
Hay veces en la vida en que uno es obligado por las circunstancias a hacer un alto en el camino, necesario para una verdadera purgación del ser, habida cuenta de la cantidad de excremento en la que se ha envuelto desde la apertura de este espacio dedicado nada menos que a la basura musical.
Hechos o personas marcan muchas veces los avatares de la existencia y pueden ser determinantes cuando uno menos se lo espera. Lo que resulta inverosímil es que, en esta oportunidad, haya sido un SITIO web el que obrara un auténtico milagro en mí.
Desde que di con ese sitio, mi vida viró radicalmente y los cambios que se operaron en mi persona resultan indescriptibles. Jamás me había ocurrido algo igual. A mí, que siempre sostenía que ya nada podía ser susceptible de conmoverme. A mí, que como tantos otros, anhelaba ese protagonismo efímero que señalara hace muchos años Andy Warhol, cuando profetizó que en el futuro todos seríamos famosos quince minutos.
Ahora, en mi nueva condición, experimento una sensación inédita de placer, paz y armonía, que me ayuda a ser mejor padre, profesional ejemplar y prodigioso concubino.
Ese sitio posee ALGO que hace que uno reflexione profundamente sobre pensamientos aún más elevados y trascendentales que los remanidos “de dónde venimos y a dónde vamos”, “dónde termina el universo”, o si “hay vida después de la muerte”. Ese sitio hizo que me replanteara seriamente mi cometido como ser humano y, tangencialmente, mi razón de pertenencia a Fotolog, My Space, Pure Volume, Soulseek, Facebook, MSN, Spaces, You Tube y Blogger, o a las filas del rock, nada menos.
Todo emanado de un poder real concentrado en el más pequeño y escueto CONCEPTO que, insisto, marcó un antes y un después en mi carrera. Un poder capaz de dejar en la insignificancia total una final de la Champions League o una elección presidencial norteamericana, y que desarrolla una fuerza invisible tan grande que podría torcer la voluntad de nuestra Primera Mandataria, vencer cualquier pedantería y unir rivalidades irreconciliables como Ford-Chevrolet, unitarios-federales, o Temperley-Los Andes.
Es que el mensaje contenido en ese sitio encierra una verdad que es absolutamente esencial, tan majestuosa que hizo que, de golpe, yo dejara de odiar los botines blancos de fútbol, que me hacían ver a los jugadores como niños vestidos de Primera Comunión, que dejara de tener fuertes espasmos al escuchar la voz de Alejandro Sanz, y que no se me produjera urticaria cada vez que oía la frase “si te digo, te miento”.
Ni qué hablar del diseño de ese sitio, concebido desde la noción de un minimalismo perfecto, que, revelando una sencillez única, me conmueve hasta las lágrimas y me lleva a la necesidad inmediata de buscar abrazar una inmensa fe, además de producir una limpieza integral de mi cuerpo en todo su interior.
En fin. Este soy yo ahora, gente. Feliz por haber alcanzado la sabiduría en tan escaso tiempo y de una manera tan corta, eficaz y contundente, todo gracias a un simple sitio de Internet que se ganó la cualidad de imprescindible en mi vida.
Por favor, no dejen de visitarlo. Les aseguro que cambiará vuestra forma de ver las cosas para siempre y, en una de esas, los hará personas más dignas, auténticas y de mejor talante.
Y es que la más pura VERDAD, la más simple y contundente, sin rodeos ni raros vericuetos, sin la menor contaminación ni persecución de pretensión alguna, libre de todo interés mundano e impureza, está reflejada en ese sitio.
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Los quiero a todos y… ¡créanme! Jamás había visto ALGO igual.





