito en tu tratamiento contra el síndrome de Asperger, porque esto no es algo que sea divertido de padecer, sobre todo cuando el mundo musical entero no te comprende y te desprecia sin piedad. Pero si la abstinencia del 'cachimbo' y la medicación continúan anulando tu creatividad a tal grado de pelotudez, tal vez deba yo considerar un viaje inesperado a Sydney y llevarte escondido entre mis ropas un 'cincuenta' de un venenito paraguayo que pegó un chabón amigo, que no sabés…
n
Diagnóstico: Si tenés este disco, vos deberías ser el compañero de cuarto de Craig Nicholls. Con la diferencia que vivís en La Lucila, tenés síndrome adolescente y fumás tu propio 'caserito trucho', que no pega ni ahí.
g
The Vines tocando "Get free" en The David Letterman Show. Esto no es arte, ni rebelión, ni descontrol siquiera. Esto es lisa y llanamente un papelón. ("Un médico a la derecha, por favor.")



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Winning days" (2004) ó "Melodia" (2008).
ANTIDOTO: no hay.

8/10/07

BRITNEY SPEARS - In the zone


¡LA MAXIMA PRODUCCION AL SERVICIO DEL CRETINISMO MAS INTEGRAL!
Esta definición, que pertenece a mi padre, podría resumir mi crítica de hoy, y sería como coronar una idea por sobre cientos de conceptos innecesarios, es decir, no perder más tiempo en tipear y tipear sobre lo mismo, una y otra vez. Pero el pueblo pide más...
¿Con qué clase de chatarra pretende alimentarnos Britney desde su “In the zone”? Según el sitio Rate your music, la diva en cuestión está encuadrada dentro de los siguientes géneros: bubblegum-pop, teen-dance-pop, lolita-pop, pop-rock, urban-pop, adult contemporary, easy-listening, etc., etc., los que a primera vista invitan a una reflexión en torno a una aparente diversidad estilística, pero, teniendo una ligera concepción de cómo va la cosa, hasta el más neófito acaba por entender que todas esas acepciones son sólo pequeñas modificaciones del gran estilo madre llamado “teen-pop”, que existe en este mundo desde que Elvis perdió su virginidad negra a manos de un falso coronel holandés.
.
Es innegable que su voz es poderosa e inquietante, pero eso solo no basta para decir que tiene talento. Sabe hacer su trabajo, que es muy distinto. Pero, ¡cuidado! Perseguir el dinero y la fama como únicas metas de vida es un acto de corrupción. ¿Y respecto a la demagogia sexual? La Spears invita a un sexo imposible de complacer y menos pretendiendo hallarlo en este disco o en la web. No existe ninguna foto en pelotas de la artista que sea auténtica. ¿Será ese el secreto de su éxito? ¿Ser la 'calientapavas' más grande de la historia del pop? Si al menos su obra fuera siquiera una pequeña representación de algo parecido a un orgasmo, valdría la pena someterse a la tortura psíquica y física de un álbum que sólo contiene diversión pasatista y nada de valor artístico. Un culto demasiado superficial, histérico y banal a las zonas erógenas, que conduce a endiosar la figura del baile y la fiesta, y, sobre todo, que está concebido para sacudir los charts y extraer la mayor ganancia en el menor tiempo posible, y con el menor gasto creativo que se pueda. Música que hoy cautiva a cierto público –esta vez le toca al adulto discotequero- y mañana desaparece sin dejar rastro. Música que sólo es concebible porque un estudio de marketing indica que tiene cabida en el mercado y razón de ser entre cierta gente. Y ÉXITO... Mucho éxito. Música que se edita como si fuera una revista de modas. Con la diferencia que una revista puede cumplir múltiples roles post-cometido primal, tales como servir de envoltorio para huevos, un buen cobertor de pisos cuando se pinta una habitación, un adecuado amortiguador para envolver copas y floreros, etc., mientras que un CD sólo sirve para que un remisero lo ponga al lado de la patente de su auto para burlar las cámaras instaladas en las avenidas.
.
Pan y circo en su estado más puro. Baladas autocomplacientes, masturbatorias y vaporosas como “Touch of my hand”, o la pianística y susurrante creación genérica “Everytime”, se intercalan con otros duetos espantosos como ser “Me against the music”, con Madonna, donde ella además compite en velocidad contra un fondo electrónico demasiado tupido, y “(I got that) Boom boom”, donde los Ying Yang Twins hacen una complicada, fatídica y olvidable contribución al desconcierto generalizado.
A medida que el disco va progresando, toda la estructura del álbum se va cayendo a la par. Más números sexistas y frívolos como “Breath on me” y “Hook-up” se suceden, pero el punto más bajo lo encontramos en la peor canción de 2003, llamada “Outrageous”, en la que ella se imagina cargada de ira vestida con unos jeans muy sexies que...
¡Por Dios! ¿QUIEN CARAJO ME MANDA A METERME EN ESTO? ¡YO Y MI PUTO BLOG DEDICADO ETERNAMENTE A LA BASURA! ¿NO HABRIA SIDO MAS RECONFORTANTE HACER UNO TRIBUTANDO A POISON? ¿ME TENGO QUE JODER AHORA POR EL RESTO DE MI VIDA?
La respuesta es... ¡sí!
.
De “In the zone”, -sin dudas, el peor disco de Britney Spears-, sólo se salva el tema “Toxic”, por intentar al menos algo lindante con cierta noción de la experimentación, pero el resto se ahoga en el desesperado ensayo de hacer música electrónica vulgar e insignificante, que no insinúa nunca, y que a veces es tan densa, que parece arena movediza.
n
Resumen: Si tenés este disco, vos sos del tipo más bien perverso. Alguien a quien le cabe enchastrar las puertas de los baños públicos escribiendo guarangadas. Para gente como vos, tengo este poema:
Poetas y literatos
que escriben en el retrete.
Usen mi miembro por pluma
y escríbanse el ojete”.
g
Para que no te agarren desprevenido, aquí te brindamos algunas pautas para que, al ir a la carnicería, no luzcas tan improvisado. En estos casos, podrás distinguir el lugar de la res donde se halla el corte, y además te damos los nombres que se usan para denominar un mismo corte de carne. Finalmente, una recomendación básica de cómo conviene cocinar cada corte, además de una joyita: este video explicativo.


OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: toda su obra.
ANTIDOTO: Karlheinz Stockhausen - "Helikopter-Streichquartett" (1993).

7/10/07

ROBBIE WILLIAMS - Escapology



En 2002, el sello EMI firmó un nuevo contrato con el hiperinflado sexista Robbie Williams, por una suma obscena, tan grande, que se cuenta que fue la segunda operación de contratación más importante de la historia de la discografía universal ilustrada. (La primera no la sé, ni me interesa...)
Por supuesto que la idea era que este “Escapology” (¿O debería llamarlo “Scathology”?), álbum preparado especialmente para conquistar el mercado norteamericano, que debía alcanzar los primeros lugares de los charts, falló inesperadamente, acomodándose apenas en el puesto #43, según Billboard.
¿Se imaginan las caritas de asombro de gente como Cal***eros ante una secuencia similar? Claro, pero estamos hablando de Robbie Williams y de 80 palos verdes. No de negocitos de truchitos de suburbio.
.
He aquí la enseñanza que nos debería dejar esto: “¡Cuidado, ingleses! El americano promedio come hamburguesas pero no necesariamente mierda”. Por ende, EMI perdió el control de la situación, mostrando que hasta los poderosos se equivocan. Después de todo, haber puesto tanto ‘filo’ en un tipo que tenía un perfil individual tan poco difundido en América, podía conllevar sus riesgos. (Ajajaja. Me río de EMI. Y me río de los EE.UU.)
.
Pero dejemos la burla a EMI por un ratito de lado. Hay unas cuantas atrocidades serias que tratar en este disco. Para empezar, “Song 3” es una detestable burla a Blur, no solo por el nombre, sino por el estilo de vocalización, mitad gritada, mitad chillada. “Sexed up” nos muestra a un típico Robbie, muy alzado, en una balada francamente estúpida. El aburrido número de folk acústico “Nan’s song” tiene una atractiva intro de guitarra, pero desciende inmediatamente en interés, pasados los primeros segundos, justo cuando aparece la voz de carraspera del artista, efecto siniestro que también tiene presencia en el resto de las canciones. “Feel” es la única composición con buena estructura pop y cantar meritorio, dignísima de figurar con creces en un 'grandes éxitos', ya que ése fue su cometido fundamental: ser el hit single del álbum.
“Something beautiful” es absoluta caca de ritmo absurdo, clara pretensión de innovación que demuestra con seguridad haber sido compuesta por un sesionista competente, pero sin la más mínima creatividad. A la par de esto, tenemos la letra de Robbie, cuya inspiración bien pudo haber salido de cualquier libro escolar del tipo “Escribe tu primer poema”.
Podríamos también nombrar a “Hot Funge” y “Revolution”, que sólo parecen pobres lados B de singles fallidos, pero ya no tiene mucho sentido, pues estos temas, tanto como el resto del álbum, resultan tan significativos artísticamente como una goleada de un club de primera C de Botswana.
.
El número más bizarro contenido en “Escapology” es, sin dudas, “Me and my monkey”. Esta anticoncepción de siete minutos abre con cierta onda latina para desembocar en una tristísima forma de cantar. La música no está tan mal, ¿pero quién quiere siete minutos de esto? Si a los dos y medio ya te dan ganas de vomitar profusamente sobre este álbum concebido para idiotas, que te invita a reflexionar acerca de cuántos talentos nuevos se podrían haber desarrollado con esa cantidad salvaje de dinero. Digamos que el pop se esta pareciendo cada vez mas al mundo del fútbol. En procacidad y sospechosa calidad, digo.
.
Ahora miren la tapa. ¿Lo habrá ayudado el fantasma del gran Houdini a escapar de este entuerto? No, porque él es en verdad Houdini, ya que no solo escapó de este papelón, sino que sus siguientes álbumes continuaron cosechando millones. Pero eso no quita que sigamos aborreciéndolo sin tregua, hasta el confín de los tiempos. Ni hablar de no reprimir ese deseo irrefrenable de que esa soga se corte.
.
¿Sienten el aborrecimiento, la ira y la impotencia cada vez que el ególatra de Robbie Williams pone cara de autosuficiente frente a las cámaras? Yo sí. Con todo el dinero que ganó este homínido trisexual, bien podría dedicarse al golf durante el resto de su vida. Total, se puede dar por hecho, pues su legado quedará en la memoria de la gente por siempre, con esa cursilería llamada “Angels”, que lo volvió un clásico de las entradas de fiestas de casamiento y de 15. ¡Eso es Williams! Un pala mecánica llena de azúcar impalpable volcándose sobre el pecho desnudo de una adolescente. ¡Nada más! Un showman, cuya actitud polémica farsante roza la imbecilidad y la falta de ubicuidad. Un falso trasgresor que inquieta únicamente al mundo del mainstream, pero que aparece como un perfecto monaguillo al momento de cruzar la barrera de lo aceptado por las corporaciones, allí donde existen códigos que no se pueden burlar así como así.
n
Síntesis: Si tenés este disco, dentro de 20 años vos serás el primero en programar la DVD para grabar la ceremonia en la que el próximo rey inglés nombre caballero a Sir Robert Peter Maximilian Williams. ¡Ojalá que se te corte la luz!
g
A veces se te hace flor de esguince
de tanto bailar los ritmos nuevos.
Pero esta música de cumple de quince
te deja un terrible dolor de huevos.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Rules of life" (2001), "Intensive care" (2005) ó "Rudebox" (2006)
ANTIDOTO: no hay.

6/10/07

NEIL YOUNG & CRAZY HORSE - Arc



Hay artistas que son capaces de jugarse una carrera prestigiosa en pos de un capricho, y otros que tienen tanto prestigio que salen airosos de una jugada de "poca carrera".
El primer caso sería el de David Bowie y su proyecto Tin Machine, y el segundo, el de Neil Percival Kenneth Robert Ragland Young (alias Neil Young), con su disco “Arc”.
Gloria, si las hay, de varios géneros del rock, esta leyenda pasó por bandas de antología, tales como Buffalo Springfield y Crosby, Stills, Nash & Young, nada menos, para derivar en una notoria y muy original carrera solista.
.
Vayamos al punto. Ustedes han sido testigos de cómo muchas bandas apolilladas de moto-macho-hard-rock, onda Bad Company, Steppenwolf o Blue Oyster Cult, finalizan sus temas largos mediante codas interminables, con todos los instrumentos sonando 'al mango' y al unísono por más de tres minutos, y que no hacen más que ponerlo muy ansioso a uno, deseando (por no decir rezando) que llegue esa última nota, flatulenta pero efectiva, que sólo sirve para arrancar las ovaciones deseadas. Ese ataque de narcisismo que también hemos visto en finales 'a todo trapo' de shows de bandas de pop adulto (caso Paul McCartney o Dave Matthews), que, luego de dos horas de baladas y un rock políticamente correcto, nos recuerdan que también hay sangre pasando por sus venas. Algo que, por el contrario, a AC/DC le sale de lo más natural, porque Angus y los suyos lo hacen en su medida justa, de manera honesta y creíble.
.
El caso es que Neil Young nunca estuvo exento de este tipo de finales, con aplicación desmedida de feedback, un detalle que, según me contó un “pajarón”, inspiró el sonido y el alma del grunge. Puede ser...
Ahora bien. Muy brutal, asesino, desconsiderado, amarrete de ideas, completamente nocivo y prescindible es este “Arc”, editado como un mero bonus disc del increíble álbum doble en vivo “Weld”, de 1991, pero luego “revalorizado” con los años como álbum independiente.
¿A quién pudo habérsele ocurrido editar un disco que contiene solamente puro ruido que no lleva a nada? Pues, en “Arc”, el sinsentido egomaníaco llega al paroxismo de la idiotez banal, al tratarse de un collage de -nada menos que- 35 minutos de estruendosos finales de canciones en vivo. Algo que ni siquiera entraría en la categoría de noise o death ambient experimental.
“¿A quién pudo ocurrírsele esto?”, vuelvo a preguntar. Y a quién, sino a nuestro amigo Thurston Moore, de Sonic Youth, claro. Aparentemente fue cuando Crazy Horse (la banda de Neil) compartió giras con los Youth, y Thurston estaba tan al pedo, que le sugirió a Young juntar en un disco todos esos finales de desmadre atómico que éste y su banda producían en escena, luego de una canción verdaderamente larga. Así se escuchan codas de canciones como “Like a hurricane”, "I wanna love ya", "Once I thought I saw you in a crowded hazy bar", "Love and only love", y demás clásicos de Young, cuyos pedazos tuvieron que ser repetidos más de una vez, intercalándose los mismos a lo largo de esta horrenda obra de (m)arte.
Nota: (m) equivale a mierda. No tengo nada en contra de la gente de Marte.
Cabe consignar que en la obra de Sonic Youth este engrudo habría pasado desapercibido como un experimento excéntrico más, pero en un disco de Neil Young esta idea resultó una aberrante felonía.
.
Luego de esto, el bueno de Neil volvería a sus raíces, y a lo que mejor que supo hacer siempre, es decir, ponerse el sombrero de cowboy, dejarse de joder con experimentos que no le quedan para nada bien, y cantar baladas con letras lacrimógenas.
n
Resumen: Nunca elijas este disco como uno de los diez a llevarte a una isla desierta. Se te podría volver realidad esa desgracia y seguro que lo tendrías en el bolsillo luego del naufragio, mientras que los otras nueve joyas quedarían en el camarote de tu barco ya hundido. A un actor que conozco le pasó algo parecido, pero con un avión. Y claro, una cosa era tener de camarada de infortunio a una pelota Wilson, y otra muy distinta es que te toque el álbum “Arc”. Porque Wilson al menos era una compañía y una contención, pero “Arc” te haría sentir más solo, desamparado y aterrorizado que nunca.
g
El clásico "Like a hurricane", plagado de estruendo inútil. Y sí, hay momentos en que pienso que ponerle distorsión a este cowboy sería como agregarle una turbina a un cóndor. Podría volar muy rápido unos segundos, pero al poco rato terminaría desintegrándose.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Everybody's rockin'" (1983), "Landing on water" (1986) ó "Words and music" (2000)
ANTIDOTO: "After the gold rush" (1970)

5/10/07

RAMONES - Acid eaters



¡LOS DISCOS DE COVERS SON RECURSOS FACILISTAS! No sirven para nada, a menos que las versiones superen a las originales. En esos casos es porque hay un trabajo fecundo de recomposición para que las mismas queden casi irreconocibles (véase The Residents o Fraticórnicos). Y qué tontería, pues con algo de esfuerzo extra, es decir, cambiando las letras, dichas bandas obtendrían temas propios. Algo para reflexionar: una cosa son The Punkles “ramoneando” canciones beatle, con una excelencia, buen gusto y respeto pocas veces vistos, y otra muy distinta son los Ramones versionando clásicos del rock de antaño, cosa que les sienta tan bien como una película de David Cronenberg a Eddie Murphy.
.
Que quede claro, señores: Ramones es la más grande banda de punk rock de todos los tiempos, la más influyente y, paradójicamente, una de las menos afortunadas de toda la historia de la música, ya que jamás disfrutaron del éxito masivo. Me refiero a la cuestión de las ventas corporativas, aunque esto sea un factor que a muy pocos seguidores del grupo les importe (me incluyo).
.
Han sido elevados a la categoría de paladines absolutos del género, brindando cátedra a los futuros héroes del ramo, y verdaderos mensajeros espirituales de la más pura esencia de la autenticidad y la ACTITUD. Adhiero fervientemente a esta postura pero también debo admitir que no se trata de dioses, ni de semidioses, ni de nada por el estilo, sino simplemente de unos pioneros superdotados con la más pura ONDA, que también fueron HUMANOS. Humanos que vivieron y murieron, que disfrutaron y sufrieron, y que mostraron genialidades y también flaquezas. Y como humanos que fueron (o son), pueden caer perfectamente en la terrible desgracia de estar en este blog.
De hecho, lo lograron con “Acid eaters” (editado en 1993, considerado por muchos como una de las poquísimas vergüenzas artística de su frondosa y entrañable discografía), su disco más al pedo; no así el más feo, ya que dicho lauro lo ostenta el execrable "Subterranean jungle".
Este disco está equivocado en tiempo y forma. Probablemente hubiese sido una interesante movida estratégica en 1982, para contrarrestar el demasiado producido “End of the century” o el muy pop “Pleasant dreams”, álbumes que ya de por sí, aunque geniales, se diferenciaban bastante de las trascendentales joyas punkies del periodo 1976-79.
.
“Acid eaters” no es otra cosa que un disco 100% conformado por covers que no son más que PURAS SIMPLIFICACIONES DE GRANDES COMPOSICIONES de los 60’s tardíos, y que fueron adaptados a números ‘ramoneros’ de fabricación industrial, sin velocidad ni ingenio, es decir, meras parodias que no agregan nada al historial de la banda de Forest Hills.
Así se suceden recreaciones genéricas aburridísimas de famosos temas de Creedence, Jefferson Airplane, Rolling Stones, Ted Nugent, Beach Boys, The Who, etc. etc. etc.
Reconozco que una canción como “Substitute”, que incluye al mismísimo Pete Townshend como invitado, me intriga escucharla en la versión que sea, incluso si llegara a hacerla, por ejemplo, cierta agrupación de strippers llamada Maná. ¿Se dieron cuenta de que Maná y Los Nocheros tienen la misma imagen? Bueh, me fui al carajo… (¿Me fui al carajo?) Asimismo, escuchar el himno hippie "Somebody to love", en versión anti flower power, también es una experiencia única, pero de ningún modo algo trascendental. Hasta el clásico dylanero “My back pages”, o el maravilloso “7 and 7 is”, de Love, están simpáticamente concebidos, pero todo termina inexorablemente allí: en el intento desesperado de llamada de atención de una banda que venía experimentando su peor período y que se resignaba a su inevitable final, el que llegaría sólo unos tres añitos después.
.
Luego de tres o cuatro canciones, este álbum me invita cordialmente a zambullirme en mi batea para darme de bruces exactamente sobre los vinilos de “Rocket to Russia” e “It’s alive”, que están juntitos allí, muy quietitos, rozándose los polietilenos de sus tapas ya gastadas, y siendo imaginados por mí en un acto delirante y absurdo, en el que ambos LPs se aman y procrean la mejor música cruda y visceral del mundo.
¿Tendrá algo que ver con este engendro el pobre CJ? Digo esto porque no creo que el bueno de Dee Dee hubiese tolerado este engendro. No, no y cien veces no…
n
En síntesis: Si tenés este disco en tu haber es porque forma parte de un CD-rom con la colección (nunca completa) en mp3 que conseguiste en algún puesto marginal de estación de tren. ¿Sabés? Tendrías que haber regateado el precio del CD, aunque esto significara unos pocos centavos. No es por pijotear. Es porque no se puede desembolsar dinero por “Acid eaters”. ¡Así de corta!
g
Cuando la banda punk más grande de todos los tiempos hace un cover de la banda hippona más emblemática de la historia, ocurren descalabros culturales y existenciales como éste. No todo se combina, no todo va con todo, y éste es el paradigma del desconcierto. Algo así como un riquísimo postre helado de kanikama split.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Halfway to sanity" (1987) ó "Adiós, amigos" (1995)
ANTIDOTO: "Ramones" (1976)

4/10/07

PINK FLOYD - A momentary lapse of reason


Existe una instancia de discusión amarga acerca de si “A momentary lapse of reason” es un disco de 3 o de 4 puntos. Si es de 3, entonces entra en este blog; de lo contrario, sería perfecto para ganarme varios enemigos en balde.
Lo pienso, lo repienso, lo analizo minuciosamente, hasta que al final me decido, puesto que el promedio final me da 3,27. Es decir 3. ¡Adentro, pues!

El asunto es que, luego de un patético juicio entre David Gilmour y Nick Mason por un lado, y don Roger “War is my life” Waters por el otro, cierto juez concedió la utilización del nombre ‘Pink Floyd’ a los primeros.
A todo esto, Rick Wright andaba con su yate por el Mediterráneo, limpiando con su narizota los restos de cocaína desperdigados por cubierta, fruto de algunas festicholas olvidables. Tan menospreciado había quedado desde las sesiones de “The final cut”, que terminaría regresando a su propia banda en carácter de... ¡invitado! David entonces se decidió a componer un puñado de canciones que justificaran el citado triunfo judicial -y la fortuna invertida-, pero olvidando que Roger no estaría cerca suyo para decirle: “Hey, esto suena demasiado a Alan Parson’s Project. ¡Fijate!”.
.
Veamos este engendro, canción por canción: “Signs of life” intenta todo para dar comienzo al álbum en un estilo que imite el efecticismo de “Speak to me”, de “Dark side of the moon”, pero se queda en la inocencia estúpida de unos chapoteos que en realidad recuerdan la decadencia náutica de Rick Wright.
“Learning to fly” es aún hoy un hit radial, bien A.O.R., destinado a oídos de ejecutivos ávidos de probar su Bluetooth. A pesar de ser un número simpático, suena cansado, demasiado maduro y, por momentos, un desesperado grito comercial en la veta alegre de un gerente que sale a trotar por las mañanas con sus zapatillas de U$S 500.
“The dogs of war” es un tema que le queda tan cómodo a Gilmour como un hardcore a Erasure. ¡Dejale esas cosas bélicas a Waters, que al menos tiene la vocación! En fin, “Dogs of war” es de las peores porquerías seudo-duras que haya concebido el género humano, capaz de haber sido compuesta por el más intrascendente miembro del grupo Eagles.
“One slip” tiene, además de una intro demasiado en el estilo de “Time”, una melodía y un ritmo agradables. De última, es buen número comercial, que si estuviese en un solista de Gilmour, merecería mayor atención y mejor suerte que aquí.
“On the turning away” crece y crece en el imaginario estéreo de un carrito de golf Electro Kaddy. Crece tanto que rompe las pelotas sublimemente ya al primer tercio de su solo de siete semanas de duración. Una balada para escuchar con buena predisposición solamente en una sala de reuniones de Unilever.
.
Y así llega la segunda parte de este abuso de confianza. Un amigo mío, cierta vez me dijo que lo que sigue a partir de “Yet another movie / Round and round” en adelante, es una mezcla de Kenny G y la música de fondo de la serie “Hunter”. ¿Habrá sido duro por demás? El caso es que es una suite, no de música progresiva caduca y trasnochada siquiera, sino de un hotel de cinco estrellas con paro sorpresivo de personal.
“A new machine” pretende darnos un toque de ciencia ficción a través de ese efecto mogólico de máquina humana francamente detestable. “Terminal frost”, fuera de un bello piano redentor, no tiene absolutamente nada rescatable.
“Sorrow” es monocorde y excesivamente gigantista, donde lo único que finge cierta calidad es el buen sonido pesado y dramático de la guitarra inicial. Pienso que este LP debió haber sido cuando mucho un EP, en el cual yo habría puesto “Learning to fly”, “One slip”, el piano de “Terminal frost” y una versión bastante más corta y rica de “Sorrow”.

EL RESTO ES UNA TOMADA DE PELO A CUALQUIER CULTOR DE ROCK HECHO EN SERIO.

Incluso las letras son complacientes e inmaduras, ya que, no en vano, eran dominio casi exclusivo de Roger Waters. Véase, como ejemplo: "The dogs of war and men of hate / With no cause, we don't discriminate?" ¡Por Alá!
Pero soy ecuánime cuando hay que serlo. Con anterioridad a este disco se editaba “The pros and cons of hitchhiking”, el primer álbum post-Floyd de Roger, que es otra degeneración artística que roza la megalomanía. Asi que... ¡empate!
.
Todavía recuerdo cómo corrimos a comprar este disco, en 1987. Era el primero en cuatro años de NADA NUEVO, y el primero en 8 años de NADA BUENO. Recuerdo las caras que pusimos. Esas de desazón que no se olvidan jamás. Éramos tan idealistas, tan jóvenes, tan crédulos...
n
Síntesis: Pido a los que tienen y defienden este disco que mediten un poco. Eso los volverá más sabios para poder valorar las auténticos logros del cuarteto de Cambridge por sobre lo innecesario. Es decir, diferenciar un Super-yacht Sport Fishing 35 Royal Flush de un botecito de los lagos de Palermo. En el primero navega taciturno Rick Wright, y en el segundo, el fantasma de Syd Barrett. Pero, ¿quién creen ustedes que ganará la regata?
g
Aquí tienen la versión karaoke de "The dogs of war", para regurgitar encima. Ahora imagínense en una reunión de directorio del Chase Manhattan Bank, meneando la cabeza junto a otros accionistas. A ellos les encantaría este número.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "The final cut" (1983) ó "The division bell" (1994)
ANTIDOTO: "The piper at the gates of dawn" (1967)