The Rock and Roll Hall of Shame

27/11/08

GUNS N' ROSES - Chinese democracy




El añejamiento es uno de los procesos más importantes en la elaboración de un buen vino. Por lo general, éste se realiza en barricas de roble, siendo las más utilizadas de origen francés. La madera le proporciona al vino sus propios taninos y valores aromáticos, que se van entrelazando lentamente con los de la uva. Las barricas se llenan y se colocan en hileras, unas sobre otras, donde permanecerán alrededor de seis meses. La temperatura de la cava donde reposarán debe ser baja, de unos 5º, y la humedad relativa ambiente rondará el 75%.
Estas condiciones climatológicas controladas favorecen una acción de micro-oxidación lenta y homogénea, al tiempo que reducen la merma, es decir, la pérdida de líquido por evaporación. Después de los primeros seis meses de reposo, el contenido se trasiega a otra barrica con el objetivo de separar el vino limpio de los residuos situados en el fondo, además de buscar un cierto grado de aireación y respiro. Antes de su embotellado, el vino pasa por un proceso de clarificación y filtrado, para luego dejarlo envejecer el tiempo que el enólogo considere necesario, pudiendo ser de 12 a 24 meses, aún en el barril.
Cuando el vino pasa por fin a la botella, comienza una segunda etapa de su proceso de envejecimiento, que también se conoce como crianza en botella. Las botellas reposarán en posición horizontal para que el vino esté en permanente contacto con el corcho, humedeciéndolo en su cierre hermético. El elíxir que ha evolucionado correctamente durante la fase de oxidación, se afina y redondea en la botella, enriqueciéndose su aroma. Es en ese momento, cuando el vino adquiere una mayor complejidad y elegancia, y prueba de ello es que la crianza en botella de los grandes vinos puede alargarse durante muchos años hasta su gloriosa defloración final.
Ahora cierre los ojos y determine, a través de la apariencia, aroma y sabor, qué elementos distintivos están contenidos en el vino, tales como sabores cítricos, frutas tropicales, especias, hierbas, minerales y maderas. Mientras más complejo, más variedad de sabores placenteros; de la nariz hacia adentro, todos en perfecta armonía.

Ahora veamos el mismo procedimiento, pero con “Chinese democracy”, el último mal trago de la devastada bodega de Guns n’ Roses.
El alejamiento es uno de los procesos más peligrosos en la elaboración de un buen álbum. Por lo general, éste se realiza en prestigiosos estudios de grabación, siendo los más utilizados aquellos de origen californiano. La producción excesiva le proporciona al disco sus propios vicios y excesos, que se van entrelazando velozmente con el mal gusto y la desesperación. Las tomas grabadas se llenan con notas superfluas y vergüenza ajena, y se colocan en hileras unas sobre otras donde permanecerán un par de años. La temperatura de la sala de audiencias donde se corromperán, debe ser alta, de unos 55º, llena de tensiones y malentendidos, y la terquedad relativa ambiente rondará el 200%.
Estas condiciones musicológicas descontroladas favorecen una acción de macro-decepción veloz y dispar, al tiempo que aumenta la hartura, es decir, la pérdida de todo mérito por saturación. Después de los primeros seis años de reposo, el contenido se envía a otro estudio… jurídico, con el objetivo de separar el elemento bueno de los músicos incautos dejados en el camino, además de buscar un cierto grado de renovación y prórroga ante el daño cometido. Antes de su publicación, el álbum pasa por un proceso de expectativa y engaño, para luego dejarlo envilecer el tiempo que Axl Rose y sus entuertos psicológicos consideren necesario, pudiendo ser de ¡hasta una década!, pese a Internet.
Cuando el disco pasa por fin al mastering, comienza una segunda etapa de su proceso de envilecimiento, que también se conoce como marchitamiento por descomunal especulación. Las canciones permanecerán en posición arbitraria para que la música esté en permanente alejamiento del público, manipulando un secreto a voces. El vino picado que ha involucionado detestablemente durante la fase de expectación, se enmohece y deteriora en un cajón, empobreciéndose su esencia restante. Es en ese momento, cuando el disco adquiere una fama desmesurada, y prueba de ello es que el apolillamiento en disquerías de los peores discos puede prolongarse a lo sumo por unas semanas más hasta su merecido olvido total.
Ahora abra los oídos y padezca, a través de la ansiedad, hediondez y terror, qué elementos destructivos están contenidos en el álbum, tales como riffs insípidos, baladas autocopiadas, grasitud, vulgaridad, falsedad y demagogia. Mientras más ansiado, más cantidad de desilusiones desagradables; del esfínter hacia afuera, todas en rápida descomposición. 

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Conclusión: Más vale comprarse una damajuana de Soy Cuyano que esta inmundicia, esta incitación a la auto-amputación lingual llamada “Chinese democracy”. Si Ud. lo compró, es porque no diferencia un Rutini de un vinagre Menoyo.
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Vean este spot de TV que presenta el álbum ante el público norteamericano. El mensaje es claro: en noviembre, seas lo que seas, republicano, demócrata, liberal, independiente, inteligente o infradotado, tendrás democracia china.
En fin... Ante esta predicción, yo opto por tomarme un Termidor en tetra-brik, cerrar los ojos e imaginarme en una dictadura jupiteriana. ¡Cualquier cosa menos esto!



OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: "The spaghetti incident?" (1993).
ANTIDOTO: "Appetite for destruction" (1987).

24/11/08

EDITORIAL: Llegaron las monstruosas remeras de "Los Peores Discos".

¡Salud, queridos fans de "Los Peores Discos"!
Ustedes saben que para ser un auténtico sciome, no sólo basta con tener mal gusto, también hay que saber mostrarlo.
Llegan las fiestas de Fin de Año, y en otro esfuerzo sin precedentes, Art Popó Multimedia les acerca su colección de prácticas, frescas y coloridas remeras de manga corta o larga.
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Seguidamente, les presentamos los primeros modelos para ir pensando con cuál vamos a "hacer capote", o a qué idiota decidiremos sorprender.
Los pedidos deberán hacerse únicamente por correo electrónico a fraticornicos@yahoo.com, consignando nombre, teléfono, dirección de entrega, modelo, código, cantidad, forma de pago y motivo por el que se desea adquirir estas payasadas. (Existen interesantes descuentos por compras al por mayor.)
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A pesar de lo que representan, se trata de prendas de altísima calidad, realizadas 100% en el más fino y puro algodón importado. El trabajo de estampado es de una delicadeza y definición pocas veces vistas, asegurando una durabilidad increíble. Ojalá aborrezcan estos modelos, tanto como a nosotros nos enfermó el haberlos diseñado. A apurarse con los pedidos, pues hay stock limitado, y puede que se agoten (hay gente para todo).
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Demás está decir que todo lo recaudado se destinará a la campaña "BASTA DE ROCANROL", que se inició hace unos meses, para evitar la proliferación de ese género inmundo, permitiendo así el fortalecimiento del Rock and Roll.

















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Modelo "POLITRAUMA" - Código 67092 - Precio: U$S 515.-


















Modelo "ENGENDRUM" - Código 73314 - Precio: U$S 485.-
















Modelo "ESTIERCOOL" - Código 25401 - Precio: U$S 785.-















Modelo "TOBUL" - Código 57656 - Precio: U$S 990.-

20/11/08

THE SHAGGS - Philosophy of the world


El de hoy es un post diferente, libre de toda ironía y maldad, y concebido desde el más puro cariño. Disfrútenlo, porque la semana que viene se me volverá a escapar el Stalin que todos llevamos dentro.
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La madre de Austin Wiggin, luego de leerle la palma de la mano a su hijo, había pronosticado que se casaría con una hermosa rubia, que tendría dos hijos más después de su viudez, y que sus hijas mujeres formarían una renombrada banda musical. Siendo que sus dos primeras profecías se habían cumplido, Austin se puso en campaña para consumar la tercera. Retiró a sus hijas del secundario, les compró instrumentos y las obligó a ensayar y componer material.
El problema era que The Shaggs (Betty, Dorothy y Helen Wiggin), pese a los imperiosos deseos de su padre, no tenían ninguna aptitud musical y eran tan desastrosas, que lograron, sin querer, el galardón de “peor banda de la historia de la música”.
Austin persuadió al técnico de un estudio de grabación para que las registrara “en caliente”, a pesar de que éste le había dicho que las chicas necesitaban… ¡un poco de ensayo!
Así, de la forma más impensada, se publicó "Philosophy of the world", en 1969, resultando, como era de imaginar, un fracaso absoluto –debido, en parte, a que la compañía se quedó con el 90% de los ejemplares-, pero, a la vez, posibilitando el nacimiento de un milagro. En nuestros días, un vinilo original cuesta 1000 dólares.
Frank Zappa dijo de ellas: “Son mejores que los Beatles, aún hoy”, Carla Bley señaló: “Me dejaron la mente en blanco”, y Mecko concluyó: “Luego de escuchar este disco (en estado tóxico), uno pide a gritos volver al vientre de mamá”.

Hay dos corrientes de opinión en torno a este trío: la primera argumenta que eran unas ‘genios’ provistas de unas mentes adelantadas a su época, pero la segunda afirma que sufrían algún tipo de retardo mental. Para mí, la combinación entre ambas teorías lograría el diagnóstico más acertado, y desde ese punto de vista, las chicas produjeron el trance hipnótico más increíble desde que el hombre descubrió el fuego.
Nadie puede negar que hay un antes y un después en la vida de un melómano que tiene la oportunidad de experimentar la música de estas simpáticas hermanitas. Uno puede amarlas o aborrecerlas, mas nunca permanecer indiferente. Ellas son, repito, la peor banda de la historia, pero como siempre señalo en estos casos: ser el más malo de todos te hace parecer, desde otra perspectiva, como que sos el mejor de tu especie. Como River Plate en el Torneo Apertura 2008. Dando vuelta la tabla, la cosa cambia, al menos desde la óptica del surrealismo. (Y no quiero con esto justificar nada, mal que me pese.)
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No se puede hablar de cortes de difusión, ya que cualquiera o ninguno lo es. Las canciones hablan de cosas cotidianas y sencillas, como la importancia de los padres (“Who are parents?”), un auto deportivo (“That little sports car”), un desencanto amoroso (“Sweet thing”), una mascota (”My pal Foot Foot”), e incluso apreciaciones bastante acertadas sobre la estupidez humana (“We have a saviour” y “Philosophy of the world”).
La instrumentación es conmovedoramente caótica y lúdicamente desquiciante. Una batería que parece haber sido grabada en otra ciudad, que va por su propio sendero, sin atender a las guitarras siempre desafinadas, que se sumergen en su propio autismo paralelo. Estrofas de enorme longitud que rompen por completo cualquier concepto armónico, sin noción de ritmo, ni idea alguna de lo que es un acorde. ¡Así es este pintoresco delirio! Lo más impresionante es que esta música podría haber sido compuesta hace una semana y ser una propuesta nunca antes vista, pero no, tiene casi 40 años de increíble vigencia.
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Ya no interesa cómo ni por qué fueron llevadas estas chicas por su padre al estudio. No incumbe si tocan espantosamente, ni si su música carece por completo de toda lógica. Lo importante es el resultado, o sea, la total “blanquedumbre” que producen al cabo de cinco minutos de escucha, algo que a profesionales como Sonic Youth, Yo La Tengo, Flaming Lips, Lou Reed o, sin ir tan lejos, los Reynols, jamás les ha salido sinceramente. Ése es el auténtico mérito de las hermanas Wiggin: su inocencia, honestidad y dadaísmo involuntario, todo fruto de la casualidad. No faltará quien exprese que las Shaggs son la primera banda punk, y no faltará quien le retruque que eso es tan necio como decir que Silver Apples son los papás de Chemical Brothers, pues la primera banda punk de la historia son los Sonics, y las Shaggs son tan punks como marxista es Gazabril.
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Epílogo: Sólo por esta vez, voy a afirmar que quien posee este disco no es un idiota, sino un verdadero visionario. Por supuesto, siempre estará quien nos suelte la obviedad del milenio, afirmando que el álbum es una completa falta de respeto para cualquier oyente serio. A esa persona le propongo que se empotre una partitura de Branford Marsalis… ¡en la oreja!
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Y después dicen que el ácido produce la más genuina sensación de regresión al estado fetal. Eso es porque no probaron con una audición completa del álbum de las Shaggs, lo que los llevaría directamente a una vida anterior.
Aquí les presento un video apócrifo de "My pal Foot Foot". No mezclen esto con LSD, porque regresarían al pleistoceno.



OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: "Shaggs' own thing" (1982).
ANTIDOTO: no es necesario.

13/11/08

DIEGO MIZRAHI - Song of the rings: Tributo a J.R.R. Tolkien


Existen varios tipos de bigotes, de los que se destacan el ultrafinito -una especie muy en boga en los años ’40, hoy sólo portados por habitués de agencias hípicas-, el motoquero, el represor, el prusiano, el excéntrico, el afrancesado, el grueso intimidatorio y el extra-grueso (o mostacho) -como el del ministro Aníbal Fernández-, que muchas veces oculta un mundo intrigante de posibles anomalías faciales.
Fuera de toda clasificación encontramos el bigote invisible, también llamado oculto, que no se percibe desde afuera, por crecer tupidamente hacia el interior de la cara, alcanzando y perturbando a las neuronas. No se ve, pero se percibe en la conducta del que lo detenta. El bigote, fuera de algún caso raro, siempre ha sido paradigma de formalidad, desafío y poder, pero asimismo, un adorno destinado a encumbrar o disimular una personalidad disminuida.
En la jerga “tumbera” se denomina bigote al individuo que imita los modismos del hablar carcelario pero que no responde en lo más mínimo a esas lides. A su vez, en el mundo del rock, se señala como bigotes a aquellas personas que aparentan tener “toda la onda” cuando en realidad no poseen ninguna. Algo muy aplicable a instrumentistas de jazz fusion, tango electrónico y power-trios, artistas de música para niños, organizadores de clínicas y “creativos” de jingles. Analizando ambas acepciones, podemos concluir que el bigote musical es sinónimo de simulación y engaño. En la actualidad, si se dice de un músico que “es bigote”, seguramente es porque está muy lejos del rock. Y ni hablar del metal…

A pesar de ser un hombre de rostro afeitado, Diego Mizrahi posee ‘bigote invisible’, propiedad que ha demostrado a lo largo de su trayectoria, colmada de conservatorios, clínicas y libros sobre técnicas, bandas para lucimiento personal, programas de TV educativos, más algunos dudosos trabajos discográficos, de los que se destaca “Song of the Rings: Tributo a J.R.R. Tolkien”, no precisamente por su calidad, sino por alcanzar la cúspide de la desmesura, el oportunismo y la futilidad.
Es justo reconocer que este guitarrista posee una técnica versátil para abordar varios estilos musicales, pero, con la misma contundencia, también es ecuánime concluir que no demuestra sentimiento, ni originalidad, ni personalidad en ninguno de ellos. Es lo que se conoce como “rallaquesos virtuoso”, justo en el límite más peligroso entre el rock pirotécnico y la nada.
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En 2002, Mizrahi, luego de tanta “pampa lucha al mango”, versiones pomposas de “Bésame mucho” y “El día que me quieras”, y trabajos de bajo “kilataje” creativo, decide apostar todo a un pleno y reunir para este ambicioso proyecto a todo un firmamento de “luminarias” nacionales, dispuestas a acompañarlo en la más pretenciosa de las fechorías de su ciclo “Music Expert”: el irritante tributo al creador de la trilogía de “El señor de los anillos”, el inmortal John Ronald Reuel Tolkien.
Este álbum zigzaguea entre la ampulosidad épico-sinfónica y la necesidad de impresionar al oyente, mediante vanos ejercicios de heavy metal ochentista, que Mizrahi evoca en una veta estilística tan olvidada como el portaligas de Elena Cruz, y recursos literarios tan ridículos que harían reír a mandíbula batiente a Carlos Escudé.
Diego toca, toca y toca su Washburn, y todos los bajos y teclados del álbum, excepto la batería -a cargo de Marcelo Castro y Martín Carrizo-, y las voces -cuasi heroicas y disparatadamente fatuas-, interpretadas por figurines como Claudio O’Connor, Adrián Barilari (Rata Blanca), Archi (Mizrahi Blue Band), Beto Rodríguez (Quemar), Christian Bertocelli (ex-Imperio) y Walter Meza (Horcas).
¡Por todo el mithril de Moria! Si esta gente dice plasmar la esencia de la Tierra Media, ¡yo vivo en el subte “B”!
Diego sigue “pelando”, “pelando” y “pelando”, a lo largo de las ocho fastidiosas y previsibles epopeyas sonoras de este “Song of the rings”, humillándonos en materia de tapping, uñeteo híbrido, finger picking, sweep picking, palm mute, escalas, armónicos, ligados, arpegios, vibratos y demás yeites propios del “nivel más avanzado” de fisico-culturismo musical, y mostrándonos por qué la tiene más larga que Petrucci, Malmsteen, Satriani, Vai y Morse juntos.
Un disco que envilece la reputación de Sauron, hasta convertirlo en un ojo en compota; que degrada al mago Gandalf, rasurándole los blancos cabellos y barbas hasta dejarlo como Alan Faena; que cachetea al pobre Frodo hasta hacerlo ver como un aguatero del club Ñuñorco; que doblega a Gollum, hasta retratarlo como un pobre jubilado de la mínima, y que muestra a elfos y orcos como floggers y emos. En suma, un trabajo que rebaja la obra de Tolkien a un simple telenovelón del Canal de las Estrellas mejicano.
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Síntesis: Mizrahi sueña con tener su nombre en la puerta de un aula de la Berklee. Organicemos un petitorio para lograr tal cometido. En una de esas, se siente complacido, ¡y no edita un puto disco más!
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"Dios" invitó al Pato Sardelli, de Airbag, a su programa, quien en un momento le dice: "No siempre se puede venir a tocar en vivo... acá hay bandas de verdad, músicos de verdad, siempre vas a esos programas que tocan en playback y es medio bajón, ¿no?".
Sardelli está acostumbrado a las bandas de mentira, como la suya, y a hacer playbacks, por eso se deslumbró tanto en esa ocasión. Mientras tanto, el ego de Mizrahi se elevaba hasta golpear la puerta del transbordador Columbia. (Sin que nadie quisiera abrirle, por supuesto.)



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Pampalucha - Music from the Pampas" (2002), "18 kilates" (2004) ó "Boomerang" (2007).
ANTIDOTO: Yngwie Malmsteen - "Rising force" (1984).