The Rock and Roll Hall of Shame

23/5/08

EDITORIAL: Cuando una palabra vale más que 5000 caracteres


Hay veces en la vida en que uno es obligado por las circunstancias a hacer un alto en el camino, necesario para una verdadera purgación del ser, habida cuenta de la cantidad de excremento en la que se ha envuelto desde la apertura de este espacio dedicado nada menos que a la basura musical.
Hechos o personas marcan muchas veces los avatares de la existencia y pueden ser determinantes cuando uno menos se lo espera. Lo que resulta inverosímil es que, en esta oportunidad, haya sido un SITIO web el que obrara un auténtico milagro en mí.
Desde que di con ese sitio, mi vida viró radicalmente y los cambios que se operaron en mi persona resultan indescriptibles. Jamás me había ocurrido algo igual. A mí, que siempre sostenía que ya nada podía ser susceptible de conmoverme. A mí, que como tantos otros, anhelaba ese protagonismo efímero que señalara hace muchos años Andy Warhol, cuando profetizó que en el futuro todos seríamos famosos quince minutos.
Ahora, en mi nueva condición, experimento una sensación inédita de placer, paz y armonía, que me ayuda a ser mejor padre, profesional ejemplar y prodigioso concubino.
Ese sitio posee ALGO que hace que uno reflexione profundamente sobre pensamientos aún más elevados y trascendentales que los remanidos “de dónde venimos y a dónde vamos”, “dónde termina el universo”, o si “hay vida después de la muerte”. Ese sitio hizo que me replanteara seriamente mi cometido como ser humano y, tangencialmente, mi razón de pertenencia a Fotolog, My Space, Pure Volume, Soulseek, Facebook, MSN, Spaces, You Tube y Blogger, o a las filas del rock, nada menos.
Todo emanado de un poder real concentrado en el más pequeño y escueto CONCEPTO que, insisto, marcó un antes y un después en mi carrera. Un poder capaz de dejar en la insignificancia total una final de la Champions League o una elección presidencial norteamericana, y que desarrolla una fuerza invisible tan grande que podría torcer la voluntad de nuestra Primera Mandataria, vencer cualquier pedantería y unir rivalidades irreconciliables como Ford-Chevrolet, unitarios-federales, o Temperley-Los Andes.
Es que el mensaje contenido en ese sitio encierra una verdad que es absolutamente esencial, tan majestuosa que hizo que, de golpe, yo dejara de odiar los botines blancos de fútbol, que me hacían ver a los jugadores como niños vestidos de Primera Comunión, que dejara de tener fuertes espasmos al escuchar la voz de Alejandro Sanz, y que no se me produjera urticaria cada vez que oía la frase “si te digo, te miento”.
Ni qué hablar del diseño de ese sitio, concebido desde la noción de un minimalismo perfecto, que, revelando una sencillez única, me conmueve hasta las lágrimas y me lleva a la necesidad inmediata de buscar abrazar una inmensa fe, además de producir una limpieza integral de mi cuerpo en todo su interior.
En fin. Este soy yo ahora, gente. Feliz por haber alcanzado la sabiduría en tan escaso tiempo y de una manera tan corta, eficaz y contundente, todo gracias a un simple sitio de Internet que se ganó la cualidad de imprescindible en mi vida.
Por favor, no dejen de visitarlo. Les aseguro que cambiará vuestra forma de ver las cosas para siempre y, en una de esas, los hará personas más dignas, auténticas y de mejor talante.
Y es que la más pura VERDAD, la más simple y contundente, sin rodeos ni raros vericuetos, sin la menor contaminación ni persecución de pretensión alguna, libre de todo interés mundano e impureza, está reflejada en ese sitio.
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Los quiero a todos y… ¡créanme! Jamás había visto ALGO igual.

16/5/08

R.E.M. - Around the sun


A lo largo de la existencia de este sitio, me he topado con la obligación de denunciar varios insultos al buen gusto, y soportar nutridas faltas de respeto al decoro artístico, mas no es éste el caso, ni mucho menos, pues aquellos ejemplos al menos me producían ira, disgusto, o alguna reacción en concreto, y éste disco no me mueve un pelo. Y pueden confiar en mi palabra, pues soy un auténtico pelado asumido, que entiende de sobra lo que significa no poseer la cualidad de menear una larga cabellera al viento.

Por lo tanto, se hace harto difícil elaborar una crítica de “Around the sun”, el 13º álbum de la archifamosa ex-banda alternativa de Georgia, sin… sin… sin que uno… Uuuuaaaaaaaaaa… ñam.. ñam... zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz… ñam… ñam…
Zzzzzzzzzzzzzzzzzggggrrrrrroooooaaaaaarrrrrrrrzzzzzzzzzzzzzzzzzzz…Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzñamzzzzzzzzzzzñamzzzzzzzzzzzpupzzzzzzzzz…

(Tres horas más tarde…)

Uuuuaaaaaa… Disculpen este lapsus. Permítanme declarar a este álbum “somnífero eficaz de la década”, así como banda sonora perfecta para señales tan inquietantes como el Gourmet Channel.
Los contenidos políticos de Michael Stipe pasan desapercibidos en la modorra generalizada de este trabajo durmiente, cual tsunami devastador, a través de un vibrante noticiero en una TV apagada. Decía Stipe, por ejemplo, en aquellos días de 2004: “En estos tiempos, como americano, creo que debo ser el pacifista más enfadado, pero sé que no soy el único que se siente así.”
En fin. Todos nos sentimos igual, Michael, pero con respecto a tu disco, producido luego de que vos, Peter Buck, Mike Mills, Bill Berry y una máquina de ritmo ingirieran seis toneladas de opio líquido concentrado, para concebir ALGO MÁS que puros arrullos acústicos y pianísticos, demasiado lentos y por demás de relajados, conducidos, en una primera instancia, a rescatar estados de ánimo oscuros y pesimistas, pero que, a través de una instrumentación demasiado limpia y unas melodías tan rápidamente olvidables -donde las guitarras eléctricas de Peter únicamente se manifiestan en los solos-, nos llevan a adivinar fácilmente, sin posibilidad de yerro, los pueriles estribillos que vagan sin cesar por vuestro álbum, sumiéndonos en una apatía total, que desemboca, por todo sentimiento, en nuestra más completa indiferencia.
Por más que la banda se haya empecinado en mostrar diferentes texturas sonoras para las ‘intros’ de cada una de estas canciones, las mismas sucumben irremediablemente por falta de vuelo y -más que nada- de INTERÉS; y así, con esta actitud, R.E.M. nos presenta el trabajo menos enérgico de toda su carrera.
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Para rescatar de esta flatulencia onírica, están la triste pero efectiva balada “Leaving New York”, la ocurrente y semiligera “Aftermath”, y una rareza que desentona por varios kilómetros con el bostezo perenne de este disco: una extraña y magnífica combinación de acordes, toques de flamenco y órganos al estilo de los Zombies, llamada “High-speed train”.
Querer es poder…

(Sigo manteniendo mis ojos abiertos como Alex en el tratamiento “Ludovico”, de la película “La naranja mecánica”, so pena de caer nuevamente en los dominios de Morfeo.)

Todo lo demás en “Around the sun” es de una levedad alarmante, caso “Make it all ok”, una tonadita folk, tan amanerada y desprovista de peso específico, que hasta un tipo como Juanes podría acusarla de blanda; o “The ascent of man”, que incluye la interpretación más irritante de la historia de Stipe, sin olvidarnos de la absurda intervención del rapero Q-Tip en “The outsiders”, cuyos aportes pasan de castaño oscuro, conformando el relleno de canelones más fermentado de todo el Sur norteamericano.
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Todo esto nos brinda el veredicto más obvio: este álbum es una colección ecléctica y soporífera de lo más inconexo que se haya visto, siendo el ejemplo más claro la absoluta incompatibilidad entre las canciones "I wanted to be wrong" y "The worst joke ever", para mí, dos números que podrían haber cuajado mucho más como título de este sedante discográfico que aquel que se usó.
Meditemos acerca de este fracaso artístico, del porqué a la propia banda no le satisfizo el resultado obtenido, de la tapa, que refleja somnolencia, y del motivo por el cual el siguiente disco fue titulado acertadamente “Accelerate”.
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Síntesis: Si poseen este CD, y si son guardabarreras, o acaso manejan una grúa industrial, no se les ocurra llevarlo al trabajo.
Y ahora déjenme seguir durmiendo…
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Cuenta la leyenda que todo el staff reunido para el clip de "Electron blue" estaba en los brazos de Morfeo cuando se escucharon los primeros playbacks del tema. Se dice que fueron necesarios 260 litros de energizantes para activarlos a todos, y así poder filmar decorosamente esta apología del reposo colectivo.


OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: no hay.
ANTIDOTO: "Automatic for the people" (1992).

7/5/08

DURAN DURAN - Red carpet massacre



La banda más fotogénica del planeta supo transitar tres generaciones de seguidores –algo nada fácil-, coqueteando con los charts, y saliendo, la mayoría de las veces, airosos de cada arriesgado paso que supieron dar. Un enorme éxito en su periodo neo-romántico, una primera separación y reunión a medias, la adquisición de un fornido guitarrista, un resurgimiento comercial, otro desmembramiento más, una etapa de experimentación no exenta de incertidumbre, una relativamente exitosa reunión aniversario, y… y… lo que todos suponíamos: un final prestigioso, seguido del consecuente retiro.
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e reconozco seguidor de Duran Duran, quienes, cada vez que fui a verlos, me brindaron su pop original, refinado, ocurrente y avezado, siempre en generosas dosis, que hacía que yo retozara de gusto. Digamos que, punto más, punto menos, siempre consideré sus trabajos como de potables a brillantes, según el caso, y que, dependiendo de cada etapa, adoré álbumes como “Duran Duran”, “Rio”, “The wedding album” y “Medazzaland”; me sorprendieron discos como “Seven and the ragged tiger”, “Notorious” y “Astronaut”; me entregué -sin mayores controversias- a álbumes no tan meritorios como “Arena”, “Big thing”, “Liberty” y “Pop trash”; sí, y hasta esbocé una sonrisa con los covers de “Thank you”, que Q Magazine calificó de “peor cedé de la historia del rock”, lo cual, no es verdad.
Yo pensaba que estos chicos de Birmingham jamás integrarían este espacio, como tantas bandas inmaculadas que forman parte de nuestro adorado género. Pero me equivoqué. ¡Y mucho! El álbum “Red carpet massacre”, de 2007, es lo más parecido a un plano inclinado de 75º, donde todo comienza a una altura considerable y se va cayendo en picada, a medida que el mismo va “progresando”. El problema es que la cosa no concluye en la base, sino que se hunde en el fango estrepitosamente, unos cuantos subsuelos por debajo de la dignidad.
Salvo los primeros temas, es decir “The valley”, “Red carpet massacre” (demasiado parecido a “First impression”, del álbum de bodas), la balada “Falling down”, el semiacústico “Box full o’honey”, y la discutible remake de “The chauffeur”, llamada “Tricked out”, los números restantes (sobre todo “Nite-runner” y “Skin divers”) no hacen más que confirmar la teoría de que Le Bon y Cía. necesitaban dinero fresco para sus arcas, ¡y rápido!

... y me calenté.

SEÑORES: YA TUVIERON SU FLOR DE OPORTUNIDAD PARA DESPEDIRSE LUEGO DE LA REUNION, Y NO EDITAR ESTA CACA CHATA Y SUPERFICIAL, MÁS INUTIL QUE BIBLIOTECA EN CASA DE GRAN HERMANO. ASI QUE, ¿PORQUÉ NO SE DEJAN DE JODER Y TERMINAN TODO ACA, ADMITIENDO SU DERROTA COMERCIAL Y ARTISTICA, EN VEZ DE SEGUIR HACIENDOSE LOS PENDEJOS, AL MODO DE LA YEGUA DE cristina AGUILERA? PORQUE ESTE DISCO SUENA A DESESPERACIÓN, ¿LO SABIAN? ¡MANGA DE RUFIANES! NUNCA VI TAMAÑA ESTAFA, LLENA DE BALADAS DESCAFEINADAS Y TEEN-DANCE DEL PEOR.
¿QUÉ VAN A HACER AHORA? ¿VAN A LLAMAR A DADDY YANKEE PARA UN PROXIMO DISCO? (*)PORQUE TRAER A ESE GORILA DE TIMBALAND A QUE LES PRODUJERA SEMEJANTE DESCALABRO FUE UNA ANIMALADA, Y, TRAS CARTÓN, INVITAN AL MOGO DE JUSTIN TIMBERLAKE PARA QUE PARTICIPE DEL ESTOFADO. ¿QUE PASA? ¿ACASO LA MERCA DE TIMBERLAKE PEGA MAS QUE LA DE ANDY TAYLOR? Y ESTE, ENCIMA, SE LES FUE AL CARAJO. ¡TRAIGAN A CUCURULLO! ESE GRAN MUSICO FORMADO EN LOS MEJORES GIMNASIOS DEL MUNDO.
TIMBALAND… TIMBERLAKE… ¿SABEN QUE? SU DISCO ES ESO. ¡PURA TIMBA! UN TIMBAL DE TIMBRES OXIDADOS CON DESTINO A TIMBUCTU.
ESTOY RECALIENTE Y NO PUEDO TOLERAR ESTOS EXCESOS. ME HACEN MAL. ¡DESPUES SUEÑO DE NOCHE! SUEÑO QUE SE ME APARECE KURT COBAIN A HABLARME DE LOS "BEBÉS ALETA" Y DE LO "GENIALES" QUE SON THE VASELINES, SI... Y TENGO GANAS DE PATEAR TODO...
NO, DEJAME, NO ME TOQUES… (¿Eh?) (¿Qué pasa?) Amor, me despertaste... ¡Cómo que te pegué en sueños! ¿En serio? Fue sin querer, seguro. Perdoname. No, no me pasa nada. Dormite que yo vuelvo a la compu. ¿Qué? No, mañana no madrugo. Chau, linda.
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Retomando, pues... No entiendo el eclecticismo proto-Justin Beaber de “Red carpet massacre”. Es lo más irregular que oí de esta gente en años, y lo peor es que nada cuaja, ni redondea, ni cautiva. Ni siquiera la deliberada frivolidad de la tapa. Hay basura considerable aquí, que pretende sonar sexy, alcanzar el top-40 con urgencia, pero que no convence ni motiva a nadie con discernimiento. Los ‘Timbaland tracks’ son sencillamente espantosos, y lo único que rescata esto del papelón total es una serie de melodías que se salvaron de la influencia del citado rapper infecto.
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Consejo: Aléjense de este moco. Apuesten a la calidad. Hay miles de discos esperando ser apreciados, y más interesantes que esta decepción irreparable. ¡Este "machaque" de alfombra roja! Alfombra roja, sí. ¿Querés el Oscar, Simon? Yo te lo voy a dar. No quieras saber por dónde.
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Si siguen por la mala senda,
verán que el público se ofusca
y el barco seguro encalla.
Sáquense de los ojos la venda,
para que no los produzca
d
on Gustavo Santaolalla.

(*) Esta crónica fue escrita en 2008, un par de años antes de la edición de "All you need is now", magnífico álbum con el que estos ídolos volvieron a posicionarse en lo más alto de mi estima.



OTRO EJEMPLAR DEL MISMO TENOR: no hay.
ANTIDOTO: "Rio" (1982).