The Rock and Roll Hall of Shame

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10/6/09

PANTERA - I am the night




Elegí “I am the night” (1985), pues quería darles a estos tejanos racistas una tercera oportunidad. Tampoco era cuestión de crucificarlos de entrada, en su mismísimo debut “Metal magic”, o en el posterior vinilo “Projects in the jungle”, aunque motivos no me faltaban. ¿Era necesario esto? ¿Qué culpa tiene la Humanidad de que existan estos tres discos infectos? Ahora me doy cuenta de que no merecían ninguna chance; no hasta el recambio de vocalista –“Terrence Lee” Glaze por Phil Anselmo- que se produjo recién en su cuarta placa. No hubo ideas rescatables en sus primeros trabajos, más dignos de un fondo para lucha libre que del sagrado arte de componer y difundir metal, y calculo que nadie podrá discutir esto, ya que Pantera, por esos años, era una banda de cabotaje, y su nefasto repertorio de pésimo glam-rock alimentaba los gérmenes y moscas que suelen sobrevolar este prototipo de desperdicio conceptual. Adulteraciones del tamaño de un quintal de mala leche condensada corrompida quiebran los códigos más elementales de convivencia en el planeta que uno habita, donde se tiene la desgracia de compartir oxígeno con estos vaqueros machistas y xenófobos de séptima categoría. ¡Ni que sobrara el precioso gas en estos tiempos!
Este álbum, último en que cantó el ñoño de Glaze, surgió de la reincidencia de unos sujetos muy neófitos indagadores de la deposición ajena, y contiene litros de bilis pestífera, contaminando todo hasta lo inconfesable. Cómo será el estigma vergonzante de ésta y las otras obras infernales, que la banda no las reconoce como válidas y ni siquiera las menciona en su sitio web oficial.
De todas ellas, ésta es la peor, ya que hiede a desesperación, a fracaso rotundo, a manotazo de ahogado, a confesión apócrifa arrancada por la CIA, a error sistemático y recurrente, es decir, a verdadera m-i-e-r-d-a, sin más vueltas. ¡Para qué andar con eufemismos!

A riesgo de perder el sentido por tanto olor a vómito y orín que destila este insulto a la música, voy a tratar de adentrarme en esta letrina auditiva para desinfectar lo que más pueda. Sepan disculparme si me desmayo en el ínterin.

Cansados de no saber qué dirección tomar en el estudio, los hermanos “Dimebag” Darrell y Vinnie Paul Abbott se encerraron en el interior de un camión recolector de basura e intentaron componer (reciclar) algo más que las atrocidades que ocuparon sus dos primeros intentos desgraciados. Les salió un producto 3,3% más digno que “Metal magic” y 2,4% más inteligente que “Projects in the jungle”, pero 99,1% menos relevante, pues al menos éstos son intentos germinales que podrían despertar la curiosidad de un proctólogo, en cambio “I am the night”, siendo una obra más definitiva, merece mucho más escarmiento, pues se cae de maduro que al tercer álbum cualquier banda que se precie detenta la experiencia suficiente como para no cometer más burradas imperdonables.

Prueben hoy mismo, antes de sacar la bolsa de desperdicios a la calle, oler profundamente en el interior de la misma. ¿Asqueroso, verdad? Esa es una leve impresión sólo comparable a escuchar incontinencias de la calaña de “Daughters of the queen”, “Right on the edge”, “Forever tonight” y “Down below” (regrabada luego por Anselmo para el álbum “Power metal”). Si lo desean (no es obligatorio) pueden salvar de la bolsa únicamente los riffs de “Hot and heavy” y “Come-on eyes”, pero arrojen el sobrante al cinturón ecológico.

Ya desde su portada felona, verdadero homenaje al esfínter, este disco puede contagiarles toda clase de enfermedad mental, al punto de que terminarán babeando en un mugriento neurosiquiátrico estatal, y ahora que el electroshock ha sido desterrado de las prácticas médicas, bien podrían considerar los hombres de blanco esta nueva idea de tratamiento. Perderán el criterio, la cordura, el juicio, el discernimiento, y rodeados de insanía, acabarán rugiendo como Eddie en “Piece of mind”. Y no les pido que husmeen los temas de “Metal magic” y “Projects in the jungle”, pues entrarán en un coma 4 que los sumirá en un estado vegetativo del que no lograrán recuperarse, amén de la pérdida de todas las funciones vitales, paro cardiorrespiratorio, supervivencia sólo a través de medios mecánicos, cuando no una parálisis midriática y muerte cerebral por autólisis.

Esto no es Pantera, y si lo fuera, sería la Pantera Rosa o una afamada marca de peines. Por eso, sigan mi recomendación: Todo intento de indagar en este grupo debe circunscribirse exclusivamente a la etapa que va desde “Power metal”, y las siguientes obras maestras de groove-thrash-metal “Cowboys from hell” y “Vulgar display of power”, hasta la separación definitiva, en 2003. Una trayectoria que poseyó sus altibajos, pero que, por suerte, no reincidió en el descarrío de su etapa primal, de la que aconsejo, sugiero, ruego e imploro no imbuirse jamás de los jamases.
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Epílogo:
- ¿Qué hace un perro carpintero de noche?
- No sé.
- Taladrando.
Si te gusta “I am the night”, sos de las personas que hacen este tipo de chistes.
g
Audioclip de "Daughters of the queen", del álbum "I am the night". Luego de escuchar este tema, pienso que ellas, en lugar de ser las hijas de la Reina, son en realidad las hijas de la Pavota.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Metal magic" (1983), "Projects in the jungle" (1984) ó "Power metal" (1988).
ANTIDOTO: "Cowboys from hell" (1990).