The Rock and Roll Hall of Shame

27/7/09

SEPULTURA - Against



Todos sabemos que hay un antes y un después de 2001, tanto en los acontecimientos internacionales como en los vernáculos. Aquel fue un año que nos paralizó en todo sentido. Los norteamericanos conocieron la vulnerabilidad y los argentinos padecimos la impotencia. Y muchos culparon a Dios y a María Santísima por los cambios globales, mientras unos pocos atribuíamos la crisis a un disco: “Nation”, de los brasileños Sepultura. ¿O me van a decir que los hermanitos Cavalera y Domingo Cavallo no son allegados? He ahí el nudo de mi teoría terminal.

¿Pudo un mísero álbum de pésimo thrash desencadenar tanta penuria y sufrimiento? ¿Pudo este disco nocivo ser causante de pobreza, hambruna, abuso, falta de amor, racismo, guerras, plagas, sequías, malos gobiernos, envidia, avaricia, prostitución, maltrato a mujeres y niños, vejación de la naturaleza, consumismo desmedido, violencia familiar, traumas, caza indiscriminada de animales, interés sólo por el dinero, excesivo materialismo, inescrupulosidad religiosa e indiferencia, como nunca antes se había experimentado? Ciertamente, no. Pero si a partir de ese momento todos nos hubiésemos dejado seducir por el mal camino artístico que se inició con esta obra devastadora, de seguro habríamos transitado con él la más aceitada autopista hacia el Apocalipsis.

“Nation” fue la consagración de la decadencia de Sepultura, pero, así y todo, no fue su peor disco. El germen de todos los infortunios vio la luz tres años antes, en 1998, y se llamó “Against”. A decir verdad, no hay demasiada diferencia en materia de pavor entre ambas aberraciones, pero éste se lleva las palmas al desastre artístico, y de eso se trata nuestra columna, ni más ni menos, y no de analizar los desaciertos de la Humanidad.

¿Dónde estaba Max Cavalera en 1997? ¿Riéndose de su hermano Igor, a partir de su alejamiento de la agrupación para formar la mediocre Soulfly? Pues, ¡vaya ocurrencia! La que trajo al inoperante moreno yanqui de Derrick Green, y con él, toda una sucesión de desastres prescindibles, en los que se mixturaron thrash raquítico con hardcore improcedente, y esa clase de obras conceptuales fermentadas que aburren hasta producir calambres en la quijada.

Algunos breves tópicos a considerar:
Tendrían que haberse cambiado el nombre luego de la partida de Max. No deberían haber contratado a Green. Cuando no brama como un amputado, Green grita como si no tuviera dientes. Green apesta a Korn. Green es un simple nicho. ¡Max era la sepultura!
La música carece de fuerza. Cada canción es una burla a la siguiente. Las letras adolecen de inspiración: “see your brain, watch it drain, see your greed, watch it breed”. Yo digo que se logran mejores rimas en un Kindergarten. Los ritmos tribales se redujeron a la par de la foresta amazónica. La colaboración de Jason Newsted en el tema “Hatred aside” es sólo tolerable. “Against” es el único número a rescatar del desbarajuste reinante y no hay nada más que agregar a esta gelatina light deprimente.

Duda existencial I: ¿Para qué se editó este álbum?
a. Para defender los derechos de los jíbaros... – Frío, frío.
b. Para cautivar el morbo de Stephen King... – Tibio.
c. Para engrosar las arcas de sus miembros... – Caliente.
d. Para demostrar que están más cerca de un escenario que del asilo... – ¡Se quemó!

Para todo aquel que quiera iniciarse en este grupo, corra a comprar “Beneath the remains” o “Chaos A.D.”. ¡Nunca esto! ¡Jamás! Con este trabajo, Sepultura se sepultó a sí mismo.
Pero no serían las únicas veces que esto le sucedería a la banda de Belo Horizonte, pues la misma fatalidad se perpetuaría, en 2002, con “Revolusongs” –EP por entero conformado por versiones–, en 2003, con “Roorback” –una muestra de egolatría para ser botada al cesto más cercano– para terminar de coronarse en la actualidad, con el flamante “A-Lex” -una obra conceptual basada en… “La naranja mecánica” –.
¡Cuánta obviedad! ¡Y después llaman “gordos” a los dirigentes matones de la CGT! Estas son las verdaderas paradojas: las flaquezas de gente obesa por tanta riqueza. Hoy en día, Sepultura no tiene un solo Cavalera en sus filas. Entonces, ¿para cuándo la reunión?

Duda existencial II: ¿Por qué se publicó este disco?
a. Por amor al arte... 4,5%
b. Por amor al amor... 9,3%
c. Por amor al dinero... 23,0%
d. Por amor al pedo... 64,2%

- ¡Ey! Nos sobra un 1%...
- Claro... Es para “adornar” a revistas y sitios como Headbangers, Metallerium, Zero Tolerance, Metal Hammer, Outburn, Heavy Rock, Amazon, Decibel, Hails and Horns, Metal Maniacs, Revolver, All Music, Subterranean, Kerrang!, Terrorizer y demás pasquines y paginillas, más o menos corporativas, para que escriban bien sobre ellos.
¡Al diablo, señores! Los Peores Discos no se amilanará cuando se trate de denunciar abusos como “Against”, y continuará, a como dé lugar, con su noble tarea de separar el trigo de la paja.
n
Epílogo: Si amás este álbum, estás listo para aniquilar al género humano. Pero si amás al género humano, estate listo para aniquilar este álbum.
g
A Sepultura, el hardcore le queda tan cómodo como un reggae a Marduk. Vean si no, este clip en vivo del tema "Against".



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Nation" (2001), "Roorback" (2003) ó "A-Lex" (2009).
ANTIDOTO: "Beneath the remains" (1989).

20/7/09

GALERIA: Más artistas humillados en este blog

18/7/09

RED HOT CHILI PEPPERS - Red Hot Chili Peppers



- ¿Sabés qué sucede cuando les suministras depresivos a Fishbone?
-
No sé.
- Lo mismo que cuando les das anfetaminas a Village People.
- ¿Qué?
- ¿Qué pasa?
- A vos te pregunto, bolas…
- ¿Qué pasa con qué?
- Vos, tarado. Dijiste no sé qué gansada de Fishbone y Village People.
- Ah, sí. El álbum debut de Red Hot Chili Peppers. ¿A quién le toca?
- A mí. Estoy pensando. Che, ¿y qué hay con eso?
- Nada. Pensá tranquilo.
- Quise decir… ¿Por qué comparaste eso con los Peppers?
- No. Yo dije “el álbum debut de los Peppers”.
-
¿Y qué diferencia hay con los otros?
- Hay.
-
Si son todos ‘una cagada’.
- No. De cada disco podés rescatar varios temas.
- Ja, ja. Vos sos el que se tiene que rescatar, mono.
- Me podés pasar el coso ése de una vez. ¿Qué te pensás que es? ¿Terapia?
-
Sí, chabón. Está bien.
- Bueno, te decía que el debut de los californianos es un hondazo en los genitales.
- ¿Por qué ése y no cualquier otro? A mí me parece una banda muy hinchapelotas, siempre haciendo lo mismo. Hay tres discos que me van: “Mother’s milk”, “Californication” y “Blood sugar sex magik”, que son buenos, pero, por ejemplo “By the way” y “Stadium arcadium” son aburridísimas fotocopias de los que te nombré. Éste que vos comentás ni sabía que existía.
- Porque sos un gil que sigue a la masa. Tus únicas fuentes de información son Taringa y el Rincón del Vago.
-
Callate, no exagerés. Y pasame el coso, que hace como tres horas que lo tenés.
- Eh, si recién me lo diste. Bueh, mirá, la cosa es así. Flea era demasiado joven y da la impresión como que, de tanto saltar, se dio la cabeza contra el techo del estudio. Anthony Kiedis canta horrible, es como si fuera otro tipo, no sé, tipo Chuck Mosely.
- O el mono Navarro Montoya.
- No es para tanto.
- Loco, ahora me vas a decir que no era una propuesta original para 1984…
- Podés ser todo lo original que quieras, pero tenés que presentarlo bien en tu primer lanzamiento. Este funk suena feo, inmaduro, mal ecualizado, mal masterizado, mal tratado, mal parido, maldito, mal todo.
-
Estás como loco, man.
- Vos escuchame. Sólo zafan dos temas, “Get up and jump” y “Police helicopter”, que tienen el estilo de sus futuros éxitos, pero lo demás naufraga en una isla desierta poblada sólo por ladillas hambrientas. El violero Jack Sherman toca como si estuviera matando coyotes en otro estado y Cliff Martínez parece estar despidiéndose todavía del Captain Beefheart. La propuesta no fragua nunca, a pesar de las buenas intenciones.
-
Muchos sostienen que “By the way” es el peor disco.
- No, es éste. Che, ¿me das el coso que me toca a mí? Uy, mirá quién viene ahí...
-
Es Mecko. Ése sí que la tiene clara.
- Sí, aunque últimamente dicen que está más predecible que recital de Keane. Vas a ver que te dice “ese disco es una mierda y si lo comprás sos un idiota”.

- ¡Mecko! ¡Vení, loco! Acercate un toque.
- Hola, ¿cómo están?
- Muy bien. Escuchame. Estábamos filosofando sobre Red Hot Chili Peppers. ¿Vos qué opinás?
-
Que tienen varios álbumes.
- Hablábamos del primero.
-
Ese disco es una mierda y si lo comprás sos un idiota.
- ¿Así de cortita? Ja, ja.
- El resto ya lo habrán parloteado ustedes.
- Pero era tu opinión la que queríamos. Nosotros sólo estábamos boludeando.
-
¡Tal cual! Cuando los Peppers lo grabaron, también estaban boludeando.
-
Ah…
-
Bueno, chau, chicos. Me tengo que ir.
- ¿Ya te vas? Ok, capo… gracias.

-
Me dejó con un mal sabor en la boca.
- Siempre hace lo mismo. Te lo dije.
-
Dejalo, si sigue así se va a hundir en su propia caca.
- Dale, pedí la cuenta. Y pasame el coso, que me toca a mí.
-
Flaco, ¿cuánto te debemos?
- Serían 45 pesos.
- Está bien, pero… ¿cuánto es?
-
Dije… serían 45 pesos.
-
Ok. Vos me estás hablando de una posibilidad. ¿Ahora me podés decir cuánto es en realidad?
-
¡Ey! Me parece que se están pasando de la raya, pendejos. Les dije que son 45 pesos. ¿Qué son? ¿Retardados?
-
No, vos dijiste “serían” y eso es tiempo potencial futuro. Una probabilidad.
- ¿Van a pagar o no?
-
¿Sabés por qué decís “serían” en lugar de “son”, como debería ser? Porque eso lo inventó la gente de McDonald’s para que a la hora de sacarle la plata al cliente sea menos compulsiva la situación y, a partir de ese momento, todo el mundo lo adoptó.
- ¿Te das cuenta que la gente cada vez habla peor?
-
Páguenme, carajo.
- Dale, pagá y vamos.
-
Sí, mejor nos vamos de este sitio inculto.

-
Caminemos…
- ¡Che, nos dejamos el coso en el bar!
- No te creo. Tenemos que volver. Sin eso no somos nada.
n
Conclusión: Lo que estos chicos se olvidaron en el bar bien podría ser un PSP, un tamagotchi o un cubo mágico, tanto da. En realidad es mi homenaje a los que enferman a la gente diciendo todo el tiempo “coso” en lugar del nombre del objeto aludido.
Ah, me olvidaba (y perdonen que sea reiterativo). ¡Este disco es una mierda y si lo comprás sos un idiota!
g
El clip original de "True men don't kill coyotes". Si en lugar de entrenar tanto para el salto en alto los Peppers hubiesen dedicado ese tiempo a hacer un buen disco, esta nota jamás habría existido.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: no hay.
ANTIDOTO: "Mother's milk" (1989).

10/7/09

STEVIE WONDER - With a song in my heart




Vísperas de la Navidad de 1963, en Concordia, Provincia de Entre Ríos. Waldo se había casado con Atenea, su amor de secundaria, y gozaba de una existencia próspera y plena. Todas las noches, al regresar del trabajo, cenaban juntos lo que ella había preparado con notorio esmero. Jamás faltaban flores para su linda esposa y ella nunca escatimaba esfuerzos en satisfacer a su marido, prodigándole todo tipo de atenciones y mimos, cimentando así una rutina agradable que transcurría entre besos, piropos, algún leve descaro, insinuaciones y el cumplimiento siempre placentero de sus deberes maritales.
.
Waldo amaba la buena música de su época y había tomado por costumbre sorprender a su cónyuge con un bello long-play cada fin de semana, pese a que Atenea no era precisamente una fanática de la melomanía, no obstante, sabía sobrellevar el momento de la mejor manera. “¿Cuánto puede durar un LP? ¿35 minutos?”, decía ella siempre, medio en broma, pero cuidándose de no herir la sensibilidad de su marido.
.
Waldo se desvivía por introducir a su mujer en el disfrute musical, y para ello se dejaba asesorar por Osvaldo Marchesini, el erudito dueño de una disquería del centro de la ciudad, adonde Waldo iba en busca de novedades de música popular. Don Osvaldo le recomendaba éste o aquel disco que Waldo se hacía envolver sin titubear. Así pasaron por el domicilio del matrimonio las Ronettes, Lee Hazlewood, Nat King Cole, Solomon Burke, Johnny Cash, The Ventures, Roy Orbison, Bill Cosby y otros astros del firmamento pop, que deleitaban el alma de Waldo, y conformaban, por así decirlo, los piecitos danzantes de Atenea. Ésta, mucho más afecta a las novelas históricas, hacía ver a su esposo como que estaba pasando un momento delicioso, cuando en realidad… ejem… a decir verdad, tampoco era que estaba padeciendo frente a la Inquisición.
.
Cierto día, Waldo, creyéndose ya más versado en el asunto, pasó por la tienda de discos indagando sobre el sello Tamla Motown (emblema del soul y el rhythm & blues), a lo que Don Osvaldo le sugirió llevarse “That stubborn kinda fellow”, de Marvin Gaye, una joven promesa negra de la citada discográfica. No convencido, Waldo preguntó por otro álbum que se hallaba semioculto detrás de un tocadiscos en desuso. “No, no, ése es para devolución”, le comentó Marchesini, “pues nadie lo quiere”. Waldo, luciendo cierta picardía en el rostro, pidió que se lo entregara igual, aduciendo: “Que el veredicto lo dé mi mujer. Envuélvalo, pero para regalo de Navidad”.
.
De regreso a casa en taxi, Waldo recordaba la reiterada frase de Atenea, “¿cuánto puede durar un LP? ¿35 minutos?”, riéndose para sus adentros, mientras le echaba una ojeada al flamante disco adquirido. Lo que no imaginó es que serían los 35 minutos más escalofriantes de su vida. Casi finalizando el lado B del álbum “With a song in my heart”, de Stevie Wonder, Atenea sufrió una metamorfosis que transformó su perpetuo rostro resignado en otro de alarmante aspecto sicótico. Se levantó del sofá, arrancó el LP de la bandeja giradiscos y con éste en mano, comenzó a destrozar cuanto plato, cuadro, espejo y adorno encontró a su paso. Más tarde, golpeó a su marido con un atizador hasta que el pobre, como pudo, salió de la casa arrastrándose del dolor.
.
Waldo y Atenea fueron el primer matrimonio separado en la historia de Concordia. Habían estado juntos por… ¡siete meses!


Esta historia es ficticia, claro está, pero sus consecuencias no están lejos de lo que realmente podría ocurrir si uno no toma en serio los efectos que desencadena este vinilo.
Este disco es más aburrido que una partida de ajedrez por radio y más inaudito que una licenciada en trabajo social de derecha. Stevie, el genio del soul que el mundo admiraría años más tarde por gemas como “Songs in the key of life” o “Innervisions”, tenía sólo 13 años cuando se editó este despropósito. Berry Gordy, presidente de Tamla Motown, le hizo cantar, al mejor estilo crooner, estándares de swing y smooth-jazz con orquesta sinfónica, lo que le quedó al novel artista más desubicado que morrón en clericó, máxime cuando éste estaba en plena etapa de cambiar la voz. Hay momentos que producen angustia cuando Wonder intenta alcanzar notas muy altas, pareciéndose demasiado a una Doris Day con gripe aviar. Esto se hace evidente en números como “Make someone happy” o “Dream”, siendo “With a song in my heart” la única excepción en la que el intérprete no hace el ridículo. En suma, un error garrafal en materia de sentido común.

Cuenta un viejo chiste de la época que reunir a Stevie Wonder y Ray Charles para un concierto de piano a cuatro manos sería un riesgo enorme, pues el primero mueve su cabeza lateralmente y el segundo, asintiendo. Podría haber un choque de cráneos monumental y el recital acabaría en catástrofe.
n
Epílogo: No intentes agasajar a tu pareja con este álbum, porque tendrías que abandonar tu casa, no “con una canción en el corazón”, sino con un horrendo disco en el traste.
g
Y sigo comparando. Este disco tiene menos onda que bandera de chapa y es más inservible que asiento eyector de helícóptero. Y el intérprete, que posee menos visión que un muerto boca abajo, nos regala esta abominación, más pesada que muestrario de yunques y más seca que toalla de sacerdote azteca.



OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: "Tribute to uncle Ray" (1962), "Stevie at the beach" (1964) ó "Eivets Rednow" (1968).
ANTIDOTO: "Innervisions" (1973).

1/7/09

BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB - The effects of 333



Siempre afirmé que está muy bien eso de experimentar, porque expande la mente, enriquece el espíritu, favorece la circulación, abre el apetito, ayuda a evacuar y lubrica los genitales. Pero también hay que entender que la experimentación es un riesgo, y como tal, se debe efectuar con cuidado, so pena de perderlo todo en el intento, y que la sangre se espese, los oídos se llenen de copioso betún industrial, el cerebro se comprima y los huesos se vuelvan quebradizos, porque si éstos son “los efectos del 333”, ni quiero imaginar lo que podrían ser los del “666”. (El doble, claro. ¡Qué tonto!)

Los Black Rebel Motorcycle Club realizaron dos notables álbumes primales que recuerdan mucho a los primeros Jesus & Mary Chain, Ride, algo de The Doors, My Bloody Valentine o The Stooges, abundantes en pasturas garageras y sicodélicas, virando el sonido a propuestas más bluseras y folk en su tercer intento. Su cuarta entrega promedió los conceptos de las tres predecesoras, dibujando un interesante folk rock con sabias dosis de distorsión. No sé si es factible considerar esta obra de 2008 como la quinta de este valioso trío de San Francisco, siendo que se trata de un intento de emular a Lou Reed, generando su propio “Metal machine music”, lo que ya es decir mucho en materia de irritación.
“The effects of 333” fue editado en forma independiente, con el único auspicio del blog de My Space del grupo, y se puede adquirir únicamente por la vía del download. ¡Y vaya si tiene lógica esto!

El disco desconcierta, turba, altera, trastorna, inquieta y aturde las cadenas de ADN de cualquier mamífero racional, dejándolo postrado por varias horas hasta descubrir el porqué de tanto martirio al divino botón. Pero no crean que este desconcertante trabajo se trata sólo de acoples y absoluto ruido, pues existen al menos dos números con guitarras sonando, pese a que éstas desaparecen pronto. ¿Y la música? Olvídense, porque no la hay, ya que todo el resto del material que nos ofrecen Been, Hayes y Shapiro es puro garabato abstracto de shit ambient y noise continuo, sin una molécula de ritmo o estructura armónica. Agregado a esto, hay naves espaciales que despegan todo el tiempo, radios mal sintonizadas, y clara intención de crispar al oyente; por carácter transitivo, un atentado al propio sello discográfico Abstract Dragon.
Esto es algo común en artistas auténticos de ese estilo, pero para una banda de indie-rock constituye toda una peripecia suicida. Es que el resultado final es demasiado árido como para no desear que aparezca en medio del desierto al menos medio acorde de algún track de “Howl” para paliar este embauque metasonoro.

Asimismo resulta desaconsejable una escucha de este álbum en estado canábico, puesto que se comerán el peor viaje de sus vidas. Percibirán imágenes angustiantes de ambulancias estrepitosas, barbas de choclo disecadas, ciénagas con papel picado, calvicies prematuras, pantallas azules, hormigón azucarado, frutas de estación, vía muerta, calle con asfalto siempre destrozado, tren de carga, el humo y el hollín están por todos lados, hoy llovió y todavía está nublado. Amén de otras tantas gansadas que me niego a relatar, pues la mayoría de mis lectores de Fotolog o Facebook no gastan ni un triste minuto de sus atareadas vidas en examinar estas líneas. ¿Quieren hacer la comprobación? Pues bien, los que realmente leyeron esto, citen en su comentario la palabra “moco”. Verán cuántos lo hacen…

Para ellos, las aves de paso, va esta especial noción del disco: Без всяких сомнений, одной из ключевых фигур 2008 года в музыке стал Трент Резнор. Правда, прежде всего запомнилась даже не музыка, а невероятная активность и продуктивность лидер, выпустившего в течении короткого периода времени сразу альбома. Причём первый из них инструментальные экзерсисы аж в частях. Возможно, Резнор открыл ящик Пандоры и теперь каждый музыкант сочтёт своим долгом выпустить свои студийные эксперименты, на которые никогда не позарились бы рекорд-лейблы. “The effects of 333” – это инструментальных эмбиент-вещей, в которых невозможно опознать гитарных героев BRMC.

A los fans de esta agrupación les prevengo que para disfrutar de este fastidio deben quitarse sus acostumbradas vestimentas de bluejeans, camisas negras y camperas de cuero, para reemplazarlas por trajes de polipropileno naranja, con algún toque de plumas de avestruz y apliques de bronce con cuero de antílope previamente ametrallado.
Además, sería bueno que se enteren estos chicos californianos que si queremos escuchar ambient vamos a ir a las propias fuentes del género, es decir, a The KLF, Pan Sonic o Pierre Schaeffer, pero sobre todo a lo mejor de Aphex Twin o el “Absynthe”, de Naked City. ¡Nunca a estos principiantes de ocasión!
n
Síntesis: Hay mucha gente en estos días por la calle usando barbijo. Si amás este disco es porque sos de los que interpretan que le están haciendo un homenaje al finado de Michael Jackson.
g
No existe ningún video en You Tube acerca de este disco. Menos mal...
.
















OTROS EJEMPLARES DEL MISMO TENOR: no hay.
ANTIDOTO: "B.R.M.C." (2001).