
En 7000 años de civilización no se había visto jamás un acto de ensañamiento artístico comparable a éste.
Se cuenta que, en 1438, el rey Qialong de Borneo mandó cortar los brazos de una troupe completa de músicos por haber presentado ante su corte un recital de música pentatónica, basado, como deseaba el monarca, en genuino material de estreno. El soberano se había dado cuenta de que esas tonadas eran en realidad provenientes de comarcas vecinas y nada exclusivas para sus reales oídos, por lo que, muy indignado, interrumpió la performance para llamar a su guardia personal. Se dice que los artistas aullaban implorando la clemencia del rey, tratando, como podían, de hacerle entender que lo que habían tocado eran versiones sin ninguna intención de estafa. Así nació, de la peor manera, el concepto de ‘cover’. (?)
Centurias más tarde, en 2007, la banda de glam-metal Poison gozaba de los privilegios de no vivir bajo una monarquía tan brutal.
Se cuenta que, en 1438, el rey Qialong de Borneo mandó cortar los brazos de una troupe completa de músicos por haber presentado ante su corte un recital de música pentatónica, basado, como deseaba el monarca, en genuino material de estreno. El soberano se había dado cuenta de que esas tonadas eran en realidad provenientes de comarcas vecinas y nada exclusivas para sus reales oídos, por lo que, muy indignado, interrumpió la performance para llamar a su guardia personal. Se dice que los artistas aullaban implorando la clemencia del rey, tratando, como podían, de hacerle entender que lo que habían tocado eran versiones sin ninguna intención de estafa. Así nació, de la peor manera, el concepto de ‘cover’. (?)
Centurias más tarde, en 2007, la banda de glam-metal Poison gozaba de los privilegios de no vivir bajo una monarquía tan brutal.
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En la actualidad se conocen muchos álbumes que responden a la clasificación de tributos, algunos buenos, ciertos discos que… ‘ni fu, ni fa’ y otros desastrosos, pero en casos contados con los dedos de una mano se trata de obras importantes. La historia ha demostrado que los discos de covers son mayormente artilugios facilistas que denotan a las claras que no hay inspiración, que el homenaje muchas veces esconde la verdadera vagancia, o que existen hábiles recursos que permiten a las bandas atravesar su periodo de decadencia, sobre todo, cuando hay obligaciones contractuales que cumplir.
Dentro del primer grupo podemos citar obras notorias como “The third reich’n’roll”, de The Residents, donde se aniquilan clásicos de los 60s, y “El baile alemán”, del Señor Coconut, donde desfilan éxitos de Kraftwerk, a ritmo de cha-cha-cha, merengue y cumbia. En todo caso, estamos hablando de que lo interesante allí radica en la reinterpretación casi total de los originales abordados.
(Lapsus) ¡CONSTE QUE ESTOY DEJANDO DE LADO A LOS MALDITOS ARTISTEJOS DE TRIBUTO! LO MAS PARECIDO A UN ENGAÑO BASADO EN LA SUGESTION O, TAL VEZ, EL SINTOMA DE QUE LOS TIEMPOS ACTUALES SON UN DECHADO DE TORPEZAS Y FALTA ABSOLUTA DE LIDERES CLAROS. ¡Y ESOS ESTUPIDOS KARAOKES PARA TREINTAÑEROS PATETICOS DEBERIAN SER BORRADOS DEL MAPA, QUÉ JODER!
En el segundo grupo de discos, cabe mencionar “Feedback” (Rush), “Thank you” (Duran Duran), y “Head off” (Hellacopters), por poseer al menos un mínimo tratamiento respetuoso, al margen del gusto.
Mas en el tercer puñado se destacan improperios desconsiderados como “In a metal mood” (Pat Boone), “Pin ups” (David Bowie), y “Homenaje a los Beatles” (Durabeat), todos candidatos a una severa purga. Y lo peor de todo es que Bryan Ferry, Queensrÿche y Patti Smith también editaron los suyos. ¡Válgame, Dios!
Permítanme ahora incluir un cuarto montículo, el de la vergüenza, la degradación y la vileza, donde “brilla” nuestra aberración de hoy: “Poison’d!”, o algo así como la regurgitación perpetua de pus en estado sólido, ideal para un perfecto canapé del infierno.
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Dentro del primer grupo podemos citar obras notorias como “The third reich’n’roll”, de The Residents, donde se aniquilan clásicos de los 60s, y “El baile alemán”, del Señor Coconut, donde desfilan éxitos de Kraftwerk, a ritmo de cha-cha-cha, merengue y cumbia. En todo caso, estamos hablando de que lo interesante allí radica en la reinterpretación casi total de los originales abordados.
(Lapsus) ¡CONSTE QUE ESTOY DEJANDO DE LADO A LOS MALDITOS ARTISTEJOS DE TRIBUTO! LO MAS PARECIDO A UN ENGAÑO BASADO EN LA SUGESTION O, TAL VEZ, EL SINTOMA DE QUE LOS TIEMPOS ACTUALES SON UN DECHADO DE TORPEZAS Y FALTA ABSOLUTA DE LIDERES CLAROS. ¡Y ESOS ESTUPIDOS KARAOKES PARA TREINTAÑEROS PATETICOS DEBERIAN SER BORRADOS DEL MAPA, QUÉ JODER!
En el segundo grupo de discos, cabe mencionar “Feedback” (Rush), “Thank you” (Duran Duran), y “Head off” (Hellacopters), por poseer al menos un mínimo tratamiento respetuoso, al margen del gusto.
Mas en el tercer puñado se destacan improperios desconsiderados como “In a metal mood” (Pat Boone), “Pin ups” (David Bowie), y “Homenaje a los Beatles” (Durabeat), todos candidatos a una severa purga. Y lo peor de todo es que Bryan Ferry, Queensrÿche y Patti Smith también editaron los suyos. ¡Válgame, Dios!
Permítanme ahora incluir un cuarto montículo, el de la vergüenza, la degradación y la vileza, donde “brilla” nuestra aberración de hoy: “Poison’d!”, o algo así como la regurgitación perpetua de pus en estado sólido, ideal para un perfecto canapé del infierno.
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El perfume rebajado de un RR.PP. de cabaret del microcentro porteño, mezclado con extracto de zorrillo sarnoso en plena descomposición, nos brinda una pálida idea de la fragancia que destila este disco apestoso, en el que estos ex-metaleros, mal producidos por Don Was, dan rienda suelta a su pésimo gusto realizando asquerosas versiones de clásicos sepultados en el pasado. Quisiera el rey Qialong ver hoy a estos réprobos castigando impunemente una balada pava como “I never cry”, de Alice Cooper, el viejo hit “What I like about you” del grupo de new wave The Romantics, y el de The Cars, “Just what I needed”, la infame “Little Willy”, de la mantecosa banda glam Sweet, el malicioso tratamiento de la joya stone “Dead flowers”, la devastación atómica de “Suffragette city”, de Bowie, y demás cagadas por el estilo.
Y como si eso fuera poco abuso, Poison agregó a esta pusilanimidad otros covers grabados con anterioridad: “Your mama don’t dance”, de los insufribles Loggins & Messina, el pulgoso hit de Grand Funk Railroad “We’re an american band” (lo más grasa de los '70s), y el no va más de la risa: el “Rock and roll all nite”, de Kiss. Eso sí, todos remasterizados. ¡Menos mal…!
Pero díganme: ¿Quién les volvió a abrir la jaula a estos tipos luego de su fiasco anterior, el atroz “Hollyweird”? ¿No tuvieron bastante los fans con eso?
n
Consejo: No le crean a Amazon y no se dejen llevar por la zanahoria del marketing de Capitol Records. Este CD no es sólo la panacea del dinero sucio, es una bazofia que no tendría que estar en ninguna discoteca de ningún cultor de rock que se considere inteligente.
Myllie Cyrus, Demi Lovato y las Cheetah Girls lo tienen en sus habitaciones, entre sus 341 peluches de color rosa. ¡Piensen en eso! Está bien que alguno quiera enfiestárselas, pero no por eso deberá comerse estos 40 minutos de carroña musical.
Y como si eso fuera poco abuso, Poison agregó a esta pusilanimidad otros covers grabados con anterioridad: “Your mama don’t dance”, de los insufribles Loggins & Messina, el pulgoso hit de Grand Funk Railroad “We’re an american band” (lo más grasa de los '70s), y el no va más de la risa: el “Rock and roll all nite”, de Kiss. Eso sí, todos remasterizados. ¡Menos mal…!
Pero díganme: ¿Quién les volvió a abrir la jaula a estos tipos luego de su fiasco anterior, el atroz “Hollyweird”? ¿No tuvieron bastante los fans con eso?
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Consejo: No le crean a Amazon y no se dejen llevar por la zanahoria del marketing de Capitol Records. Este CD no es sólo la panacea del dinero sucio, es una bazofia que no tendría que estar en ninguna discoteca de ningún cultor de rock que se considere inteligente.
Myllie Cyrus, Demi Lovato y las Cheetah Girls lo tienen en sus habitaciones, entre sus 341 peluches de color rosa. ¡Piensen en eso! Está bien que alguno quiera enfiestárselas, pero no por eso deberá comerse estos 40 minutos de carroña musical.
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En el ridículo álbum de recuerdos que nos muestra este video de "What I like about you", los Poison se olvidaron de poner una última foto: la de la fiesta de su definitiva separación.
OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Native tongue" (1993), "Power to the people" (2000) ó "Hollyweird" (2002).
ANTIDOTO: "Flesh & blood" (1990).






