
El añejamiento es uno de los procesos más importantes en la elaboración de un buen vino. Por lo general, éste se realiza en barricas de roble, siendo las más utilizadas de origen francés. La madera le proporciona al vino sus propios taninos y valores aromáticos, que se van entrelazando lentamente con los de la uva. Las barricas se llenan y se colocan en hileras, unas sobre otras, donde permanecerán alrededor de seis meses. La temperatura de la cava donde reposarán debe ser baja, de unos 5º, y la humedad relativa ambiente rondará el 75%.
Estas condiciones climatológicas controladas favorecen una acción de micro-oxidación lenta y homogénea, al tiempo que reducen la merma, es decir, la pérdida de líquido por evaporación. Después de los primeros seis meses de reposo, el contenido se trasiega a otra barrica con el objetivo de separar el vino limpio de los residuos situados en el fondo, además de buscar un cierto grado de aireación y respiro. Antes de su embotellado, el vino pasa por un proceso de clarificación y filtrado, para luego dejarlo envejecer el tiempo que el enólogo considere necesario, pudiendo ser de 12 a 24 meses, aún en el barril.
Cuando el vino pasa por fin a la botella, comienza una segunda etapa de su proceso de envejecimiento, que también se conoce como crianza en botella. Las botellas reposarán en posición horizontal para que el vino esté en permanente contacto con el corcho, humedeciéndolo en su cierre hermético. El elíxir que ha evolucionado correctamente durante la fase de oxidación, se afina y redondea en la botella, enriqueciéndose su aroma. Es en ese momento, cuando el vino adquiere una mayor complejidad y elegancia, y prueba de ello es que la crianza en botella de los grandes vinos puede alargarse durante muchos años hasta su gloriosa defloración final.
Ahora cierre los ojos y determine, a través de la apariencia, aroma y sabor, qué elementos distintivos están contenidos en el vino, tales como sabores cítricos, frutas tropicales, especias, hierbas, minerales y maderas. Mientras más complejo, más variedad de sabores placenteros; de la nariz hacia adentro, todos en perfecta armonía.
Ahora veamos el mismo procedimiento, pero con “Chinese democracy”, el último mal trago de la devastada bodega de Guns n’ Roses.
El alejamiento es uno de los procesos más peligrosos en la elaboración de un buen álbum. Por lo general, éste se realiza en prestigiosos estudios de grabación, siendo los más utilizados aquellos de origen californiano. La producción excesiva le proporciona al disco sus propios vicios y excesos, que se van entrelazando velozmente con el mal gusto y la desesperación. Las tomas grabadas se llenan con notas superfluas y vergüenza ajena, y se colocan en hileras unas sobre otras donde permanecerán un par de años. La temperatura de la sala de audiencias donde se corromperán, debe ser alta, de unos 55º, llena de tensiones y malentendidos, y la terquedad relativa ambiente rondará el 200%.
Ahora cierre los ojos y determine, a través de la apariencia, aroma y sabor, qué elementos distintivos están contenidos en el vino, tales como sabores cítricos, frutas tropicales, especias, hierbas, minerales y maderas. Mientras más complejo, más variedad de sabores placenteros; de la nariz hacia adentro, todos en perfecta armonía.
Ahora veamos el mismo procedimiento, pero con “Chinese democracy”, el último mal trago de la devastada bodega de Guns n’ Roses.
El alejamiento es uno de los procesos más peligrosos en la elaboración de un buen álbum. Por lo general, éste se realiza en prestigiosos estudios de grabación, siendo los más utilizados aquellos de origen californiano. La producción excesiva le proporciona al disco sus propios vicios y excesos, que se van entrelazando velozmente con el mal gusto y la desesperación. Las tomas grabadas se llenan con notas superfluas y vergüenza ajena, y se colocan en hileras unas sobre otras donde permanecerán un par de años. La temperatura de la sala de audiencias donde se corromperán, debe ser alta, de unos 55º, llena de tensiones y malentendidos, y la terquedad relativa ambiente rondará el 200%.
Estas condiciones musicológicas descontroladas favorecen una acción de macro-decepción veloz y dispar, al tiempo que aumenta la hartura, es decir, la pérdida de todo mérito por saturación. Después de los primeros seis años de reposo, el contenido se envía a otro estudio… jurídico, con el objetivo de separar el elemento bueno de los músicos incautos dejados en el camino, además de buscar un cierto grado de renovación y prórroga ante el daño cometido. Antes de su publicación, el álbum pasa por un proceso de expectativa y engaño, para luego dejarlo envilecer el tiempo que Axl Rose y sus entuertos psicológicos consideren necesario, pudiendo ser de ¡hasta una década!, pese a Internet.
Cuando el disco pasa por fin al mastering, comienza una segunda etapa de su proceso de envilecimiento, que también se conoce como marchitamiento por descomunal especulación. Las canciones permanecerán en posición arbitraria para que la música esté en permanente alejamiento del público, manipulando un secreto a voces. El vino picado que ha involucionado detestablemente durante la fase de expectación, se enmohece y deteriora en un cajón, empobreciéndose su esencia restante. Es en ese momento, cuando el disco adquiere una fama desmesurada, y prueba de ello es que el apolillamiento en disquerías de los peores discos puede prolongarse a lo sumo por unas semanas más hasta su merecido olvido total.
Ahora abra los oídos y padezca, a través de la ansiedad, hediondez y terror, qué elementos destructivos están contenidos en el álbum, tales como riffs insípidos, baladas autocopiadas, grasitud, vulgaridad, falsedad y demagogia. Mientras más ansiado, más cantidad de desilusiones desagradables; del esfínter hacia afuera, todas en rápida descomposición.
n
Conclusión: Más vale comprarse una damajuana de Soy Cuyano que esta inmundicia, esta incitación a la auto-amputación lingual llamada “Chinese democracy”. Si Ud. lo compró, es porque no diferencia un Rutini de un vinagre Menoyo.
Ahora abra los oídos y padezca, a través de la ansiedad, hediondez y terror, qué elementos destructivos están contenidos en el álbum, tales como riffs insípidos, baladas autocopiadas, grasitud, vulgaridad, falsedad y demagogia. Mientras más ansiado, más cantidad de desilusiones desagradables; del esfínter hacia afuera, todas en rápida descomposición.
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Conclusión: Más vale comprarse una damajuana de Soy Cuyano que esta inmundicia, esta incitación a la auto-amputación lingual llamada “Chinese democracy”. Si Ud. lo compró, es porque no diferencia un Rutini de un vinagre Menoyo.
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Vean este spot de TV que presenta el álbum ante el público norteamericano. El mensaje es claro: en noviembre, seas lo que seas, republicano, demócrata, liberal, independiente, inteligente o infradotado, tendrás democracia china.
En fin... Ante esta predicción, yo opto por tomarme un Termidor en tetra-brik, cerrar los ojos e imaginarme en una dictadura jupiteriana. ¡Cualquier cosa menos esto!
OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: "The spaghetti incident?" (1993).
ANTIDOTO: "Appetite for destruction" (1987).









