The Rock and Roll Hall of Shame

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8/4/08

JUDAS PRIEST - Turbo


¡Hola, capos!
Mi nombre es Sergio. Mi pasión es el tuning, pero ése donde hay que poner plata en serio, ¿eh? Mi viejo, que es dueño de una fábrica de chacinados, me enseñó que en las mujeres es mucho más importante el orto que las ideas. “Las mujeres no tienen ni idea”, suele chamullarme, con gestito ganador. Él fue quien me regaló el tu-tú, que cuido como a un hijo.
Además de los fierros, me fascina ver el canal FX, hojear la revista H, e ir al gimnasio para ver como, día a día, se forman más ravioles en mi pancita, que no tiene un kilito de más. Mis tubos hablan por sí solos. ¿Qué se yo? A las minas les encanta mi físico y un par de tattoos que me hice el último verano en Florianópolis. Mi novia, por ejemplo, es una perra infernal. Es personal trainer. Me caga a pedos porque dice que me patino el sueldo en accesorios, en vez de comprar algo para cuando nos casemos. Juá. Y… ¡es mujer!
¿Quieren saber cómo me empilcho? Uso musculosa de Mistura Fina, calzoncillos boxer, jean de Kosiuko y unas zapatillas de 600 mangos, cuya marca no les voy a confesar, así no me copian. Todo coronado por un corte rapadito con los pelos de punta, duritos de tanto gel. Siempre uso gel.
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Como les decía, yo al auto le puse mucha guita encima. Lo planché todo. Tiene una tenida que… ¡mamma mia! Butacas y volante Momo, llantas de aleación, faros Hella de xenón, alerones, cubiertas Michelin de talón bajo, un estéreo DVD Boss que va como piña, con etapa de potencia y subwoofers de 500 watts. Me gusta la performance de su sonido, con muchos graves, en vez del Pioneer que suena a rock. ¿Saben? Yo en general odio el rock, porque es música de faloperos.
Los sábados siento la adrenalina correr por mis venas. Por la madrugada, voy con mi Megane “personalizado” a correr picadas por la Lugones con otros amigos. Bah, no son amigos. Yo no tengo amigos, tengo socios. La amistad, para mí, se basa en el interés mutuo. No me vengan con sentimentalismos. Eso es para gays. Tampoco me va la gente que pregona solidaridad y compromiso. Eso es para comunistas. Y como no soy peronista ni nada, la política y el futuro del país me importan un carajo. Yo soy, como decirles, apolítico, ¿comprenden? A-po-lí-ti-co.
Tanto a mis amigotes, como a mí, nos copa escuchar “marcha”, chill-out, también algo de reggaetón y salsa, pero ni por las tapas imaginé que ellos me iban a introducir en el mundo del metal. No, loco. A mí me cabe el “punchi-punchi”, y sobre todo, ése que te ponen en las picadas de sonido, que te vuela el parabrisas, ¡campeón!
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Tanto me rompieron las pelotas con el metal y Judas Priest, que me compré un mp3 con toda la colección. Al principio, nada, che. Hacía zapping con los discos, y sin bien ellos me hablaban de álbumes como “Hell bent for leather” o “Screaming for vengeance”, del que me enamoré perdidamente fue de “Turbo”.
¡Qué maza! Ya el nombre me encantó. Y tiene una música… Sí, es muy tecno, papá, y no se parece a ningún otro de ellos. Ni ahí con “Painkiller” y esa garcha pesada. La imagen glam de los chabones en “Turbo” me hace acordar a mí de pendejo, cuando tenía unas 'lanas' con rulos que me las pisaba, juá.
Tan alucinado quedé con ese “compact”, que me hice aerografiar el logo de la tapa en el capot del Megane. ¡Quedó re-low rider, mostro! Lo filmé con mi celular y lo subí a YouTube con mi Vaio. ¡Un ídolo! Un día de estos les paso el link.
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Pero, bueno, a mí me dijeron que tenía que comentar el cidí “Turbo”, y me fui un poco por las ramas hablándoles de como soy. En realidad, yo mucho no sé comentar discos, pero les voy a decir que me enteré después que los fans de Judas lo odian, porque dicen que es una garcha, que es muy comercial, que traicionó los códigos de la banda, y qué se yo qué más. ¿Qué codigos? Los únicos códigos que yo conozco son los que me enseña el Need for speed. Y mi viejo, que es un duque.
Sólo hay dos temas que no me van tanto, que son “Out in the cold” y “Reckless”, porque tienen un toque del sonido clásico de Judas, pero joyitas como “Locked in”, “Parental guidance”, “Hot for love”, “Private property” y, por supuesto, “Turbo lover”, me ponen para arriba y me dan ganas de garcharme a Melina Pitra de nuevo.
Yo, en lo personal, las incluiría en la banda de sonido de “Rápido y furioso”, que es otra de mis debilidades; eso, y mi devoción por Ricky Fort, que es mi máximo referente. Ya cuando sacaron el siguiente, que también está en el mp3 (se refiere a “Ram it down”), la cosa se volvió a poner heavy y ya no me copó. De ese mp3, lo único que escucho todo el tiempo es “Turbo”, “Turbo” y cien veces más “Turbo”.
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Oká, locuritas. Ése soy yo. Pueden decir lo que quieran. Que soy un pelotudo o un inmaduro. ¡Qué me importa! Sólo alguien de mi palo puede sentir lo que es ir a 200 en un bólido como el mío. ¿Cómo? ¿Qué puedo matar a alguien inocente? Todo bien. Mi viejo es amigo de un comisario... Saldría en libertad en menos de lo que cante Bruce Dickinson.
¿Eh? ¿Cómo? Bueno, está bien, ¡Rob Halford! Ey, me equivoqué, che... Tampoco soy perfecto.
g
A veces tecno y metal se llevan tan bien como un ska y un minué. Aunque, pensándolo bien, esta última combinación podría ser mil veces más interesante que este "Turbo lover", tema "cybergüenza", si los hay.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Iugulator" (1997) ó "Demolition" (2001).
ANTIDOTO: "Painkiller" (1990).