The Rock and Roll Hall of Shame

24/6/09

ABBA - Ring ring


¿Alguien puede darme la pauta de por qué estos suecos son la banda más homenajeada y, a la vez, más parodiada de la historia? Nadie escapa a ese encanto, capaz de movilizar a encarnizados detractores y de emocionar a trillones de adoradores. Ellos representan un fenómeno que nadie puede ignorar.

Los nombres de Agnetha Fältskog, Björn Ulvaeus, Benny Andersson y Anni-Frid (Frida) Lyngstad formaron el acrónimo “ABBA”, un mote que, al principio, les trajo problemas con una empresa marisquera que, al cabo de unos años, terminarían comprando. Estos dos matrimonios ganaron fama mundial empleando melodías pegadizas, arreglos delicados, letras sencillas y un sonido propio, debido a las armonías de las voces femeninas y el clásico "muro de sonido" estilo Phil Spector. Al crecer su popularidad, el grupo viajó por todo el planeta, al mismo tiempo que se ocupaba de sus familias, soñaba en sueco y grababa álbumes en inglés.
¡Nada más enternecedor! Sus canciones tuvieron un gran impacto, no obstante, en la cima de la popularidad, ambos matrimonios se disolvieron y los cambios en sus relaciones se reflejaron en letras más complejas y composiciones más pretenciosas, que ya no agradaban ni al hijo monaguillo de una maestra jardinera. El grupo experimentó un declive remunerativo y finalmente decidió tomarse un descanso temporal, que se extendió indefinidamente. Pese a esto, permanecieron fijos en las listas radiofónicas y aún hoy continúan vendiendo tres millones de discos por año. Su música fue versionada por artistas de los más diversos estilos y es la base del musical “Mamma mia!”, un suceso inusitado de taquillas.

Pero hubo un tiempo en que estos simpáticos escandinavos, en concordancia con su origen nórdico pagano, fueron una despiadada y desalmada banda de gore-metal. Tiempos en los que muy lejos estaban de entretener a las abuelitas, madres e hijas de familias tipo. Frida salía a escena aullando semidesnuda y blandiendo un trozo de carne en descomposición, y una vez arrodillada, metía su puño en la intimidad de Agnetha, quien no se quedaba atrás. La rubia diablesa, no menos desabrigada, escupía su odio y hacía gestos obscenos al público, incitando al caos y la rebelión. Desgañitaba su garganta, peor que Angela Gossow, de Arch Enemy, vociferando con voz gutural consignas que harían palidecer a un Devin Townsend. Benny, tras incendiar su piano cubierto de púas, pintarrajeaba con spray rojo los graffitis más blasfemos sobre el tétrico telón negro, mientras estimulaba a Björn para que orinara a los fans más cercanos al escenario. Nadie podrá olvidar sus fulminantes solos guitarreros de ultratumba, de un volumen ensordecedor, que dejaban pasmado al auditorio. Sí, tiempos que mejor sería dejarlos en el olvido, pero que, sin embargo, dieron la perfecta excusa para que la banda se pasase rápidamente a las filas del euro-pop.

Bueno, ahora, en serio...
.
El grupo estaba dando sus primeros pasos, perdido en una nebulosa de confusión, buscando lograr su primer hit fuera de la Madre Patria. Así nos encontramos frente a una muy amateur obra que devino en su debut, “Ring ring” (1973), un fracaso en materia de arte, pero no así de ventas locales.
Para empezar, el álbum posee una rareza, que es “Disillusion”, único tema firmado por Agnetha en toda su carrera, y que pudo haber sido un título mucho más adecuado para este disco que “Ring ring”, un temita tan tarado como cualquier reflexión de Iván de Pineda. Aquí reina un desconcertante estilo bubblegum tomado a la chacota (“He is your brother”) y algo de pésimo rock tirado a la marchanta (“Rock and roll band”), basado en los deshechos de los conjuntos que Benny y Björn habían liderado en los 60s.
El otro trauma resulta de las fracasadas vocalizaciones masculinas, que, por suerte, no se repitieron en el futuro. "Me and Bobby and Bobby's brother" y "I saw it in the mirror" son cucharadas de almíbar que se escurren en la boca de Silvia Süller, mientras que la agusanada letra del pegadizo "Nina, pretty ballerina" nos hace sentir que estamos comiendo unas divertidas albóndigas, envueltas en papel higiénico de doble hoja.

Su segundo disco, “Waterloo”, fue otro papelón (igual que el de Napoleón en 1815) que tampoco cuajó en las listas de varios países europeos, a pesar de lo cual, lograron imponerse en el Festival Eurovision 1974. El triunfo definitivo llegaría recién con su tercera placa, “Abba”, con la que forjarían aquella fórmula mágica que los llevaría a ser la agrupación más vendedora de la historia de la música popular, totalizando la friolera de ¡450 millones de discos vendidos!
n
Conclusión: Todavía hay gente que sostiene que ABBA es una basura comercial. Pobres diablos que siguen creyendo que el rock es rebeldía y revolución y que el pop es pura banalidad. Un éxito lo tiene cualquiera, pero ser una banda transgeneracional no es moco de pavo. Acá hubo genialidad. ¿Qué clase de mentecato se animaría a negarlo?
¡Yo, Mecko!
g
Clip en vivo de "Ring ring". De izquierda a derecha: León Gieco, Raúl Padovani, Susú Pecoraro y Virginia Da Cunha. Esto no es ABBA. Estos son los Tios Queridos de incógnito o The Mama's & the Papa's del Torneo Argentino B.



OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: "Waterloo" (1974).
ANTIDOTO: "Arrival" (1976).

10/6/09

PANTERA - I am the night




Elegí “I am the night” (1985), pues quería darles a estos tejanos racistas una tercera oportunidad. Tampoco era cuestión de crucificarlos de entrada, en su mismísimo debut “Metal magic”, o en el posterior vinilo “Projects in the jungle”, aunque motivos no me faltaban. ¿Era necesario esto? ¿Qué culpa tiene la Humanidad de que existan estos tres discos infectos? Ahora me doy cuenta de que no merecían ninguna chance; no hasta el recambio de vocalista –“Terrence Lee” Glaze por Phil Anselmo- que se produjo recién en su cuarta placa. No hubo ideas rescatables en sus primeros trabajos, más dignos de un fondo para lucha libre que del sagrado arte de componer y difundir metal, y calculo que nadie podrá discutir esto, ya que Pantera, por esos años, era una banda de cabotaje, y su nefasto repertorio de pésimo glam-rock alimentaba los gérmenes y moscas que suelen sobrevolar este prototipo de desperdicio conceptual. Adulteraciones del tamaño de un quintal de mala leche condensada corrompida quiebran los códigos más elementales de convivencia en el planeta que uno habita, donde se tiene la desgracia de compartir oxígeno con estos vaqueros machistas y xenófobos de séptima categoría. ¡Ni que sobrara el precioso gas en estos tiempos!
Este álbum, último en que cantó el ñoño de Glaze, surgió de la reincidencia de unos sujetos muy neófitos indagadores de la deposición ajena, y contiene litros de bilis pestífera, contaminando todo hasta lo inconfesable. Cómo será el estigma vergonzante de ésta y las otras obras infernales, que la banda no las reconoce como válidas y ni siquiera las menciona en su sitio web oficial.
De todas ellas, ésta es la peor, ya que hiede a desesperación, a fracaso rotundo, a manotazo de ahogado, a confesión apócrifa arrancada por la CIA, a error sistemático y recurrente, es decir, a verdadera m-i-e-r-d-a, sin más vueltas. ¡Para qué andar con eufemismos!

A riesgo de perder el sentido por tanto olor a vómito y orín que destila este insulto a la música, voy a tratar de adentrarme en esta letrina auditiva para desinfectar lo que más pueda. Sepan disculparme si me desmayo en el ínterin.

Cansados de no saber qué dirección tomar en el estudio, los hermanos “Dimebag” Darrell y Vinnie Paul Abbott se encerraron en el interior de un camión recolector de basura e intentaron componer (reciclar) algo más que las atrocidades que ocuparon sus dos primeros intentos desgraciados. Les salió un producto 3,3% más digno que “Metal magic” y 2,4% más inteligente que “Projects in the jungle”, pero 99,1% menos relevante, pues al menos éstos son intentos germinales que podrían despertar la curiosidad de un proctólogo, en cambio “I am the night”, siendo una obra más definitiva, merece mucho más escarmiento, pues se cae de maduro que al tercer álbum cualquier banda que se precie detenta la experiencia suficiente como para no cometer más burradas imperdonables.

Prueben hoy mismo, antes de sacar la bolsa de desperdicios a la calle, oler profundamente en el interior de la misma. ¿Asqueroso, verdad? Esa es una leve impresión sólo comparable a escuchar incontinencias de la calaña de “Daughters of the queen”, “Right on the edge”, “Forever tonight” y “Down below” (regrabada luego por Anselmo para el álbum “Power metal”). Si lo desean (no es obligatorio) pueden salvar de la bolsa únicamente los riffs de “Hot and heavy” y “Come-on eyes”, pero arrojen el sobrante al cinturón ecológico.

Ya desde su portada felona, verdadero homenaje al esfínter, este disco puede contagiarles toda clase de enfermedad mental, al punto de que terminarán babeando en un mugriento neurosiquiátrico estatal, y ahora que el electroshock ha sido desterrado de las prácticas médicas, bien podrían considerar los hombres de blanco esta nueva idea de tratamiento. Perderán el criterio, la cordura, el juicio, el discernimiento, y rodeados de insanía, acabarán rugiendo como Eddie en “Piece of mind”. Y no les pido que husmeen los temas de “Metal magic” y “Projects in the jungle”, pues entrarán en un coma 4 que los sumirá en un estado vegetativo del que no lograrán recuperarse, amén de la pérdida de todas las funciones vitales, paro cardiorrespiratorio, supervivencia sólo a través de medios mecánicos, cuando no una parálisis midriática y muerte cerebral por autólisis.

Esto no es Pantera, y si lo fuera, sería la Pantera Rosa o una afamada marca de peines. Por eso, sigan mi recomendación: Todo intento de indagar en este grupo debe circunscribirse exclusivamente a la etapa que va desde “Power metal”, y las siguientes obras maestras de groove-thrash-metal “Cowboys from hell” y “Vulgar display of power”, hasta la separación definitiva, en 2003. Una trayectoria que poseyó sus altibajos, pero que, por suerte, no reincidió en el descarrío de su etapa primal, de la que aconsejo, sugiero, ruego e imploro no imbuirse jamás de los jamases.
n
Epílogo:
- ¿Qué hace un perro carpintero de noche?
- No sé.
- Taladrando.
Si te gusta “I am the night”, sos de las personas que hacen este tipo de chistes.
g
Audioclip de "Daughters of the queen", del álbum "I am the night". Luego de escuchar este tema, pienso que ellas, en lugar de ser las hijas de la Reina, son en realidad las hijas de la Pavota.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Metal magic" (1983), "Projects in the jungle" (1984) ó "Power metal" (1988).
ANTIDOTO: "Cowboys from hell" (1990).

3/6/09

LUIS ALBERTO SPINETTA - Only love can sustain


Muchos dirán que este posteo es un número puesto, un cheque al portador y una obviedad, pero no por eso tenía que dejarlo afuera de este espacio. Si bien es cierto que este chasco -reconocido como tal por el propio Spinetta- pasó al olvido raudamente, quisiera recordarles que este sitio no se caracteriza precisamente por su culto al olvido y la impunidad, y, por tal tenor, he decidido desenterrarlo para una merecida segunda autopsia.

Comencemos nuestro ritual profanador con esta frase: “Sólo el AMOR te puede sostener, álbum ignominioso”. Léase: el AMOR de los incondicionales, que todo lo perdonan y suavizan, y el tiempo, que todo lo cura y redime.

A prima facie, y quitando las marcas iniciales de podredumbre, observamos que esta verdadera mácula al público seguidor del "Flaco", que data del año 1980, fue apoyada por una producción sin precedentes, y secundada por un guitarrista legendario como Gustavo Bazterrica (La Máquina de Hacer Pájaros, Abuelos de la Nada y Banda García) y tres prestigiosos sesionistas, que fueron puestos a disposición de este garrafal coqueteo con el mainstream más mustio: el multi-percusionista brasileño Paulinho Da Costa (vean en Wikipedia con quién no tocó), más los bateristas Alex Acuña (Weather Report) y Terry Bozzio (Zappa, Missing Persons, UK). Otros indicios nos señalan que hubo excesos por parte de ciertos productores reconocidos por su labor con estrellas como John Lennon o Frank Zappa, quienes además aportaron una limusina para el traslado de Spinetta desde el aeropuerto hasta el estudio de grabación, amén de una orquesta de cuerdas completa, no sea cosa que la melosidad de este engendro les supiera poco edulcorada.

Definir este disco como soft sería comportarse como el rey de los indulgentes. A su vez, categorizar este álbum como jazz-fusión, sería actuar como un paladín del eterno traspié. Pero unir ambas definiciones sería más inadecuado y pérfido que crear un fotolog tributo al brigadier Agosti o juntar un millón de firmas para que se reúnan los Jóvenes Pordioseros.

Pero el Flaco no es el único culpable de esta calumnia, cuya portada se vería mejor en un comercial de lociones astringentes. Nadie debe olvidar a Gino Vanelli, quien no sólo aportó temas a esta vergüenza, sino que diseñó el sonido y la impronta general de “Only LACK can SUME PAIN”, pues nada aquí suena a Spinetta, pero sí mucho al estilo del caretón incurable de Vanelli, artista asociado a nombres tan rockeros como Herb Alpert o Montserrat Caballé.
El otro gran responsable de esta befa no es músico (aunque él haya insistido en esta postura en demasiadas oportunidades), sino tenista. El siempre sorprendente Guillermo Vilas, según lo indican más irregularidades halladas en este “fiambre”, contribuyó con sus propias “letras”, más dignas de un brochure de suplementos nutricionales que de un disco del más grande prócer de nuestro rock. (Recordemos que el multifacético “Willy” es padrino del rapper Dante... Homónimo.)

El álbum en cuestión se cantó íntegramente en inglés y su preciso objetivo fue la conquista de los mercados yankees de smooth-jazz. Claro está que fracasó atómicamente y que enmarañó las relaciones entre el Flaco y los productores. En Argentina se editó como “Sólo el amor puede sostener” y, como no podía ser de otro modo, la extravagancia fue aborrecida de tal manera, que obligó a Luis a hacer un replanteo urgente de su carrera. Pero no todo fue a parar a la alcantarilla de la indiferencia. De los restos de los agarrotados instrumentales que pueblan esta indigestión sonora, surgió el nombre de la magistral banda que el Flaco desarrolló en el siguiente lustro: “Intermedio Jade (Instrumental)”, es decir, Spinetta Jade.

En cuanto a la trayectoria solista de Luis, la misma tuvo su reivindicación con la edición, en 1982, de su notorio álbum de canciones encontradas “Kamikaze”, y su posterior secuela pop “Mondo di cromo”. Hasta hoy, todas sus obras observaron fielmente la fórmula spinettiana, más tranquila que enérgica, más aburrida que vibrante, pero con mínimos desvíos discutibles, que podrían ser el split con Fito Páez, el intento efímero con Charly García, la participación en el infame “antitributo” beatle, pergeñado por los temibles Durabeat, y la fugaz relación amorosa con una apetecible top model y actriz.
n
Conclusión: Para conocer el perfil de un típico entusiasta de este disco de morondanga, sugiero que vean esta foto de John Oates.
¡Cuidado! Les advierto que es algo fuerte. Ah, y, por supuesto, no dejen de investigar cuanta pic exista de Gino Vanelli, para martirio de sus entrañas más sensibles.
Esto es todo por ahora. Nos vemos en otra entrega de “Las mil y una maneras de infringirse un dolor de bolas y no morir en el intento”.
g
De más está decir que no existe material en video de este disco, por lo que les traigo este fragmento de reportaje hecho por el Bebe "Cantimplori". Si abren sus mentes, percibirán que, de manera subconsciente, el Flaco en realidad está hablando sobre "Only love can sustain".



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: no hay.
ANTIDOTO: "Kamikaze" (1982).

1/6/09

PASATIEMPO: ¡A jugar con los Jonas Brothers!

Cliqueando primero la foto y luego pasando el mouse por toda su superficie, Ud. podrá zarandearlos, aturdirlos, menearlos, mezclarlos y revolverlos, hasta volverlos locos. En una de esas, a estos hermanos se les aclaran las escasas ideas que tienen y empiezan a hacer algo de buena música.


Water Effect by Crazyprofile.com