
Numerosos artistas han pecado de pretenciosos a lo largo de sus carreras, editando álbumes dobles inservibles, pero el “Jefe” Bruce Springsteen se llevó los lauros a la deshonra, por ser el único que publicó simultáneamente, en 1992, dos basuras indiscutibles, y no necesariamente como álbum doble.
Los abominables “Human touch” y “Lucky town” fueron editados al mismo tiempo y, créanme, compiten en mal gusto por un lugar en este blog. Pero, por una cuestión de estética, voy a elegir uno.
Ok, entonces. Si sala “cara”, será el primero, y si es “ceca”, el segundo. Mmmmm. A ver…. ¡Salió “cara”! (En todo sentido.)
Nota: No piensen que me tomo esto a la ligera, pues ambos son iguales en deformidad y falta de imaginación.
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Dicen por ahí que Bruce es algo así como un genio portavoz del sentir del americano toma-cerveza promedio, hastiado de no conseguir nada de las bondades del “american way of life”, y que álbumes como “Born to run”, “The river” y “Born in the U.S.A.”, son magistrales medicinas para evadir dichas frustraciones. Habrá que creerlo, pues. A mí, sinceramente, su obra poca o ninguna satisfacción me ha brindado, pero tampoco es cuestión de ponerse en hereje al divino botón.
No obstante, este “Human touch” me cae tan adecuado como el peor chascarrillo del “negro” González Oro, a las 9 de la mañana, de un día de lluvia torrencial con granizo.
Sus fans, y sobre todo la crítica, no le perdonaron a Bruce que, a raíz de su entonces flamante relación con Patti Scialfa (ex corista de su grupo de apoyo, la E-Street Band), se abocara a cantarle loas a la estabilidad y felicidad alcanzadas en su nuevo matrimonio, amén de su deseada paternidad.
¿Quién quiso, quiere o querrá comprar algo así? ¡NO VEO NINGUN BRAZO LEVANTADO…!
Decía. Una literal mersada, perfecta para ser escuchada junto a una mesa de quesos de una ‘fiesta de quince’, mientras te sacan fotos con la homenajeada.
¡Por favor, Bruce! ¿Qué clase de piltrafa estabas intentando darle a la gente? No puedo admitir que hayas dejado de usar el cerebro para reemplazarlo por tu pene. Que no haya quedado ni una pizca de tu tan celebrado talento anterior.
Un rockito genérico tras otro rockito genérico tras otro rockito genérico tras otro más, sin nada aprovechable, sin nada más que plástico que tardaría centurias en degradarse, sin nada más que material predecible y mediocre, en containers de materia fecal, que ni para fertilizante sirve. "Real world”, "Man’s job" y “All or nothing at all", lo demuestran con creces, aunque “57 channels” y “Human touch”, de última, podrían llegar a pasar como números pegadizos.
Y se acabó. Nada más que comentar de esta bajeza sin par; o con par, si yo tuviese los huevos necesarios para ilustrar el otro citado engendro, “Lucky town”. Pero nada más lejos en mí.
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¿De qué sirvió deshacerte de la E-Street Band para aventurarte en este pantano de corrupción discográfica? Bien que volviste a ella para tus trabajos siguientes, ¿no, Bruce? ¿Les pediste disculpas? Contame cómo fue...
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¡Basta! No quiero seguir hablándole a este señor. No vale la pena. Sin embargo, ¿quién puede olvidar la espantosa cara de enema perpetuo que Springsteen detenta en su horripilante aparición en “We are the world”, diabólico himno ¿tributo? a la más grande cruzada demagógica jamás realizada: la llamada “U.S.A. for Africa”? Una campaña nociva que el “Jefe” compartió junto a demonios de la talla de Michael Jackson, Tina Turner, Billy Joel, Kenny Rogers, Hall & Oates, Cindy Lauper, y otras tantas caricaturas funestas del 'show business' de la época, cuya cuantiosa recaudación llegó a los gobiernos africanos de turno, pero jamás al pueblo hambreado.
Bien, pues este puchero olvidable fue realizado y apoyado por el mismo autor del monstruoso “Human touch”, el inefable macho sudoroso de Nueva Jersey, mister Bruce Frederick Joseph Springsteen Zirilli (1949-pronto).
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Síntesis: Si amás este disco, es porque sos transportista y te tomó de sorpresa un corte de ruta de los productores del campo… ¡Tranquilo! Apagá el estéreo, bajate del “mionka” y tomate un descanso. Escuchá a la gente que está ejerciendo su justo reclamo. La tienen clara. Así evitarás que los del Gobierno y los sindicatos te lleven siempre de las narices. Por ahí, aprendés algo nuevo. Dejate aleccionar. Yo sé que vos podés madurar. Ya lo dice el viejo refrán: "El que sabe, sabe, y el que no sabe, es Jefe".
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"57 canales y nada allí", parlotea Springsteen indignado, sin darse cuenta de que lo verdaderamente perjudicial del espectro televisivo mostrado en el clip, es el propio Bruce -en cadena nacional-, sermoneando obviedades que desecharía un fan de Barney, e invitándonos, con su sabiduría, a que nos zambullamos en los encantos de Sprayette.