Eligiendo un nivel de dificultad (acorde con su fanatismo), arme este puzzle y podrá ver la imagen de una de las bandas más oligofrénicas del ancho mundo del rock and roll. Sugerimos realizar este entretenimiento sólo si se dispone de demasiado tiempo en balde.
Imploraba yo, mientras transcurría mi espeluznante excursión por el Valle de la Esfera Espejada, en Bailandia, que mi mal trance finalizara cuanto antes. Aquí y allá, vastas depresiones repletas de humo maloliente de acetato de vinilo achicharrado, plástico corrompido y papel ilustración ilegible revelaban los estragos perpetrados por el fuego perenne. La ascosidad se acumulaba a la vera del estrecho sendero y los precipicios, antes insondables, estaban atiborrados de deshechos rítmicos. Así, con la poca vista que tenía para clasificar la roña circundante, observé cómo se acopiaban los más increíbles ejemplares que el género discotequero pudo concebir. Caminé por un desfiladero que me llevó hasta la esencia misma de la malandanza reinante. Poco a poco pude hacerme de valor para afrontar los hedores de abandono cultural, y de ese modo, descubrir objetos que me eran familiares. Tiradas al azar, se amontonaban partituras de canciones olvidadas, alguna vez exitosas, una de las cuales me llamó la atención. Era “Born to be alive”, de Patrick Hernandez. Mi gemebunda memoria aún podía evocar su fugaz estribillo apisonado por el tiempo.
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"Time was on my side
when I was running down the street,
it was so fine, fine, fine
A suitcase and an old guitar
and something new to occupy
my mind, mind, mind
You see you were born, born,
born to be alive." .
Más boñiga se insinuaba ante mi absorto ser. Una portada medio incinerada del disco “Tear down these walls“, de Billy Ocean, escondía, vergonzante, el único álbum de Jazzy Mel, fundido con un magazine de la Ritchie Family. A su lado yacía un cassette sin cinta de Eddy Grant, etiquetado “En vivo en el Country Club de Banfield”. Por doquier se esparcía la vergüenza, por lo que apuré mis pasos para salir del embotamiento que me invadía. Más adelante vi pedazos de memorandos pusilánimes, como aquél del sello Phonogram que felicitaba a Lipps Inc. por el éxito de “Pucker up”, una copia de la recesión del contrato por el que BMG expulsaba de su staff a Boney M., debido al fracaso de su “Eye dance”, y lo que más me conmovió: el organigrama de la campaña que encumbró al dúo Milli Vanilli a la condición de superastros.
Ah, ¿pero qué hacía yo en ese festival del ocaso? A la par que tejía un sinnúmero de conjeturas, mis pies tropezaban con una edición limitada de “Rock solid”, de Commodores, y mi cuerpo se hundió en un lodazal de viscosa resina. Lo último que alcancé a ver, antes de desvanecerme, fue un sobre interno despedazado del álbum “Unite”, de Kool & the Gang, y un flexidisc, ya convertido en triste cenicero, de Denise LaSalle, pues la líquida fetidez me llevó inconciente hasta una letrina natural en la que sobrenadaban más improperios artísticos. Volví en mí sobresaltado y, nadando como pude entre la suciedad, llegué hasta la orilla. Desde ese ángulo pude divisar un promontorio en el centro del mugriento lago, que, a modo de santuario, ostentaba varios ejemplares de “Renaissance”, de la banda insignia del disco sound californiano: Village People. Advertí que no estaba solo en esos parajes infernales, y que dicho tabernáculo había sido erigido adrede por criaturas del Averno. Entonces comprendí que aquello era una señal de seres confundidos que veneraban a dicha obra nociva. Con restos de reediciones de “Rockollection”, de Laurent Voulzy, “Emotional rescue”, de los Rolling Stones, y el maxi-single “It’s alright”, de Gino Soccio, construí una balsa y remé hasta aquel altar. Allí descubrí un obsoleto reproductor de video que invitaba a ser encendido, mas no bien hube puesto la primera canción (“Do you wanna spend the night”), se vieron proyectadas en los acantilados imágenes de danzarines demoníacos disfrazados de coiffeurs, que iniciaron un atroz baile que no recuerdo haber visto ni en Música en Libertad. Amanerados performers que dejaban muy mal parados a los autores de “Macho man” y “Y.M.C.A.” acompañaban los monstruosos números pretendidamente new romantic, inequívocos indicios de que los Village People ya no eran aquellos divertidos pseudo gays, con atavíos de policía, cacique, albañil, marinero, motociclista y vaquero, sino espectros carroñeros ochentistas, émulos del peor chiste postmoderno. La pesadilla parecía no terminar nunca, pero, por suerte, el timbre de casa me despertó anunciando a un vendedor de plumeros.
Al margen del mal sueño, “Renaissance” me pareció una de las ideas más colosalmente estúpidas de toda la historia de este estilo, que no se destacó precisamente por su brillantez. El fallido hit “5 o’clock in the morning”, el despreciable “Action man” (si fuera de Devo, merecería la silla eléctrica), más “Big mac” y “Diet”, posibles sobrantes del film “Can’t stop the music”, nos dan una clara imagen de lo desconcertados que estos tipos estaban en 1981. ¿Se habían vuelto punks? Digo esto porque “Food fight” suena a una pésima banda tributo a Ramones, incluido un órgano Farfisa muy sacado de contexto. n Epílogo: Mil gracias al gran Dante Alighieri por tanta inspiración, y un millón de gracias a Village People por haber sido los causantes de que en mi adolescencia haya elegido el difícil camino del rock, en vez de la cómoda autopista hacia el hedonismo bolichero.
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Village People en un banquete medieval donde se comen los mejores cortes de la mejor carne de artistas "en serio" del género disco. Con lo que más tarde defecaron se produjo "Renaissance".
OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Fox on the box" (1982) ó "Sex over the phone" (1985). ANTIDOTO: "Village People" (1977).
"Paul McCartney no existe." (Liam Gallagher)
"Liam Gallagher no existe." (Paul McCartney)
"Paul McCartney y Liam Gallagher no existen." (Mecko)
"¿Y quién carajo es Mecko?" (Paul McCartney y Liam Gallagher)
Estimados lectores: este blog no persigue fines de lucro ni contiene downloads. (Bueno sería que alguno quisiera bajarse estas atrocidades, aunque hay gente para todo.)
Los Peores Discos es un servicio a la comunidad y un espacio de protección a los consumidores. Su cometido primal es hacerles ahorrar dinero en compras inútiles y tiempo en descargas innecesarias. Además, es considerado no apto para personas fundamentalistas y/o susceptibles, por lo que invito a las mismas a abandonarlo sin más.
Mecko agradece las colaboraciones de Andrea Moiron, Milton Rocha, Andrés Violante, Mario Bortolini, Tito Vargas, Pepo Díaz, Emiliano Kurta, Oriol Baraldés, Fer Ramírez, Pablo Rojas Molina, Peppe y Lissi.
Cartelera
C-BOX: mensajería instantánea ideal para gente con problemas para comentar por la vía ortodoxa.
Ella sólamente tenía ojos para su ídolo Robbie Williams, hasta que éste editó "Escapology".
Jamás utilices "Never let me down", de David Bowie, como fondo para tus tareas domésticas, so pena de acabar así.
Libros que nadie debería leer
Héctor Romay - "Historia del rock nacional" (Bureau Editor, 2001). Escribió un libro sobre tango y alguien le aconsejó que podía escribir uno sobre rock. Si no sos oyente de la FM Mega, alejate de esto prontamente.
Juan Carlos Kreimer - "Beatles & Co." (Editorial Galerna, 1968). A pesar de ser un incunable de época, este libro, que trata sobre el cuarteto de Liverpool y los grupos que compartieron la escena de aquellos años, es un fiasco, ya que el 40% de los datos que contiene son erróneos.
Jordi Sierra i Favra - "Pink Floyd: Viaje al sonido" (Colección Música de Nuestro Tiempo, 1976). Hace años era lectura obligada para los fans, sólo porque era lo único que había para leer. Este catalán fundamentalista no se contentó con menospreciar a Syd Barrett y mencionar el single inexistente "Apologizes", sino que predicó que más allá del rock progresivo nada puede ser serio. Sin duda, el periodista de rock más careta de la historia.
ALERTA
Este adorable bebé pasó toda su gestación escuchando "St. Anger", de Metallica". Hoy se duerme únicamente con Mayhem.
Antes de sucumbir a los efectos de "Metal machine music", de Lou Reed, esta chica oficiaba de secretaria trilingüe en Unilever.
Participá del concurso y ganá fabulosos premios.
¿Cuántas vueltas da este simple por minuto? 1º premio: una semana de estadía en la franja de Gaza, 2º premio: un foto-álbum de desnudos del Pity Alvarez, y 3º premio: un triple pirata en vivo de Pier.
CUIDADO
Esta persona escuchó "Splinter", de The Offspring, más de una vez.
Este individuo jura que se suicidará si la banda de su vida vuelve a grabar algo similar a "Poison'd".
Incondicionales con estómago de acero
OBSERVACIÓN
Este caballero entendió muy bien el mensaje contenido en "American life", de Madonna.
Pobre muchacha. Inició una huelga de hambre hasta que Aaron Carter se digne a editar un buen álbum.
Juegos Olimpatéticos 2012
Las encuestas lo están confirmando y la tendencia ya es irreversible. Estos son los tres sujetos que subirán al pedestal de la vergüenza: PATO FONTANET (Oro en lanzamiento de bengala), JUANSE (Plata en todo sentido), y PITY ALVAREZ (Bronce en inflamiento de pelota).
ESTUPEFACCIÓN
Así celebraron estos ejecutivos la edición en 1987 de "A momentary lapse of reason", de Pink Floyd.
Qué "feliz" se puso este fan de The Monkees cuando se enteró de que sus adorados habían editado un disco reunión llamado "Pool it!".
Digamos "No" a la publicidad corporativa en los blogs
Compromiso
Ya existen demasiados géneros musicales en el planeta Tierra. ¿Para qué necesitamos éste?
Prevención
Evitemos la proliferación del ROCANROL fortaleciendo el ROCK AND ROLL.
"La vida es una sucesión de asados", afirma con orgullo suburbano Willy Polvorón, el más famoso canta-autor de Los Polvorines, que ya es ídolo de su ciudad natal, alternando sus tareas de artista con el corte de pasto y los estudios universitarios (hace dos décadas que intenta convertirse en abogado).
El amplio anecdotario de este auténtico "monstruo" de la canción se vanagloria de momentos tales como cuando se confundió de sabor de empanadas, cuando trató a su novia de piñata, cuando el público le tuvo que recordar los acordes de un tema suyo, o de cuando ideó una forma de regular el sistema monetario latinoamericano escribiendo en un cuaderno de atrás para adelante. Al mismo tiempo, los títulos de sus canciones son del calibre de “Empanadas y chorizos”, “La tapita de gaseosa” y “Cumbia de la morcilla”, y para interpretarlas muestra aún menos vuelo e inspiración que los que tuvo para darles nombre. En otras palabras, cuando canta raja los vidrios. Y sin embargo, en unos pocos días, aparecía en programas de TV, sonaba en las radios, le rendían culto en Taringa!, y su evangelio era esparcido por los sistemas de mensajería instantánea.
Sus principales características son la falta total de formalidad en las grabaciones y la honestidad con que interpreta sus temas, mezcla de un 25% de Tanguito, 25% de Moris, 25% de The Beatles, y el 25% restante de botellero. Su producción es tan cruda, desafinada, amorfa y bizarra que se ha ganado un sitial de honor en este espacio. Conózcanlo y disfrútenlo, si pueden...
(Agradecimiento especial al sitio Aargh!)
Distinciones
Concedido por la Organización Mundial de la Salud.
Trofeo conferido por el Círculo de Amigos del CEAMSE al coraje periodístico.
Copa otorgada por la Cámara Argentina de Empresas de Transportes Atmosféricos a la excelencia informativa.
Galardones varios entregados por la Fundación "GG Allin" a la sobriedad en imagen.
Homenaje a aquellos salames que nos quieren hacer creer con estas estadísticas ridículas que sus blogs son visitados por gente de Moldavia, Qatar, Nicaragua y Madagascar.
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Shitty vigila día y noche para que no ingrese gente sin sentido del humor a este blog