The Rock and Roll Hall of Shame

25/9/08

MEGADETH - Risk


El navío hacía meses que había dejado atrás puerto seguro. En derredor sólo se divisaba el océano ardiente y quieto, que se extendía como una piel rígida, sobre la cual, se deslizaba impávido lo poco que quedaba del otrora triunfante acorazado Megadeth. El color plomizo exánime y la línea tensa del horizonte agobiaban. Ningún contraste, ningún suceso. Al día sucedía la noche, al sol las estrellas, siempre iguales, como testimonios de que la tripulación permanecía en el mismo lugar y terminaría pronto descomponiéndose en el tedio y la desesperanza.
El almirante Dave Mustaine y el comandante David Ellefson, acodados en cubierta, rememoraban las viejas hazañas de su navío y los lauros obtenidos en célebres batallas como las de “Peace sells... but who's buying?”, “Rust in peace” y “Countdown to extinction”. Nada de eso podía disiparles el dolor y la frustración que provenían de la aplastante derrota de “Risk”, sufrida en 1999. Y encima la inmovilidad que sumía a todo el plantel en la agonía.
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Crecían los rumores de un motín, pues la marinería estaba devastada, y los alimentos y la energía parecían haberse esfumado hacía rato. El panorama era funesto, dando lugar al peor pronóstico: el fin de la misión, pues la fiebre ya causaba estragos.
El capitán de corbeta Marty Friedman y el teniente de fragata Nick Menza, chivos expiatorios del infortunio, eran degradados y obligados a “caminar la tabla”. ¡Como si eso hubiese podido solucionar el conflicto! A continuación, se nombraban a sus sucesores en el mando: los guardiamarinas Jimmy DeGrasso y Al Pitrelli, éste último, veterano de varias batallas junto a otro gran comandante: Alice Cooper.
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¿Por qué razón había acontecido semejante descalabro, luego de un ciclo ininterrumpido de victorias? La explicación tuvo que ver con la música, aunque parezca insólito.
En las semanas previas al desastre, el almirante Mustaine había ordenado que se entonen nuevos cánticos para incentivar a la dotación. Pero al no tratarse de aquellas melodías ‘thrash’ que históricamente estaban vinculados al sentir de sus hombres, la tripulación se sentía desconcertada. Las flamantes coplas no surtían el menor efecto entre ellos. Ningún marinero entendía esas desviaciones musicales de Mustaine, con influencias ‘dance’, ‘tecno’ y ‘disco’, y por nada del mundo deseaban evocar letras tan poco imaginativas, por lo que comenzaron a descreer de su autoridad y, sobre todo, de la capacidad del oficial de máquinas Dann Huff. Al parecer, éste tuvo algo que ver con el enmohecimiento de las pocas galletas que quedaban, carcomidas por las ratas. El alimento rancio había atentado, más que nada, contra el sentido común del máximo jefe del buque. Esto llevó a una desazón colectiva tal, que nada costó al enemigo someter al Megadeth en pocas horas, sumiéndolo en la más vergonzosa capitulación jamás experimentada en la historia de la Armada.
Bud Prager, segundo al mando y co-autor, junto con Mustaine, de cinco de las doce canciones marineras, se hizo responsable por la catástrofe, e instó al almirante a reconsiderar su actitud. Toda la marina californiana y la opinión pública mundial condenaban al Megadeth, clamando justicia por la derrota de “Risk”, con la probabilidad de que Mustaine, Ellefson y Prager fueran sometidos a una corte marcial. Con el transcurrir de los días, fastidios inimaginables como “Crush ‘em”, “Breadline” y “Ecstasy” fueron aborrecidos y apartados del repertorio, dejándose de cantar, aunque esto significara insubordinación. No así, un par de cantilenas, como “Prince of darkness” y “The doctor is calling”, que eran apenas más toleradas. El almirante, empecinado en imponer los odiados sonsonetes, llegó a flagelar a varios rebeldes.
Finalmente, el inevitable motín se produjo. Una rápida escaramuza redujo al plantel de oficiales y el pobre Prager fue colgado del palo mayor. Al almirante le fue perdonada la vida, dado su prestigio del pasado, pero fue amordazado y recluido en su camarote, a fin de hacerlo entrar en razones.
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Y ocurrió el milagro tan esperado. El viento comenzó a soplar nuevamente, trayendo consigo un considerable bálsamo para las laceradas almas de abordo. Días más tarde, Mustaine fue liberado con la promesa de olvidar lo ocurrido y, sobre todo, de no volver a componer más tonadas hediondas, retornando definitivamente a su estilo clásico. Más tarde avistaron la cañonera Sanctuary Records, que proveyó todos los víveres necesarios para satisfacer las famélicas bocas y los elementos vitales para reparar las averías. La expedición continuó, y con el transcurrir de los meses, los éxitos regresaron.
Y colorín "colorado", esta farsa ha encallado.
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Epílogo: Hoy en día, el Megadeth continúa surcando los siete mares, orgulloso y altivo, pero ni Mustaine ni sus hombres pueden soportar la sola mención de lo ocurrido en “Risk”. Los marinos son muy supersticiosos y el ‘riesgo’ de volver a fracasar es demasiado grande.
Por las dudas, si tenés este disco, jamás te subas a un barco con él.
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En este video de "Insomnia", el pobre gato se queda sin el ratón y sin el queso. Como Dave Mustaine, que por culpa de "Risk", se quedó sin la guita y sin el prestigio.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "The world needs a hero" (2001) ó "Unplugged in Philly" (2005).
ANTIDOTO: "Rust in peace" (1990).

21/9/08

ERIC CLAPTON - Pilgrim


Un hombre de saco y corbata ingresa a la disquería "1000TONOS". Allí es atendido por su propietario: Milton.
- Buenas tardes – saluda el señor.
- ¿En qué lo puedo ayudar? – indaga Milton.
- Estoy buscando algo de Eric Clapton. Es para regalar a un cliente muy especial.
- Ahá. Intuyo que Ud. es vendedor, o algo así, y quiere quedar bien.
- Digamos. Mi cliente tiene escaso tiempo para ocuparse de comprar música, y por lo que pude averiguar, no tiene discos de Clapton. Sólo algunos temas sueltos.
- Bueno, acá tenemos un surtido importante. Le cuento que este local tiene una política diferente.
- ¿Ah, sí? ¿Cuál es?
- Todos los precios están puestos en función de la calidad artística del producto, y no por oferta y demanda, como la mayoría.
El hombre medita unos instantes.
- Me parece bien -, comenta el señor. – Es algo original. ¿Y qué me recomendás?
- En principio, una de sus más grandes joyas: “Slowhand”.
- ¿Qué tiene ese disco?
- Es magnífico. Temazos como “Cocaine” o “Wonderful tonight”.
- ¿Cuánto cuesta?
- 60 pesos.
- Es demasiado. ¿Otra cosa?
- Bueno. Le puedo ofrecer por 40 pesos el que Eric grabó bajo el seudónimo de Derek & the Dominoes. Trae “Layla”, un himno. El resto del disco es igual de brillante.
- Sigue siendo mucho.
- Le reitero que el precio va en desmedro de la calidad.
- No sería algo importante.
El tiempo pasa y Milton sigue sugiriendo álbumes de Eric Clapton, cada vez más económicos. Y más mediocres.
- Más barato, más barato. No importa la calidad.
- ¡Cómo que no importa! No va a quedar nada bien Ud.
Para distender un poco la situación, el hombre se dirige a otro exhibidor para buscar no se sabe qué. En esos momentos, ingresa Mecko como un viento al local. Notando la gravedad del rostro de Milton, percibe que hay incomodidad en el ambiente.
- ¿Qué onda, Mil? – pregunta Mecko.
- Ese tipo ya me tiene podrido–, contesta Milton, por lo bajo. - Quiere un disco de Clapton para quedar bien con un cliente, pero no le cierra nada, y lo peor es que le estoy ofreciendo cada vez más mediocridades.
- ¿Basuras, decís? Dejámelo a mí…
Mecko se dirige al hombre.
- Disculpe. Quizás yo lo pueda ayudar, pero déjeme hacerle una observación.
- Adelante, te escucho.
- Por lo que entendí, me parece que Ud. no quiere quedar “precisamente bien” con su cliente. Está bajando el precio del regalo cada vez más y, por ende, la categoría.
- Es un cliente. Tampoco voy a gastar mucha plata.
- Recuerdo que Ud. dijo que era "especial", – suelta Milton, ya enojado, y agrega: - Nadie que quiere quedar bien, anda regateando en función de precio y calidad.
Mecko interrumpe: - Creo que el señor en realidad quiere gastar una broma o, tal vez, vengarse. ¿Por qué no aclara las cosas y deja de hacernos perder tiempo?
El hombre se queda absorto. Luego, suelta con bastante rabia:
- Tienen razón. Les pido disculpas. Este cliente es un jefe de compras de una gran empresa. Un tipo creído, una porquería, que les hace la vida imposible a los vendedores. El típico gerentón que no sabe nada de música y quiere aparentar. Un día escuché que le decía a alguien por teléfono que le fascinaba Eric Clapton, y yo quiero hacerle el regalito, pero a la vez…
- A la vez quiere reírse de él en secreto. – apunta Mecko.
- Exacto. Entiendan que no me dan ganas de gastar mucho en ese sinvergüenza. Cuando él (refiriéndose a Milton) me dijo que aquí precio y calidad van de la mano…, ejem, se me prendió la lamparita.
- ¡Haberlo dicho antes, jefe! – suelta Mecko. - Acá tiene… “Pilgrim”.
- ¿Y esto? – pregunta Milton, estupefacto.
- Esto es perfecto para su cometido. Un disco abominable. Máquinas de ritmo. Blues con bases hip-hop. Fondos con cuerdas sintetizadas. Cero fuerza. Cero imaginación. No hay un solo tema rescatable. Fíjese que “Circus”, el tema que Clapton dedica a su hijo fallecido, no tiene nada de emoción. La antítesis de toda su obra y, a la vez, su punto más flojo. Todo en un mismo álbum.
- Una absoluta herejía. – acota Milton.
- Ok, lo llevo. – prorrumpe, por fin, el hombre.
- 4 pesos.
El señor paga y se retira contento. Milton vuelve a sonreír.
- Mecko, me salvaste. Me libraste de este tipo y de este “clavo”, que ni sabía que tenía.
- Fue un placer, Mil. Ya sabés que la basura es lo mío.
Y Mecko se aleja volando de la disquería. Literalmente...
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Conclusión: Si tenés este disco, es porque sos el jefe de compras todopoderoso de una gran empresa. ¡Cuidado con los regalos de vendedores! El próximo podría ser una carta-bomba.
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"Clapton es Dios", rezaba el graffiti de una pared de la Londres sesentista. Pero todos sabemos que no es así. Clapton no es Dios, ni Pappo es su hijo Jesucristo, ni el kilómetro 71,5 de la ruta 5 es el Gólgota, ni La Paternal es Jerusalem. Y luego de ver este slide-show de "River of tears", más bien diría que Clapton parece Judas.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "August" (1986) ó "Homeboy" (1989).
ANTIDOTO: "461 Ocean Boulevard" (1974).

8/9/08

ENTREVISTA: "Cuando no hay nada que decir, es mejor no decir nada." (Mecko)


Quiero enseñarles el reportaje que me hizo José Quiroz, del fanzine Lo bueno, lo malo y lo feo (Puerto Esperanza, Misiones), hace un par de meses.
Supongo que la nota ya estará publicada, por lo que creo que José no se va a enojar por verla reproducida aquí. Mi agradecimiento infinito a él por esta iniciativa.
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- ¿Porqué elegiste hacer un blog sobre lo malo en la música cuando todos hacen lo contrario?
- Justamente por eso, porque nadie lo hizo. Puede parecer snob, pero cuando ya estás "pasado" de escuchar discos, de ver tantos muñecos desfilar y descreés de casi todo, aparecen estas ideas. Con el tiempo, te entusiasmás y lo terminás estructurando.

- ¿Porqué no hacés críticas de discos de bandas que no sean tan conocidas?
- No tendría gracia. Sería como hacer un cover deforme de una canción desconocida de una banda ignota. El chiste está en desmitificar a los grandes. Si no, sería puro elitismo.

- Hubo lectores que te criticaron por meterte con pseudo-artistas como Nicole Neumann o Britney Spears. ¿Qué les contestás?
- Nadie gasta ni medio minuto en criticar a esas personalidades, pero todo depende de cómo lo hagas. A veces lo banal puede resultar muy jugoso.

- Insinuaste por ahí que Pink Floyd es música para gerentes...
- No es algo que a mí no me duela, ¿eh? Pero desde “The wall” en adelante, los que llevaron con más pasión la bandera floydiana como símbolo de status, son ellos.

- ¿A qué bandas no incluirías jamás en tu blog?
- No se trata de bandas, sino de discos. Pero hay muy pocos grupos que no hayan editado alguna vez un moco. Podrían ser Gong, XTC, Renaldo & the Loaf, Stereolab, The Police, Soft Machine, Dead Kennedys. En su mayoría, suelen ser bandas no comerciales o de corta trayectoria.

- ¿Pensás que se te puede acabar el rollo alguna vez?
- No. La lista que tengo es enorme. Aún cuando me haya propuesto no incluir jamás conciertos, compilados, EPs, piratas y, en lo posible, no repetir artistas.

- Tu blog abarca varios estilos, pero, ¿sobre cuáles no hablarías nunca?
- No me interesa decir qué discos son malos o buenos de la movida latina o tropical, porque no puedo establecer con seriedad dónde está la calidad o el fiasco. O tal vez no quiera hacerlo. ¡Que se ocupen otros de eso! Lo mío es el rock y el pop. Y con eso ya tengo bastante.

- Pero te uniste a una alianza contra el reggaetón...
- Es porque creo que es un género pernicioso para las mentes, más allá de que haya discos buenos o malos. Como no soy del palo, lo más probable es que generalice, diciendo que es todo una cagada, pero, por ahí, hay álbumes de reggaetón que son excelentes.

- Leyendo el blog, noto un especial ensañamiento con Cal***eros. ¿Hay alguna razón, más allá de Cromañón?
- Ya no se puede separar a esos tipos del triste suceso que costó la vida de tanta gente, que en nombre del dinero y la codicia, se defecaron en todo. Ellos y otros especímenes más del llamado 'rock chabón' o 'rocanrol', representan el paradigma de la involución y la inescrupulosidad. Son reaccionarios y resentidos, hijos bastardos de los Redondos. Rock de merca y de birra barata. Rock patético de cancha, un ámbito que no encaja en los lineamientos del arte.

- ¿Qué se trae esta nueva temporada?
- Más justicia, más humor, más bronca, más encuestas, videos, de todo... Y, como siempre, más ahorro de dinero en compras y tiempo en descargas inútiles.

- ¿Podría decirse que este blog actúa como una Defensoría del Pueblo en materia de música?
- No, eso es una barbaridad. Yo sólo divierto y alecciono. Lo demás es parte de la ironía y el humor ácido. Institucionalizar la obra del blog es tan absurdo como salir a defender los derechos de los necrofílicos a dirigir morgues.

- ¿Hay algún indicio que te lleve a detectar un disco nefasto?
- En general es cuando ya han pasado muchos años desde la aparición de la obra cumbre de cualquier banda importante, pero pueden incidir también los excesivos cambios de formación o las obligaciones contractuales. Rara vez sucede con un debut, pero muchas veces con las reuniones.

- Entonces, ¿qué parámetros usás para definir un álbum como malo?
- No sólo que me haya decepcionado a mí, sino que haya sido decepcionante en su momento histórico. Además, mi opinión debe ser congruente con la de los más grandes comentaristas independientes del mundo. Eso da seriedad y credibilidad a mi tarea. Por otro lado, debo ser coincidente con ciertos sitios web reconocidos, donde la gente condena esos discos por unanimidad. Sólo así tiene sentido la defenestración discográfica desde el humor. Hay veces que cuesta decidirse entre dos o tres, pero en la mayoría de los casos, la determinación se cae de madura.

- ¿Cuál es tu frase favorita en el trabajo de "Los Peores Discos"?
- La que uso muchas veces: “Cuando no hay nada que decir, es mejor no decir nada”.

- ¿A qué se debe que inventes situaciones insólitas o fuera de libreto para tus crónicas?
- Para ser lo más entretenido posible, ya que, si lo analizás un poco, es siempre lo mismo: “Este disco es una mierda y si lo comprás, sos un idiota”, pero expresado de mil maneras diferentes.

- ¿Cuándo quedás conforme con una nota?
- Cuando luego de revisarla varias veces, me sigue haciendo reír como la primera vez. Cuando pasa el filtro de mi mujer, quien siempre me hace de editora cuando me zarpo demasiado de verborragia. Y cuando le sirve a
Milton, mi colega y amigo blogger, para que se inspire y escriba sobre todo lo contrario a lo que yo pregono. Ambos formamos un buen dúo: el ying y el yang de la crítica musical irreverente.

- ¿Qué otras actividades realizás?
- Mantengo vivo el espíritu de
Fraticórnicos, mi grupo de absurdo, con el que plasmo musicalmente mis ideas de desmitificación. Además, tengo un estudio de diseño web y escribo todo lo que puedo. Letras, ensayos, gacetillas. Tengo una novela inédita de 350 páginas, donde cuento la historia de un rockero mesiánico correntino que recorre el mundo, se hace superfamoso y termina en el olvido.

- Por último. ¿Qué le decís a aquellos que te disparan con que es muy fácil criticar y que lo difícil es crear?
- Les digo que mis notas son un acto de creatividad pura, más allá de la esencia destructiva que contienen. Algunos señalan también que yo debería sacar un disco primero y luego ponerme a criticar.

- ¿Ah, sí? ¿Y qué contestás a eso?
Que ya saqué 19 y que me incluí a mí mismo en mi propio blog.

5/9/08

GALERIA: Algunos artistas avergonzados en este blog